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sábado, julio 18, 2026

38. Zamorano

 







No muy alto, medio flaco y correoso, Iván Zamorano (Maipú, Chile, 1967) siempre daba la impresión de no llenar el uniforme. Tenía un aspecto algo desgarbado, de futbolista llanero porque incluso usaba las calcetas a media asta. Clase no derrochaba, era un jugador con aspecto semisalvaje, y de alguna forma lo era: un guerrero araucano como los que Ercilla supo homenajear con versos de hierro. Militó en cuatro equipos importantes: Real Madrid, Inter de Milán, América de México y Colo Colo de su país, y por supuesto muchas veces fue seleccionado de la Roja. Anotó casi 350 goles, y quienes lo vieron en el área recuerdan que su principal habilidad estaba en el juego aéreo. Las repeticiones evidencian que su resorte, además de poderoso, tenía una virtud capital: la precisión. Algunos creerán que para el golpeo de testa lo importante es saltar mucho: entre más alto, mejor. El Bam-Bam, como lo apodaron, demostró que el arte de cabecear demanda sobre todo una capacidad sutil para calcular el instante exacto en el cual cobrar impulso. Zamorano lo dominaba como nadie y por ello superó a defensores mucho más altos. Sin duda ha sido, es y será un ídolo del futbol chileno.

miércoles, julio 15, 2026

Yo tengo un mosaico que dice así


 











Llevo como cinco mundiales dedicando más tiempo del pertinente a escribir sobre futbol. Es como una alineación de astros: si hay sobredosis de partidos, qué más da que haya, para mí, sobredosis de palabras sobre ese tema al menos por un rato. En el caso del Mundial que ahora casi pega su último suspiro, decidí escribir breves semblanzas sobre goleadores. No son todos los que están ni etcétera, pero sí los que más admiro y he visto aunque sea en repeticiones de archivo. Las he publicado sólo en mis redes, además de que el blog Intelisport, administrado por mi amigo Enrique Macías, decidió abrir una cancha especial para que estén disponibles con acceso libre y todas juntas. Como serán 39 días de Mundial, quise cerrar el número de estampas en 40, una diaria, así que al día de hoy van 35. Si gustan buscarlas, escriban en Google “intelisport.com.mx”, y allí aparecen en mosaico numeradas de la primera a la más reciente. Hoy aquí comparto una, la que trata sobre George Best, sólo para mostrar la extensión y el tono que he dado al conjunto:

“A George Best (Belfast, Irlanda del Norte, 1946-Londres, 2005) se le recuerda con frecuencia por dos frases que gustan en función de su cinismo tabernario: ‘Gasté un montón de dinero en coches, mujeres y alcohol. El resto simplemente lo malgasté’, y ‘En 1969 dejé las mujeres y la bebida. Fueron los peores 20 minutos de mi vida’. Por la malicia, pese a su machismo, parecen de Wilde, pero más allá de las boutades, Best fue, según he podido leer y luego ver en YouTube, un jugador anómalo en su contexto. Husmear las repeticiones de sus gambetas y sus goles contradice la idea, por otro lado harto justificada, que tenemos del futbol practicado en el país que reglamentó este juego: físico, veloz, directo, duro y sin muchos arabescos. Best, entonces, avanzaba en contra de la inercia, pues driblaba, inventaba jugadas y resolvía frente a los palos con quiebres y disparos que delataban más creatividad que reciedumbre. La época y el lugar de su gloria fueron propicios para que pareciera un quinto beatle, y la suerte de ser ‘carita’, como decimos en México, le permitió asemejarse en algo a Paul McCartney incluso en aquello de las patillazas. Anotó más de 250 goles”.

domingo, julio 12, 2026

31. Romario









Uno se pone de pie al ver los goles del delantero con los nervios más templados que ha tenido el futbol mundial. Clavó cerca de mil, una cantidad que podría colmar de orgullo a cinco delanteros juntos. Romario de Souza Faria (Río de Janeiro, 1966), conocido a secas como Romario, era muy bajo de estatura, pero fuerte como un perno de acero. Reunía todos los atributos deseables para un depredador del área, y esto incluye el cabeceo, pues pese a su módica estatura sabía buscar y hallar balones por arriba. No es raro que sea considerado por los aficionados como uno de los diez mejores jugadores de la historia, incluso de los cinco. Si vemos sus acciones, notaremos que su repertorio de habilidades dentro del área era total. Fue un maestro del cambio de ritmo, pues podía pasar de cero a cien en un microsegundo, y a esto se anudaba el mayor de sus talentos: la tranquilidad. Ha sido el delantero más sereno que se vio en las canchas; casi todos disparaban fuerte, con apuro, y Romario no: él cruzaba o picaba la pelota con cínica lentitud, como quien cascarea en el patio de su casa. Liquidaba a sangre fría.

jueves, julio 09, 2026

29. Raúl


 






No es muy recordado, los jóvenes creo que ni lo conocen, pero Raúl González Blanco (Madrid, España, 1977) ha sido un goleador harto importante para el Real Madrid, club en el que desahogó la mayor parte de su carrera. Más de 400 goles lucen en su hoja de servicios, una cantidad que lo destaca como figura en una de las épocas más prolíficas en logros para los Merengues, donde consiguió todo. Hay rematadores que se caracterizan por un tipo de gol, a lo mucho dos, y esto es lógico, pues no es posible aglutinar todas las destrezas en un solo delantero. Raúl era un atacante con tantos recursos que su abanico de goles se reparte casi por igual en remates de un toque como acompañante de quien centra, cabezazos, vaselinas, disparos de lejos, voleas, palomitas, todo. Ver sus tantos es verificar que Raúl era un delantero polimorfo, imposible de anular porque fue de aquellos que anotaban sin ver, con la portería tatuada en la cabeza como si tuviera un GPS biológico. Vivió una época dorada del Real Madrid, aunque decir esto en realidad no dice gran cosa, pues casi todas las épocas de tal equipo admiten el susodicho adjetivo: doradas.

lunes, julio 06, 2026

26. Müller

 








Su nombre llegó como un ligero zumbido a mis orejas de niño. Yo tenía seis años y algunos mocosos de nueve o diez se creían Müller. El apellido correspondía al jugador alemán que consiguió el liderato de goleo en el Mundial de 1970: Gerhard Müller (Nördlingen, 1945-Wolfratshausen, Alemania, 2021). Tenía cuerpo de acorazado: chaparro, ancho, de piernotas como pilares de hormigón. Por la cara le daba un aire a Jim Morrison, y las patillazas de la época reforzaban ese parecido. Como los jugadores de antes, casi militó en un solo equipo, el Bayern, donde empujó cerca de 400 goles. El total de anotaciones acumulado en su carrera fue de más de 500, y se calcula que sumado todo (ligas juveniles, clubes profesionales, amistosos, selección…) clavó casi 1500. Un animal al acecho. Si nos asomamos a las repeticiones disponibles para sopesar su desempeño, podremos advertir un común denominador en la mayoría de sus tantos: todos son disparos o cabezazos propinados a no más de tres metros del manchón de penal. Es decir, era un cacique del área, y pelota que caía, pelota que anidaba en las piolas, fuera con acciones vistosas o poco estéticas. No por nada lo apodaron el Bombardero.

domingo, julio 05, 2026

25. Messi


 







Resulta muy difícil negar que Lionel Messi (Rosario, Argentina, 1987) es el mejor futbolista de la historia. No tiene todos los récords en su poder, pero sí varios que, apiñados, muestran un dominio apabullante de la estadística. Claro que por encima de su nombre sólo asoman los de Pelé y Maradona, a veces el de Cristiano Ronaldo, pero ni así es sencillo marginarlo de la cúspide. Más allá de las disputas bizantinas, lo innegable es que Messi es un jugador dotado de facultades inverosímiles pese a su apariencia de frágil. Todo en él es técnica, rapidez y precisión, agilidad milimétrica para hacer siempre la jugada correcta con la exactitud de un reloj. Las miles de repeticiones en video de su futbol exhiben la mecanización de movimientos que desbordan lo creíble. A Messi se le puede estudiar en un laboratorio, pero ni así es posible frenarlo, pues la capacidad de sus rivales no alcanza para anticiparlo. Lo he visto partidos completos en los que casi inevitablemente hace uno o dos goles; es lo de menos, aunque parezca raro decir esto. Lo de más es comprobar que nunca (el adverbio aquí no es hiperbólico) se equivoca. Es un futbolista inhumano, demasiado inhumano.

sábado, julio 04, 2026

24. Maradona


 







Diego Armando Maradona Franco (Lanús, 1960-Dique Luján, Argentina, 2020) sería su nombre completo si en su país solieran usar ambos apellidos. Entre la selección y los clubes sumó poco más de 350 goles, una cifra nada ninguneable si consideramos que lo suyo era armar ataques y asistir, no tanto anotar. Es para muchos —me cuento entre ellos— el futbolista más técnico de la historia. Pasó al menos treinta años compartiendo la cima con Pelé como mejor jugador de todos los tiempos, pero en las últimas dos décadas se ha formado un trío que prorratea las opiniones al añadir a Lionel Messi. Los maradonianos no ceden: su ídolo dejó la videoteca nutrida de acciones y anécdotas que peculiarizan a Diego como figura esencial del futbol, tanto que ya es y seguirá siendo el jugador más estimulante como tema de escritura literaria y periodística. Nacido en extrema desventaja, emergió de la Nada para convertirse en algo más que un futbolista: un amado-odiado semidiós. ¿Y cuáles fueron sus virtudes sobre el rectángulo verde? Es posible comprimir la respuesta en una sola palabra: todas. Todas a un grado, además, superlativo. Por esto los maradonianos no ceden, no cedemos: es el mejor que vimos jugar.

viernes, julio 03, 2026

23. Mágico








Le digo Mágico porque llamarlo por su nombre, Jorge Alberto González Barillas (San Salvador, El Salvador, 1958) casi no dice nada. El apodo, pues, fue la mejor manera de rebautizar al mejor jugador centroamericano de todos los tiempos. Aunque su posición no fue la de rematador final, su cosecha de goles alcanzó una cifra generosa: 232 en clubes y en selección. Lo vi jugar por primera vez en aquellas salvajes eliminatorias para el Mundial 82, y de inmediato se veía que mandaba sobre la cancha. Así, sin mucho apoyo de sus compañeros, el Mágico lograba destacarse y crear llegadas de peligro, tanto que el gol decisivo de la clasificación salvadoreña se debió a un largo trote desarrollada gracias a sus mágicos botines: tomó la pelota antes del medio campo y emprendió la carrera hasta llegar al área, disparar, provocar un rechace del arquero mexicano y dejar servido el remate de gol. Tras el Mundial español, jugó para el Cádiz, donde se convirtió en ídolo. No lo aparentaba, pero tenía todo: toque, precisión, gambeta, control de balón, tiro y desfachatez. La repetición de sus acciones en el equipo gaditano son un lujo, la manera más rápida de confirmar su inusitada técnica.

jueves, julio 02, 2026

22. Lineker


 







Gary Lineker (Leicester, Inglaterra, 1960) fue un rematador inglés clásico de goles ingleses clásicos: de cabeza a centros largos. Sumó en su carrera cerca de 300, diez en Mundiales. Sabemos que fue el máximo anotador en México 86. Él mismo ha dicho que anotó “el gol que nadie recuerda”, pues lo hizo (de cabeza) en el Inglaterra contra Argentina cuando su equipo iba 2-0 abajo debido a los célebres tantos de Maradona. El equipo donde figuró fue el Leicaster, de su ciudad natal. Vistió dos famosas playeras: la del Barcelona y la del Tottenham Hotspur, donde tuvo buen desempeño. Era un jugador de toda el área, sobre todo de la chica, pues como rematador de testa era fiel a la costumbre británica del anticipo a los defensores y al arquero durante los centros a la olla. Un recuerdo que de él conservo intacto corresponde a cierto pasaje de su vida, cuando anotó su sexto gol en el partido contra la Argentina; me sentí mal porque con ese tanto rompió el empate a cinco goles que en aquel momento mantenía con Maradona, lo que a la postre le granjeó el liderato en la tabla de goleo en el segundo Mundial mexicano.

miércoles, julio 01, 2026

21. Klinsmann









Muchos jugadores alemanes de antaño tienen algo de tanque de guerra, por eso alguna vez Ángel Fernández pensó en Hans-Peter Briegel como miembro de la “división panzer”. Lo mismo se puede decir de Müller, de Rummenigge o de Jürgen Klinsmann, este último uno de los goleadores más voraces que ha tenido el futbol germano. El total de sus anotaciones rebasó, en clubes y selección, más de 350, todos con el estilo de la casa: ir para adelante como fajador boxístico. Klinsmann era pura potencia acompañada de buena ubicación, un cazador de búfalos perdidos. No transpiraba clase, exquisitez, delicadeza, sino empuje, una entrega de fiera persecutoria. De todas sus pericias, la mayor quizá fue el remate de cabeza; usaba la frente para rematar seco y bien dirigido. Dos grandes equipos lo tuvieron en sus filas como ariete: el Ínter en los mejores momentos del calcio y el Bayern Múnich, que siempre ha sido importante. Fue además el delantero más visible de la selección alemana durante varios años, y con ella quedó campeón en 1990, en la final pitada por el “mexicano” Codesal. Años después se convirtió el entrenador de los teutones, de los norteamericanos y, por poco tiempo, de los coreanos.

martes, junio 30, 2026

20. Drogba



 






No es posible acumular cerca de 400 goles sin un repertorio misceláneo de habilidades en el área rival. Es el caso de Didier Drogba (Abiyán, Costa de Marfil, 1978), uno de los más grandes rematadores africanos de la historia. Pasó por varios clubes, terminó su carrera en la MLS, y el Chelsea fue el equipo donde sumó más reconocimientos. Como buen africano, era un jugador físico, fuerte y con velocidad endemoniada. La mayor parte de sus goles cayeron en primera jugada, lo que denota un oportunismo y una fiereza de tigre. Pero, como queda dicho, su menú de recursos aglutinó remates de cabeza, disparos cruzados con ambas piernas, tiros libres directos, llegadas de atrás a todo tren y goles no muy vistosos, producto de jugadas riñonudas. Es, por sus logros, el más grande futbolista de su patria, donde es el máximo goleador. De hecho, sumados todos sus tantos en las categorías y los equipos que lo alinearon, la cifra roza los 500. Pese a lo dicho, hay una jugada drogbeana, por decirlo así: apenas afuera del área recibe de espalda con el defensor pegado a él, se da la vuelta y saca, sin ver, un tiro potente. Vaya delantero implacable.

lunes, junio 29, 2026

19. Kempes


 







En 2010 fue aprobado el cambio de nombre al Estadio Olímpico de Córdoba, Argentina, que desde aquel año pasó a llamarse “Mario Alberto Kempes”. Fue un digno homenaje al Matador, quien había nacido en la ciudad de Ben Ville en 1954. Como sabemos, Kempes fue la figura principal del polémico Mundial celebrado en su país hacia 1978, cuando de la mano del Flaco Menotti la selección Argentina derrotó a Holanda (o Países Bajos) en el Monumental. La estampa del Matador era la de un futbolista fuerte, con un tren inferior poderoso, de zancada larga y avance vertical. La media caída (“el atavismo de los barrios”, según la acertada definición de Ángel Fernández) lo distinguía cuando aún era permitida. El primer equipo que lo vio lucir en el eje de la delantera fue Rosario Central, pero fue el Valencia de España donde cosechó su mejor récord como goleador. Aunque casi alcanzó la cifra de 400 tantos, el par que más recuerda la afición es el de la final contra el arco defendido por el neerlandés Jan Jongbloed. En ambos se nota plenamente la facultad mayor de Kempes: perforar desde poco fuera del área grande con una mezcla de habilidad y convicción.

domingo, junio 28, 2026

18. Ibrahimović

 







La primera vez que vi a Zlatan Ibrahimović (Malmö, Suecia, 1981) fue en la repetición de un gol anotado al Breda cuando militaba para el Ajax. Esa jugada bastó para no dejar de seguir su carrera como delantero de los mejores equipos del mundo. He visto varias veces aquella acción y me asombra cada vez que la recorro: pese a su carrocería de camión materialista, Ibrahimović esquiva rivales con la fluidez de un motociclista en la ciudad, recortes a derecha e izquierda con sorpresa y precisión. En la jugada que menciono burló tres veces al mismo jugador y a varios más, como si fuera brasileño y no sueco. Clavó más de 500 goles y rozó el 0.60 de productividad, más de medio tanto por partido. Era aguerrido, fue un ejemplo de fuerza y voluntad, nunca se arrugó ante nadie. Sobran las repeticiones en las que muestra poquísimas pulgas cuando los defensores lo acosaban. El total de sus goles permite imaginar que iba a todas las pelotas y aprovechaba cuantas podía. La más recordada evidencia de su voracidad es aquel balón que rescató con una especie de chilena descompuesta que, pese a la distancia y el ángulo, logró convertir en gol.

sábado, junio 27, 2026

17. Hermosillo









La suma de sus goles convirtió a Carlos Hermosillo (Cerro Azul, Veracruz, 1964) en el segundo mejor anotador en la historia del futbol mexicano, sólo debajo de Evanivaldo Castro. Casi 400 tantos, si se cuentan los que marcó para la selección, es una cantidad de ingente respeto. Con el América, donde debutó, llegó casi a la centena, pero fue en Cruz Azul donde duplicó esa cifra. Es inolvidable por ello su etapa como cementero, cuando formó endiablada mancuerna con el argentino Julio Zamora. A propósito, recuerdo una jugada que da muestra de la letalidad en aquel dúo: Zamora centra desde la banda derecha y llega Hermosillo con un cabezazo de palomita, más violento que si le hubiera pegado con el pie. Pero es improcedente describir un tipo de gol en la enorme cuenta del veracruzano. Larguirucho, grandote y fuerte, es lógico que su alta cantidad de goles suponga una variedad que incluye testarazos, chilenas, disparos de media, sombreritos, balazos de cerquita y numerosos tantos insólitos. Curiosamente, se le recuerda por un penal: el que, todavía groggy por un turbio patadón en la cara, le clavó a Ángel Comizzo en la final contra León. Inmensa fue la carrera de Carlos Hermosillo.

viernes, junio 26, 2026

16. Francescoli








 

Alto y espigado, Enzo Francescoli (Montevideo, 1961) es a mi juicio el delantero más fino que ha dado la República Oriental del Uruguay, país fecundo en futbolistas. Numerosos goles llenos de elegancia son evidencia de que el cuerpo no le estorbó para, además de alcanzar gran eficacia frente al arco, transmitir belleza. El apodo de Príncipe le calzó, pues, con total justicia. En su carrera marcó 250 tantos, la mitad con River Plate, donde ganó todo y se convirtió en una de sus figuras más salientes. Con la selección grande jugó dos mundiales, ambos sin mucha fortuna, pero ganó tres copas América. El estilo de su ataque combinaba todos los recursos que puede apetecer un delantero: tenía gambeta, disparo fuerte o delicado, anticipo, resolución de primera, rapidez, cabeceo, encare e incluso se dio el lujo de exhibir firuletes como la célebre chilena contra la selección de Polonia: Ruggeri baja de cabeza una pelota casi perdida, en segunda jugada Francescoli la mata de pecho pero queda de espalda a la portería y de repente se eleva para anidarla en el rincón del segundo poste. Fue un atacante completo, con todos los atributos para convertirse en jugador respetado hasta por sus rivales.

miércoles, junio 24, 2026

14. Fuertes

 







El repositorio de YouTube ha abierto la posibilidad de ver antologías de goleadores de todas las latitudes. Esto, claro, resultaba imposible en otros tiempos, cuando los recursos audiovisuales eran pobres y los aficionados teníamos que conformarnos con lo que difundía la televisión local. Gracias, entonces, a YouTube, una práctica frecuente de quien sancocha estos renglones ha sido localizar artilleros en todas las ligas disponibles. Uno de los que más ha llamado mi atención es Esteban el Bichi Fuertes (Coronel Dorrego, Argentina, 1972), quien anotó alrededor de 300 tantos en su carrera. Dirán que no es conocido más allá del futbol de su país, que no figuró en su selección, pero su desempeño en una primera división tan dura como la argentina lo convierte, a mi parecer, en un futbolista destacable. El de Esteban Fuertes es un caso típico de goleador oportuno, de última jugada. Ver sus anotaciones es asistir a un engarce de toques finales a la red. Esto significa que el fuerte de Fuertes no era encarar de tres cuartos en adelante, ni driblar ni disparar de lejos. Lo suyo fue empujarla, estar en el lugar preciso en el momento preciso, siempre, indefectiblemente listo para llegar, marcar y celebrar.

martes, junio 23, 2026

13. Caszely

 








Carlos Caszely (Santiago de Chile, 1950) fue un goleador indiscutible. Anotó casi 300 tantos, la mayoría con el Colo Colo, equipo más popular de su patria. Si nos pidieran imaginar a un killer de las porterías enemigas, es probable que la complexión que nos parecería menos apta es la de Caszely: era chaparrón, de cuerpo algo cuadrado, como el de Bob Esponja. Además, el pelo crespo y el mostacho denso podían inducirnos a pensar en un trabajador de oficina, no en un artillero del futbol. Caszely, pues, no impresionaba por su facha, pero tenía unas facultades que hasta hoy lo hacen digno de figurar en cualquier lista de cañoneros. Su menú deja ver que clavaba goles de diversa factura, pero su especialidad era llegar driblando hasta la mismísima raya de la meta enemiga. En otras palabras, tenía la obsesión de quitarse a todos los defensores, incluido el portero, y empujar la pelota caminando; marcó incluso un gol maradonesco en el que eludió hasta al árbitro. Dos datos importantes acompañan su biografía. En tiempos de Pinochet, se declaró abiertamente de izquierda, lo cual no es poco decir, y fue el primer expulsado con tarjeta roja en un Mundial, el del 74.

lunes, junio 22, 2026

12. Cuauhtémoc


 







Meter a Cuauhtémoc Blanco (Ciudad de México, 1973) a esta serie puede ser cuestionable, pero quiero ser justo con un jugador que sin duda fue importante en nuestro futbol, tanto que durante varios años su nombre fue sinónimo de talismán así en la selección como en los clubes donde alineó. Fue un caso extraño si nos atenemos a su pinta: grandote, de piernas largas, medio jorobado y con apariencia de lento, el Cuau era sumamente técnico, de una habilidad endiablada para resolver acciones sobre la marcha. Tengo la impresión de que siempre pensaba medio segundo antes que sus rivales, lo que en futbol es una ventaja tremenda, pues permite tomar decisiones cuando los otros apenas se están acomodando. Además de buen futbolista, Blanco era irritante, entrón, hablador, odioso y eficaz. Anotó más de 200 goles de todos los sabores, asistía, la mataba de nalgas, daba pases de lomo, inventó la “cuauthemiña”, era un descarado. Recuerdo que Valdano comentó el Mundial 98 y al hablar sobre el mexicano dijo algo así: “Es raro este Cuauthémoc, la toma y parece que se va a caer, que se le enredará la pelota, pero todo lo hace bien”. Es la mejor descripción del tepiteño.

domingo, junio 21, 2026

11. Cruyff


 






Johan Cruyff (Ámsterdam, 1947-Barcelona, 2016) jugaba antes de la línea de ataque, pero su manera de picar, de encarar y eludir defensores desde tres cuartos de cancha lo llevó a cosechar una cuota de goles nada despreciable para cualquier mediocampista. Fue el mejor futbolista del mundo durante el primer lustro de los setenta, cuando Países Bajos se convirtió, de la mano del DT Rinus Michels, en un artefacto cuyo desempeño dio origen a la noción del “futbol total”. El equipo de sus mayores logros fue el Ajax, donde en dos periodos sumó más de 200 goles (el total de su carrera no quedó lejos de las 400 anotaciones), una cantidad nada común para un arquitecto y constructor de la media cancha. Por fortuna, hay videos suficientes en los cuales podemos observar su estilo de juego; con otra estatura y otro ritmo, en algo recuerda a Lionel Messi: toma la pelota y frente a él hay un tercio de campo y varios defensores; Cruyff levanta la cabeza y como en cámara lenta, con sutiles quiebres de cintura a izquierda o derecha, elude rivales como si fueran conos de entrenamiento para luego batir al guardameta. Su magia radicó en aquel zig-zag indetenible.

sábado, junio 20, 2026

10. Cristiano

 








A los treinta años ya estaba incluido entre los mejores de la historia, pero todavía es hora en la que, a los 41 de su edad, sigue jugando. Cristiano Ronaldo (Funchal, Portugal, 1985) es uno de los monstruos indiscutibles del planeta futbolístico. Podrá gustarnos o no, pero sus más de 800 goles son una friolera que sólo puede homologarse con muy pocos residentes de la cúspide. Es quizá el ejemplo máximo de disciplina: su entrenamiento colinda hasta hoy con el de los boxeadores, exigencia a la que se ha sometido durante más de tres décadas, sin pausa, tanto que para él una Coca Cola es un crimen de lesa condición física. Un dato de inmenso valor en su semblanza no sólo es el de la cantidad de tantos, sino el de los equipos y las ligas donde ha jugado: Manchester United, Real Madrid y Juventus lo tuvieron en su mejor momento, y sólo con los españoles encajó 450 goles. Sumas anotadoras de ese tamaño hacen suponer que sus recursos son variados. Y sí: con velocidad, potencia en el disparo, salto descomunal para el remate de cabeza, hambre permanente de triunfo, Cristiano ha justificado todas las hipérboles. Simplemente es un superestrella.