Un lugar común del debate deportivo consiste en afirmar que los atletas de antes la tenían fácil, pues todos eran más lentos y menos fuertes, como se puede advertir en los videos de archivo. No se repara en que el deporte, como cualquier actividad humana, es histórico, ergo, que acusa un determinado desarrollo de acuerdo a cada época. Si Eusebio da Silva Ferreira (Laurenço Marques, Mozambique, 1942-Lisboa, Portugal, 2014) viajara desde 1966, tal cual, para jugar ahora, sería quizá un jugador inofensivo. Para ser la Pantera Negra, en 2026 requeriría el entrenamiento y en general las condiciones técnicas de 2026. Pero he llegado a pensar que en ciertos casos es precisamente al revés: el futbol constructivo, artístico, de muchos jugadores actuales se debe a que se han endurecido las reglas para ahorrarles patadas. Así, vayan ustedes a saber lo que hubieran sido Pelé, Eusebio o Maradona con el VAR a favor. En el caso del delantero portugués, clavó como 600 goles, la mayoría con el Benfica. Máximo artillero en el Mundial inglés, para los viejos aficionados fue sinónimo de pique, gambeta y gol. Como anécdota, ya en su decadencia (1976) jugó para los Rayados de Monterrey, donde no pudo lucir.
jueves, junio 25, 2026
sábado, junio 20, 2026
10. Cristiano
A los treinta años ya estaba incluido entre los mejores de la historia, pero todavía es hora en la que, a los 41 de su edad, sigue jugando. Cristiano Ronaldo (Funchal, Portugal, 1985) es uno de los monstruos indiscutibles del planeta futbolístico. Podrá gustarnos o no, pero sus más de 800 goles son una friolera que sólo puede homologarse con muy pocos residentes de la cúspide. Es quizá el ejemplo máximo de disciplina: su entrenamiento colinda hasta hoy con el de los boxeadores, exigencia a la que se ha sometido durante más de tres décadas, sin pausa, tanto que para él una Coca Cola es un crimen de lesa condición física. Un dato de inmenso valor en su semblanza no sólo es el de la cantidad de tantos, sino el de los equipos y las ligas donde ha jugado: Manchester United, Real Madrid y Juventus lo tuvieron en su mejor momento, y sólo con los españoles encajó 450 goles. Sumas anotadoras de ese tamaño hacen suponer que sus recursos son variados. Y sí: con velocidad, potencia en el disparo, salto descomunal para el remate de cabeza, hambre permanente de triunfo, Cristiano ha justificado todas las hipérboles. Simplemente es un superestrella.


