La primera vez que vi a Zlatan Ibrahimović (Malmö, Suecia, 1981) fue en la repetición de un gol anotado al Breda cuando militaba para el Ajax. Esa jugada bastó para no dejar de seguir su carrera como delantero de los mejores equipos del mundo. He visto varias veces aquella acción y me asombra cada vez que la recorro: pese a su carrocería de camión materialista, Ibrahimović esquiva rivales con la fluidez de un motociclista en la ciudad, recortes a derecha e izquierda con sorpresa y precisión. En la jugada que menciono burló tres veces al mismo jugador y a varios más, como si fuera brasileño y no sueco. Clavó más de 500 goles y rozó el 0.60 de productividad, más de medio tanto por partido. Era aguerrido, fue un ejemplo de fuerza y voluntad, nunca se arrugó ante nadie. Sobran las repeticiones en las que muestra poquísimas pulgas cuando los defensores lo acosaban. El total de sus goles permite imaginar que iba a todas las pelotas y aprovechaba cuantas podía. La más recordada evidencia de su voracidad es aquel balón que rescató con una especie de chilena descompuesta que, pese a la distancia y el ángulo, logró convertir en gol.
domingo, junio 28, 2026
miércoles, agosto 03, 2022
Cinco goles soñados (lit)
Los recovecos del subconsciente son inescrutables.
Digamos que, como cualquier sujeto de mi edad, estoy atado al estrés de sacar
adelante necesidades misceláneas entre las que destaca, en primer lugar, comer.
Luego vienen todas las demás. Esto supondría que mis sueños deberían estar
poblados por situaciones angustiantes, pesadillescas. Sucede sin embargo que en la película de mi ensoñación me coloco como espectador de
escenas gratas. Pasó apenas anoche. Dormía y en algún punto de la madrugada vi
en orden la repetición de cinco goles. Cuando desperté, el dinosaurio no estaba
allí, sino una sensación de gusto casi colindante con la felicidad. Estos
fueron, en orden descendente, los goles que vi en mi pantalla interior.
Uno. En el Mundial
de Suecia, el jovencito Pelé recibe de tres cuartos de cancha un centro en
diagonal. El brasileño tiene un hombre encima, pero logra bajar de pecho el
balón y se aproxima al punto penal. Un defensa le sale con una plancha criminal,
pero Pelé lo elude con un sombrerito corto e inclina el cuerpo para rematar a
gol. En Youtube está en “1958 PELÉ Suecia 2 Brasil 5 Golazo narrado
por Radio Brasileira 1958”. https://www.youtube.com/watch?v=CXMHV1rOxDk
Dos.
Alvaro Recoba, el Chino, juega para Nacional de Montevideo. Toma un balón
cargado a la derecha y casi desde su área, maradonescamente, comienza un trote que
poco a poco evoluciona hacia la máxima velocidad. Se quita a seis rivales,
incluido el portero, y dispara un zurdazo ya con el arco abierto. “Àlvaro
Recoba - Gol Similar de Maradona” https://www.youtube.com/watch?v=D4UD2vmFY7U
Tres.
Juegan el Manchester United contra New Castle, y con los rojos alinea Wayne
Rooney. Uno de sus compañeros toma un balón a media cancha, manda un pase
elevado que de cabeza rechaza un defensa. La bola cae bombeadita a Rooney,
quien la agarra de frente y la empeina de derecha para que salga una parábola
infernal. “Wayne Rooney Vs Newcastle Volley” https://www.youtube.com/watch?v=pPHqRpJ7tLY
Cuatro. Zlatan Ibrahimovic juega para el Ajax, y en tres cuartos gana un taponazo frente al Breda. Luego hace seis recortes en terreno corto, insólitos, con movimientos laterales de colibrí, hasta cachetear de zurda cuando la portería ha quedado sin vigilancia. “El mejor gol del mundo Zlatan Ibrahimovic”. https://www.youtube.com/watch?v=9WU8Qb90s_I
Cinco. Barcelona contra Real Madrid. Lobo Carrasco, en contragolpe, pasa a Maradona, quien elude al portero y tiene sola la puerta. Diego mira a su izquierda y ve que cierra un defensor lleno de esperanza y decisión. Lo espera, lo recorta desvergonzadamente y anota un gol cuyo penúltimo toque es un monumento a la sangre fría. “El análisis del gol de Maradona en el Bernabéu paso a paso”. https://www.youtube.com/watch?v=C5Olxkf2cAc&t=40s




