domingo, julio 12, 2026

31. Romario









Uno se pone de pie al ver los goles del delantero con los nervios más templados que ha habido en el futbol. Clavó cerca de mil, una cantidad que podría colmar de orgullo a cinco delanteros juntos. Romario de Souza Faria (Río de Janeiro, 1966), conocido a secas como Romario, era muy bajo de estatura, pero fuerte como un perno de acero. Reunía todos los atributos deseables para un depredador del área, y esto incluye el cabeceo, pues pese a su módica estatura sabía buscar y hallar balones por arriba. No es raro que sea considerado por los aficionados como uno de los diez mejores jugadores de la historia, incluso de los cinco. Si vemos sus acciones, notaremos que su repertorio de habilidades dentro del área era total. Fue un maestro del cambio de ritmo, pues podía pasar de cero a cien en un microsegundo, y a esto se anudaba el mayor de sus talentos: la tranquilidad. Ha sido el delantero más sereno que se vio en las canchas; casi todos disparaban fuerte, con apuro, y Romario no: él cruzaba o picaba la pelota con cínica lentitud, como quien cascarea en el patio de su casa. Liquidaba a sangre fría.