miércoles, julio 08, 2026

Trump une al mundo









“Durante nuestra conversación, le expliqué que había un proceso legal en curso en el que participaban los órganos judiciales independientes de la FIFA y que el caso sería resuelto a su debido tiempo por los órganos competentes. Así es como funciona el sistema de la FIFA, y es un principio que siempre defenderé”, fueron las palabras de Gianni Infantino, presidente de la FIFA, para explicar lo que conversó con Donald Trump sobre el affaire del jugador suspendido.

Salvo quizá la famosa aparición de Videla en el vestidor de Perú en Argentina 78, no recuerdo un caso más flagrante de injerencia/prepotencia política dentro del futbol. Aquel, el del dictador argentino, por oscuro al menos detonó un debate sobre sus verdaderas motivaciones, pero el de Trump perpetrado en estos días fue tan flagrante que logró unir al mundo entero en su contra y, lo peor, en contra de la selección yanqui.

Como sabemos, Trump expuso que no le gustó una decisión arbitral y con la desfachatez de la que siempre goza gracias a su poder y su estúpido cinismo, decidió echarla abajo. Llamó al mandamás de la FIFA y se esfumó la sanción al delantero penalizado. El déspota no dudó luego en expresar abiertamente, en rueda de prensa, que él sabe de deportes y que le pareció excesivo el castigo contra su compatriota. Por supuesto, logró torcer el reglamento de la FIFA, amoldarlo a sus intereses.

Citada al inicio, la respuesta de Infantino fue ambigua. Como no podía recular frente al tirano que hoy regentea la Casa Blanca, envió la dinamita encendida hacia unos “órganos judiciales independientes de la FIFA” que se encargarán de dirimir, en un futuro abstracto, lo que proceda, que obviamente no será nada, pues esos órganos “independientes” son un tribunal, en caso de que exista, más dependiente de la FIFA que una parroquia del Vaticano.

Por supuesto que Trump inmiscuido en un asunto futbolístico no da para mucho más que lo simbólico, es uno más de sus gestos de prepotencia idiota, pero en este caso es significativo por evidente y fácil de leer para el gran público: así como maniobró para “persuadir” a la FIFA (¡a la FIFA!, que representa el autoritarismo total), igual opera contra países con aranceles, guerras, deportaciones, invasiones y mentiras sin coto.

Lo bueno es que Bélgica lo ridiculizó con un impiadoso 4-1 y la parodia del bailecito tonto.