miércoles, julio 01, 2026

21. Klinsmann









Muchos jugadores alemanes de antaño tienen algo de tanque de guerra, por eso alguna vez Ángel Fernández pensó en Hans-Peter Briegel como miembro de la “división panzer”. Lo mismo se puede decir de Müller, de Rummenigge o de Jürgen Klinsmann, este último uno de los goleadores más voraces que ha tenido el futbol germano. El total de sus anotaciones rebasó, en clubes y selección, más de 350, todos con el estilo de la casa: ir para adelante como fajador boxístico. Klinsmann era pura potencia acompañada de buena ubicación, un cazador de búfalos perdidos. No transpiraba clase, exquisitez, delicadeza, sino empuje, una entrega de fiera persecutoria. De todas sus pericias, la mayor quizá fue el remate de cabeza; usaba la frente para rematar seco y bien dirigido. Dos grandes equipos lo tuvieron en sus filas como ariete: el Ínter en los mejores momentos del calcio y el Bayern Múnich, que siempre ha sido importante. Fue además el delantero más visible de la selección alemana durante varios años, y con ella quedó campeón en 1990, en la final pitada por el “mexicano” Codesal. Años después se convirtió el entrenador de los teutones, de los norteamericanos y, por poco tiempo, de los coreanos.