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sábado, julio 20, 2024

Carlos Dariel, poeta

 











Hace poco menos de dos meses estaba por concluir mi pasado viaje a la Argentina. Por razones que no viene al caso detallar, no había visto a Carlos Dariel y fue él quien insistió en organizar una reunión. Finalmente, luego de algunas dificultades para cuadrar agendas y sede, nos vimos en Castelar junto a Fabián Vique, Jorge Figueroa, José Luis Bulacio y Andrea Burucua, nuestra anfitriona, quien preparó algunas delicias porque la reunión tenía de fondo mi cumpleaños sesenta. Durante la reunión quedé al lado de Carlitos, hablamos sobre literatura y futbol, nuestros dos temas favoritos, y me regaló Bocas de ceniza, su último libro. Dialogamos de pasada sobre el prólogo que me pidió para su siguiente libro, otro poemario.

A Carlos lo conocí en 2010. Me lo presentó Vique, y de inmediato hice click con él, con su conversación amable y culta, con su amor por la literatura, los viajes, la psicología, el budismo y, claro, el futbol que en su caso era algo entrañable, una pasión inmensa e intensa aunque se expresara con mesura. Fue devoto de muchos poetas, pero para reducir el censo de sus preferencias, sé que admiraba hasta el tuétano al Teuco Castilla, a Juan Carlos Bustriazo, Whitman, Miguel Hernández, Vallejo, Borges y Juan L. Ortiz. En música, fue el más enfático johnlennonista que conocí en mi vida, y en futbol tenía dos ídolos: Rojitas, de Argentina, y Pelé, del mundo.

Carlos Di Rosa (el apellido “Dariel” era un seudónimo) nació en Buenos Aires en 1956. Trabajaba en el área contable de YPF (Yacimientos Petrolíferos Fiscales, algo así como el Pemex de Argentina), y en su carrera como escritor participó en ciclos literarios, encuentros, lecturas y presentaciones de libros sobre todo en la zona oeste del llamado Gran Buenos Aires. Como autor, público los poemarios Según el fuego, Cuestión de lugar, Donde la sed y Bajo el fulgor, y en la Primera antología de poetas de Morón, Antología sin fronteras (en México) y en la antología Cartas desde el Maule-Cartas desde Buenos Aires. Su último libro fue Bocas de ceniza, publicado en 2023. Fue padre de un hijo, Joel, especializado en sistemas de cómputo. Gran conocedor del futbol y del tenis (que practicó hasta más allá de los sesenta años), Carlos fue hincha irreductible de Boca y de la selección argentina, cuyo último campeonato, el de la Copa América, todavía pudo ver.

En 2011 estuvo en un encuentro de escritores en el estado de Hidalgo y aprovechó aquel periplo mexicano para conocer el sur, nuestras civilizaciones prehispánicas; en mayo de 2019 vino a la Feria del Libro de Coahuila, así que estuvo en Saltillo y Torreón, donde realizamos varias actividades literarias y se ganó el cariño de escritores y periodistas. Lamentablemente, un encadenamiento de malestares lo hostigó durante los meses recientes. Los encaró con sabiduría y entereza enormes, pero el jueves 18 de julio lo vencieron.

Obviamente, un hombre no cabe en una semblanza ni en los flashazos de la amistad que describí. Lo esencial de Carlos se me escapa, es cierto, pero creo que en el lapso de nuestra cercanía logré al menos vislumbrar, y esto es suficiente, al hombre sensible, inteligente y bueno que fue.

A Joel, su amado hijo, a sus amigos escritores y no escritores, mi pésame y la certeza de que Carlitos nos seguirá acompañando ahora dentro, en el “cuore” que ya es su morada en nosotros.

Descanse en paz.

sábado, mayo 13, 2023

Macedónica edición

 











Hace quince años, el escritor argentino Fabián Vique sentó la primera piedra de un proyecto llamado Macedonia Ediciones. Lo hizo en su ciudad natal, llamada Morón, en la zona del llamado conurbano bonaerense. Su idea central era abrir cancha, sobre todo, a la microficción, género que, como el cuento y la poesía, tenía y sigue teniendo una presencia marginal en los sellos editoriales más poderosos. A los libros con relatos brevísimos, Macedonia añadió títulos de poesía y un poco, también, de ensayo, novela y cuentos más convencionales. En su nómina autoral destacan escritores de Argentina, pero también los hay chilenos y peruanos.

Macedonia ha sido pues un enclave de la microficción en Sudamérica, y su trabajo ha hecho pinza con otros emprendimientos importantes como el de Micrópolis (Perú), Brevilla y Letras de Chile (Chile) y Ficticia (México). Se puede decir, por ello, que si en nuestro espacio geográfico y lingüístico el cuento súbito se ha desarrollado en los recientes años, esto se debe a la labor callada y tenaz de editores con innegable vocación por una forma de escritura cada vez más frecuentada por escritores y lectores.

El trabajo de Vique se vio enriquecido por la colaboración de José Luis Bulacio, también escritor y editor. Ambos han configurado un catálogo nutrido de títulos que son evidencia de lo creativo y resistente que puede ser el deseo de difundir, a terca contracorriente, literatura al margen de los reflectores.

En la presentación de su web, los macedónicos observan: “Somos un sello independiente creado en el año 2008, en Morón, Provincia de Buenos Aires, Argentina. Nuestra materia central es la Literatura.

Nos deleita especialmente lo breve, aquello que en pocas palabras puede dar aquel cross a la mandíbula del que hablaba Roberto Arlt, o esa visión del mundo que proponía desde la alcantarilla Alejandra Pizarnik. Pero también hemos hecho espacio a otras especies como la novela, la crónica, al análisis del discurso, la Historia, el ensayo y la literatura infantil.

Integran nuestro catálogo autores contemporáneos que se caracterizan por sus propuestas creativas, innovadoras, arriesgadas y bellas. Voces jóvenes sobre todo, no por la contingencia de la edad, sino por la frescura de su obra.

Nuestro nombre se debe, precisamente, al más joven de los “viejos”, Macedonio Fernández, autor de obras imprescindibles como el Museo de la Novela de la Eterna y Papeles de Recienvenido.

Participamos de congresos, ferias y encuentros nacionales e internacionales dedicados a las Letras, además de colaborar con publicaciones y programas radiales orientados a lo literario. Nuestra aspiración es seguir creciendo, dando a conocer a talentosos autores de todos los rincones del país y de Hispanoamérica en su conjunto. Conducimos este colectivo incontable José Luis Bulacio, Lara Tonco y Fabián Vique.

Compartimos la felicidad de ser parte de los libros y los universos que los libros son”.

Felices quince años para Macedonia, y a festejar con ellos in situ.