viernes, julio 17, 2026

37. Stoichkov

 







Hristo Stoichkov (Plovdiv, Bulgaria, 1966) es considerado, sin migaja de duda, el mejor jugador de su país, que dicha sea la verdad no ha producido futbolistas de altura como lo han hecho Alemania o Brasil, por mencionar sólo dos naciones representativas como semilleros. Era de estatura media, veloz y sobre todo fuerte, con la fibra que siempre tuvieron los cargadores de pesas búlgaros en las olimpiadas. En la cancha era aguerrido, bravo, no le sacaba al choque y sabía defenderse de las patadas y los codazos enemigos. La cifra de sus goles llegó casi a 300, y fue en la Barcelona de Cruyff donde puso en práctica su mayor habilidad: acompañar las jugadas, estar en el lugar correcto en el momento correcto, de ahí que la mayoría de sus tantos cayeron en el último toque, casi como trámite gracias a que el búlgaro estaba allí, encima del arco, en el asedio, siempre amenazante, siempre con la parte interna de ambos zapatos lista para empujar el balón. Más que un gran jugador búlgaro, fue y sigue siendo un símbolo de la casi oculta (para nosotros) Europa del Este. Por un golazo en el Mundial 1994, en México dejó un mal recuerdo.