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domingo, abril 12, 2026

Caída del orate Milei


 

















En abril del año pasado estaba fundido pero lo rescató el FMl. En octubre hubo elecciones intermedias, su gobierno estaba en la lona y lo rescató Trump por medio del Tesoro norteamericano. A casi dos años y medio de su mandato, Milei está hoy de nuevo en la olla, con el peor nivel de aprobación desde que llegó al gobierno. En este lapso la ultraderecha que representa ya destruyó todo a unos niveles de catástrofe que en lo económico no alcanzó ni la profundidad ni la rapidez que impuso la dictadura de hace 50 años. La Argentina se encuentra hoy arrasada por el gobierno de un tipo que se dijo experto “en crecimiento económico con y sin dinero”. En realidad es un orate que llegó a demoler todo con la promesa contraria: salvar a su país.

Me interesa este fenómeno porque en cierto momento Milei fue elogiado como modelo por la ultraderecha mundial. Llegaron a considerarlo un outsider genial, un modelo a seguir, tanto que el tarambana político Ricardo Salinas Pliego le copió fallidamente algunas excentricidades para ver si cuajan en México. Milei es un idiota cruel y absurdo, un disparate de la historia latinoamericana. Más allá de que se dé de nuevo el milagro y alguien lo salve desde afuera, parece que el daño es tan profundo que ahora no tiene escapatoria: caerá tarde o temprano y con él se evaporará el experimento mundial más atrevido hasta la fecha del llamado anarcocapitalismo.

Lástima que una nación entera, la Argentina, haya sido su conejillo de Indias. Como país lo pagó muy caro, pues ahora es tierra arrasada para el 70% de la población. La expresidenta Cristina Fernández, hoy injustamente presa, lo advirtió hace cuatro años a los trabajadores: en realidad “No vienen por mí; vienen por ustedes”. Obviamente tuvo razón, así fue: llegaron por ellos y los han empobrecido hasta arrumbarlos en las deudas y en el hambre. Eso mismo haría la nueva derecha (una derecha ya no avergonzada de ser derecha, sino cínica, procaz y violenta a la manera de Trump o de Vox en España) si llega por la vía de las urnas o por cualquier otra a gobernar cualquier otro país.


sábado, febrero 21, 2026

Error de cálculo

 






He escrito y publicado que la derecha que más puede influir en México, así sea como mera imitación autóctona, forma un triángulo cuyo centro geográfico es el Atlántico. Sus ángulos lo forman EUA, España y Argentina. El avance en esos países de líderes cargados hacia la carnicería postneoliberal ha dado como fruto la llegada de Trump y Milei a sus respectivos gobiernos, y en España ha significado el avance de una derecha rancia, retrógrada y violenta encabezada por el partido Vox, cuyo líder es Santiago Abascal, a quien dicho sea de paso ha asesorado el Yunque, buque insignia mexicano convertido pues en nuestro segundo producto de exportación facha luego del éxito logrado por los legionarios de Marcial Maciel, su chilesuelto fundador.

Las políticas adoptadas por Trump y Milei no dejan espacio a las dudas sobre su filo antipopular. Ante tales políticas podemos asumir dos posturas: que se impondrán a marrazos o que no se impondrán gracias a la oposición que generen. En ambos casos, creo que la ultraderecha comete un error de cálculo. Si avanzan, la oposición a sus medidas no tardará en manifestarse incluso de manera violenta, lo que dará pie a reconsideraciones en sentido contrario, es decir, social y económicamente más moderadas; si son frenadas, se sentará un precedente que confirmará la pertinencia de la lucha social para impedir medidas y reformas regresivas.

En este momento se debate la aprobación de una reforma laboral a todas luces sádica en la Argentina de Milei. Probablemente sea aprobada por un congreso comprado/extorsionado, pero insisto: quienes la promueven han calculado mal. Ya en este momento hay protestas muy fuertes que se intensificarán apenas arrecien los despidos masivos y la caída en desgracia de los salarios y el consumo, además del crack de la industria apuñalada por importaciones indiscriminadas. La Argentina, no exagero, puede pasar al caos si Milei y sus secuaces, instruidos por el FMI, avanzan en la demolición del país.

Es casi un hecho que la reforma (presentada como “modernización” de la ley laboral) será impuesta, entre otras razones más generales, por lo que Ángelo Albanese, académico argentino del Conicet (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas) publicó con buen ojo en un apunte de twitter que tituló “La furia de los invisibles”: “La reforma laboral va a salir porque el laburante precarizado odia al trabajador formal. Así de simple y duro. Este es un resultado cultural que viene incubándose desde hace una década. Para ellos, tener una obra social o vacacionar son privilegios. El precarizado odia los retazos solidarios del Estado colapsando porque a ellos no los ayudó nunca nadie. Y eso es cierto.  Quisieran que la sociedad sea una jungla donde el individualismo sea una carta a su favor. Si siempre la pelearon solos creen, esperanzadoramente, que son más fuertes que otros trabajadores. Que son más duros que aquellos [que] vivieron arropados por aguinaldo o licencias médicas. Se sienten interpelados por la explotación porque no conocen otro régimen de vida. Creen que es injusto que el 30 o el 40% de PEA [población económicamente activa] que vive en la formalidad, no experimente la incertidumbre y la falta de posibilidades que ellos padecen. Quieren, también, revanchismo. Ese es un mérito de Milei, haber sabido seducir a ese sector. Un sector que, a su vez, detesta el discurso de justicia social porque vivió en carne propia cómo sus condiciones de vida vienen cayendo desde hace varios gobiernos atrás. En el abismo ven luz.  Pero es terrible, nos dirigimos a toda velocidad al abismo”.

Deseo ser optimista frente al desastre circundante porque creo que todavía quedan anticuerpos en la masa de los trabajadores no sólo argentinos, sino de muchos países que luchando a los tumbos o como sea han conseguido lo inimaginable hace algunas décadas: mejores salarios, jornada de ocho horas, vacaciones, derecho a la salud, aguinaldo, pensión… La Argentina es un laboratorio de la ultraderecha mundial: si allá talan derechos y no pasa nada, lo mismo harán otros países. Pero no funcionará, ahora mismo ya no está funcionando, pues luego de dos siglos de luchas de los trabajadores y trabajadoras en el mundo no será fácil para el poder fascistizado cercenar conquistas sin oposición popular.

En una entrevista reciente, Thomas Piketty señaló que “hay una marcha hacia la igualdad que viene de lejos, que es un fenómeno de largo plazo y que se nutre a veces de revoluciones, pero más generalmente de rebeliones, de peticiones de más igualdad”. Esas luchas que vienen de lejos no se borrarán nomás porque a un gobierno lacayo del poder financiero se le ocurra modificar leyes a conveniencia de unos pocos y desgracia de millones. El avance antiderechos laborales no lo veo, por ejemplo, tan fácil de ejecutar en México, y menos con el desastroso caso argentino tan a la vista. Lo mismo pienso que ocurriría en Chile pese a la llegada a la presidencia del nazi confeso José Antonio Kast, quien al parecer intentará emular en lo que se pueda a su vecino de la motosierra, aunque le será complicado, supongo que imposible, impulsar reformas cavernícolas como las argentinas.

La historia no ha caminado tan en vano. El experimento argentino terminará mal y entonces las trabajadoras y los trabajadores del mundo estarán advertidos y preparados para los hachazos que les quieran propinar en casa.

sábado, febrero 14, 2026

De la inercia ultra

 








El riesgo es ser acusado de conspiranoico, pero creo que no está el horno para omitir que sigue en marcha, a buen ritmo en su ejecución, un plan que combina todas las excrecencias del neoliberalismo luego de medio siglo reformateando la vida del planeta. El avance que hoy vemos en la nueva derecha global es desigual, obviamente no se da parejo en todos los países del mundo, pero tiene comunes denominadores más o menos recurrentes. Destacar tales avances, denunciarlos por cualquier medio, así sea en la mera sobremesa, es un imperativo de quienes no quieran sumarse a la demolición de lo poco que nos queda de libertad, igualdad y fraternidad, para decirlo con la triada de valores enarbolados por la Revolución Francesa.

Jamás cuajó, lamentablemente, la mencionada triada, pero es un hecho que, como lo muestran las constituciones del mundo, el ideal francés de 1789 ha sido la aspiración vertebral de las diversas sociedades empeñadas en pasar por civilizadas. Lo más cerca que se estuvo, y se está todavía en algunos países, del ideal libertad-igualdad-fraternidad es el del estado de bienestar, sistema que, grosso modo, supone al Estado como garante de lo básico para la ciudadanía. No como regalo, sino como resultado de una distribución más justa y basada en el trabajo dentro del capitalismo.

Desde hace cincuenta años, el llamado neoliberalismo comenzó a designar “comunismo” al estado de bienestar. Cualquier participación del Estado en la economía, cualquiera, por minúscula que fuera de iure o de facto, ha sido vista con encono por los ideólogos de la derecha: hay que demoler todo lo que huela a estatismo, no dejar ni un ladrillo de la nociva política de mantener parásitos y, al revés, alentar la bendita meritocracia. Casi no es necesario observar que cincuenta años después logró su propósito, pero no está saciado: hay que borrar, ya sin los eufemismos del pasado, los pocos vestigios de “comunismo” que siguen en pie, hay que desaparecer a los genéricamente designados “zurdos de mierda”.

Como al discurso de la nueva derecha mundial se le notan todas las costuras, es obvio que su método de trabajo ideológico consiste de entrada en identificar un enemigo. Pueden ser los corruptos, los inmigrantes, los narcotraficantes o, el que más unifica su postura, los comunistas, los “zurdos de mierda” que ya dije. No es gratuito que Salinas Pliego use ahora este rótulo para referirse al enemigo y contraponerlo a su ideal de “libertad”. Es puro mileísmo en clase turista. Pero puede aprender y, lo peor, puede lograr algo más que sólo aprender.

Esto que digo quizá suene excesivo, pero igual sonaba en 2022 que Javier Milei pudiera ser presidente de la Argentina, y ya sabemos lo que está pasando. Un tipo estrafalario, vulgar, cruel, a todas luces limitado y bobo, incluso sin los rasgos convencionales del político (como peinarse bien y hablar sin estúpidas muletillas) llegó a la presidencia. Si Trump lo logró, y conste que supera con creces la viscosidad del mandatario argentino, ¿por qué no podría lograrlo cualquier otro bestia en cualquier otro lugar del mundo? He aquí la ventana de oportunidad que ve Salinas Pliego: de usurero impenitente y evasor de cuello blanco ha pasado a convertirse en opción electoral para los mexicanos.

¿Por qué un tipo sin atributos e incluso sin carisma puede ilusionarse con gobernar a millones? ¿Qué aberración de la democracia permite esto? Las razones son muchas, como todo en la complejidad económica, política y social de los pueblos actuales. Nada en política, dice Strobl, se presenta en estado puro o acusa rasgos que podamos percibir con plena claridad, cierto, pero creo ver que la emergencia de sujetos como Salinas Pliego tiene relación precisamente con la noción gramsciana de la “batalla cultural”. Ahora no en un lugar específico, sino en el mundo. La nueva derecha hizo visible la tal batalla cuando ya la tenía ganada, o casi, o cuando sabía que llevaba una tremenda ventaja. Antes no. Antes la derecha sentía pena de serlo, de aceptar por ejemplo el racismo, el trabajo de los niños, la desregulación del empleo, incluso el narcotráfico. Por eso el meme que circula con frecuencia entre los progres: “Que ser de derecha vuelva a dar vergüenza”.

La batalla cultural, noción del comunista italiano Antonio Gramsci, propone que se gana no cuando la fuerza se impone, sino cuando se remacha una idea en la conciencia, cuando se logra alguna hegemonía sobre las ideas del otro, esto hasta convertir tal idea en “sentido común”, en algo que es de una manera y no puede ser de otra. Hoy, sobre todo, la batalla cultural se da en la prensa, la radio, la televisión y los medios digitales (principalmente en las redes sociales), y no es muy complicado saber cuál “sentido común” se impuso: el del consumo, el del mercado, el de la meritocracia individualista que infunde en los perdedores un “yo punitivo”, el resentimiento que busca venganza a como dé lugar; en suma, los votantes de la nueva derecha.

Digo pues que la batalla cultural ha sido emprendida no para ganar a un oponente vigoroso, sino para aniquilar lo que queda de estado de bienestar. Arreció además cuando, como dice el lugar común, la mesa estaba ya servida: una sociedad egocéntrica, sin nexos comunitarios, despolitizada, precarizada, adicta a las redes y con legiones de marginales jóvenes y no tan jóvenes, ciudadanos que han admitido acríticamente las propuestas antiEstado, “libertarios”, “pobres de derecha”, fascistas que no saben que son fascistas, desheredados que desean emparejar para abajo antes que organizarse y luchar para emparejar hacia arriba.

La brutalidad de los discursos que sintetizan El Mal de las sociedades en los “zurdos de mierda” no deja de asombrar a quienes imaginan la política como se entendió todavía hasta hace diez años, incluso menos. Los políticos heterodoxos a la manera de Trump, Bolsonaro o Milei no son, sin embargo, la anomalía, sino la consecuencia de un caldo de cultivo que los ha hecho posibles. Por eso mi noción de que la batalla cultural contra el “wokismo” es apenas la espuma del conflicto. Debajo de esa espuma se esconde la verdad de que casi todo se subsume en los intereses de quienes defienden “las ideas de la libertad”, como gusta decir Milei. En todo caso, la virtud del presidente argentino y sus laderos ha consistido en leer acertadamente el espíritu de los tiempos, y obrar en consecuencia. Nuestro Salinas Pliego quiere aprovechar esa misma lectura y avanzar en su propósito de demostrar que será el azote de los “gobiernícolas” para luego bendecirnos con el bienestar con el que ya bendice a su clientela de Elektra.

¿Queremos comprobar si la vulgaridad sintoniza con el nuevo electorado? ¿Nos gustaría verificar que la mentira electoral puede ser descomunal y aún así mantener una base significativa de votantes? ¿Deseamos ver cómo se comunica la ineptitud triunfante? ¿Apetecemos observar declaraciones y acciones horrendas sin consecuencias políticas? Si es así, Trump es el dechado de este tiempo. Yo conozco mejor el de Milei, monigote de Trump, clon bananero del mejor amigo de Jeffrey Epstein.

Milei tiene la capacidad de afirmar algo y su contrario en la misma frase. El concepto de congruencia no lo conoce, de suerte que en América Latina es el político con más archivos digitales en los que afirma algo que a la postre choca con lo que después él mismo hace o afirma. Este licuado de posicionamientos parece no afectar a su electorado. Mientras en un pasado no muy lejano era difícil que alguien, no sólo el político, cambiara de opinión como de calcetines, pues si lo hacía ponía en absoluto riesgo la firmeza y credibilidad de sus ideas y por ello la lealtad de sus seguidores, Milei afirma cualquier burrada con nulo control de esfínteres mentales. Habla con la serenidad de un economista que pasa por ducho ante los profanos pero nunca ante los economistas serios, se expresa a gritos destemplados con los que fustiga a sus enemigos, se desgañita para defender “las ideas de la libertad” y expele sin sonrojo consideraciones sexuales que bordean la perversidad. Es un monstruo de la contradicción, y si hasta hoy se mantiene en la presidencia es gracias a Trump, a quien le lustra los zapatos cada vez que viaja a la Gomorra de Mar-a-Lago.

Mircea Eliade dice en Lo sagrado y lo profano que “Nada vale tanto como el ejemplo, el hecho concreto”, de allí que se me ocurrió compartir una lista breve de aberraciones enunciadas por Milei, el arquetipo de nuestro Salinas Pliego. Tiene decenas de videos más, pero estos pocos buscan mostrar al tipo de político que desea venir a redimirnos.

Sobre la eliminación de ministerios

Con histrionismo hitleriano prometió aniquilar ministerios; hasta hoy va bien en esta promesa depredadora, aunque a varios no los desapareció, sólo los desfinanció para mantener a sus secuaces en la nómina:

https://youtu.be/fJFqjiB0GW0?si=vLekcqq8IKMLtUk2

Sobre el FMI

Lleva dos megapréstamos solicitados y varias renegociaciones de la deuda, todo opaco y al margen de su Congreso, pero este archivo deja ver las pestes que escupía sobre el FMI antes de ser presidente. Una joya:

https://www.facebook.com/reel/1815838419076780

Sobre los negocios con China

Esto decía sobre el gigante asiático antes de las elecciones, y después, ya presidente, lo que dijo cuando se enteró de que China es un país clave en la supervivencia de la Argentina. Noten la cara de estúpida seriedad que pone cuando dice “comunista” y la voz aterciopelada al declarar su aprecio a la "interesante" China:

https://www.facebook.com/reel/920506209958710

Sobre el aumento de los impuestos

Por supuesto, y además de que no ha controlado la inflación, ha subido impuestos pese a la promesa de no aumentarlos; es tan burdo que al final comete el furcio de decir “bajarlos”. Como sea, hasta ahora no se ha cortado ninguna mano:

https://www.youtube.com/shorts/HSQyg_Ak4Zw

La deuda del kirchnerismo

Antes de soñar con la presidencia llegó a decir, iracundo, que la deuda fue pagada por el kirchnerismo. Ahora el kirchnerismo es la causa de todos los males argentinos y del sistema solar:

https://www.youtube.com/shorts/-FQDeTXRqbg

Sobre Patricia Bullrich

Bullrich fue su ministra de Seguridad y hoy en su senadora. Es un ser repugnante que ha pasado por todos los partidos, una saltimbanqui nata. Su ideología es traicionar, estar sólo con los ganadores, como estuvo y está con Milei aunque él le dedicara estos lindos piropos:

https://www.youtube.com/shorts/jS3eHgxDFV4

Sobre los dólares escurriendo por las orejas

En la verborrea de Milei, dentro de algunos años a los argentinos —que se han hundido alarmantemente en su gobierno— les escurrirán dólares por las orejas. Cualquier hipérbole le sirve:

https://www.facebook.com/reel/1904051037164687

Sobre la mafia y sus bondades

Milei y sus huestes han sido financiadas por narcos, como bien lo sabe su amigo José Luis Espert, ya fundido por el escándalo. Ignoro por qué aceptaron los financiamientos, pero este video quizá nos brinde alguna clave:

https://www.youtube.com/shorts/ixFQlceO4g4

Sobre tasas de interés

Entre las oportunas respuestas de este presidente no se excluyen los balbuceos:

https://www.youtube.com/shorts/-xyWRwskKMc

Sobre el Estado pedófilo

Son frecuentes en Milei las metáforas epsteineanas, gestadas por una cabeza que tiende a la aberración:

https://www.facebook.com/share/r/1GXsUUY2AE/?mibextid=wwXIfr

Sobre la venta de niños

Esto es insólito, un homenaje a la memoria de Jeffrey Epstein. Pudo contestar con un simple “no”, pero su cabecita perturbada buscó un razonamiento. Un detalle: el periodista del saco gris se llama Antonio Laje y ahora lo defiende; claro, entonces era sólo Milei y ahora es el presidente:

https://youtu.be/XNdlI9zJN_I?si=o10CZBkZ9nHzYMkF

Sobre la venta de órganos

Aquí reflexiona (digámoslo así) sobra la pertinencia de que el benemérito mercado incluya la venta de órganos:

https://youtube.com/shorts/-UAXm_fnarw?si=9wF5-SI0nIKcV-lc

Sobre el Nobel de Economía que le darán

Su socio Demian Reidel, como lo señala el video, terminó alejándose años luz del segurísimo premio Nobel:

https://www.facebook.com/reel/792126459964220

Sobre la ignorancia de lo elemental

Es fácil exhibir a Milei. En esta diálogo, un entrevistador habitualmente acolchonado se atrevió a ir un poco más lejos. El presidente de la Argentina tiene menos calle que Venecia:

https://www.facebook.com/reel/1420899036095685

Sobre el tweet salvador

Cuando ya estaba casi ahogado ante las elecciones intermedias, Milei viajó a EUA para agarrarse de Trump, quien le regaló un tweet de apoyo que luego el mismo Milei llevó impreso para simular el gesto espontáneo. Es difícil imaginar una sumisión más bochornosa ante el mejor amigo de Epstein. Trump, por cierto, ni sabía que apoyaba para unas elecciones intermedias, no presidenciales. Un momento plenamente burdo:

https://youtube.com/shorts/B_qk35KZnsE?si=35Z4BCV5yTOScxMf

Sobre el río contaminado

Sabido es que Milei es un negacionista de todo lo que apeste a wokismo, por eso no acepta la idea del calentamiento global. Así habló alguna vez este estadista sobre la contaminación de un río. Cuál problema:

https://www.facebook.com/reel/820970844336535

Sobre su autopercepción como gobernante

En el siguiente video se aproxima con lucidez a la definición de sí mismo:

https://www.facebook.com/share/r/1Dd9RsPkBy/?mibextid=wwXIfr

Se podrá decir que sólo son palabras, declaraciones, retórica de un presidente que no pasa de allí, de la mera declaración, del exabrupto de clown. Lamentablemente no es así en este caso, pues la acción concreta de Milei ha hundido en dos años la producción, el empleo y los salarios, ha desfinanciado la obra pública en salud y educación, ha incrementado los servicios públicos básicos y obviamente la inflación, ha creado un protocolo para reprimir la protesta y espiar opositores, ha filtrado millones de dólares en los bolsillos de sus amigotes financistas, a participado en estafas internacionales como la perpetrada hace exactamente un año con la criptomoneda Libra y, en general, ha convertido al Estado en un cascarón del cual se beneficia sólo un segmento ínfimo de la sociedad, la oligarquía nativa que lo apoya porque, pese a todo, Milei garantiza el sometimiento de la mayoría que nació para callar y obedecer. Si se ha sostenido hasta ahora en el poder, es nada más por el apoyo de su tótem Trump, a quien el león argentino le lame los zapatos cada vez que es invitado a las exclusivas fiestas de Mar-a-Lago donde le han concedido premios por su entreguismo sin atenuantes.

Este es el tipo de político que vendrá a salvar a la humanidad. Con los matices que son del caso, atribuibles a la personalidad de cada uno, Santiago Abascal en España y Ricardo Salinas Pliego en México quieren emular al peluca Milei, tener la puerta abierta a decir y destruir lo que sea. Más vale que la sociedad lo medite un millón de veces antes de que sea demasiado tarde.

miércoles, enero 28, 2026

Efecto naranja

 







Los oriundos de la modernidad, el periodo que cubre, más o menos, de la Revolución Francesa al desgajamiento de la URSS, no podemos habituarnos todavía al aire que sopla para la humanidad de este momento. Tras el derrumbe de los grandes relatos que explicaban el mundo y la irrupción de la posmodernidad, ha crecido la idea de que se puede regresar al despotismo y conculcar derechos conseguidos a durísimas penas sobre todo tras la propuesta del estado de bienestar que se aceleró poco después de la Segunda Guerra. Que el Estado se inmiscuyera en la procuración de alimento, salud, educación, vivienda y demás obra pública gozaba hasta hace pocas décadas de una sanción variablemente positiva, lo que se vio aparejado por la conquista de derechos y un avance notable, entre otros, del feminismo y la conciencia ambiental.

Esta situación cambió drásticamente en las dos décadas más recientes, lo que coincide con la invención del smartphone y la creación de las redes sociales. Sin que fuera muy evidente para la mayoría (todavía no lo es), una nueva ola de pensamiento político adquirió los peores rasgos del comportamiento en las redes: la agresividad, la banalidad, la emocionalidad, la espectacularidad pasaron a caracterizar el modo de comunicar lo social y lo político, y se extravió todo rastro de densidad y espíritu comunitario. El auge de la nueva derecha se inscribe en esta inercia global: ahora, en el río revuelto de las redes, las fake news y la IA se puede decir lo que sea, y no sólo decirlo, sino algo peor: hacerlo.

El caso extremo de esta relajación de los principios, aunque no el único en el mundo, es el de Trump. Antes, durante y después de su primer mandato le escurría de la boca machismo, racismo, clasismo, pedofilia y autoritarismo comprobado en miles de notas de prensa, y de todos modos repitió mediante el voto su estancia en la Casa Blanca. Si esto es de por sí increíble, el magnate naranja dio otras vueltas a la tuerca desde el 3 de enero: pasó del discurso a la acción no sólo en patios ajenos, sino también en su país. Tal muestra de brutalidad no es la causa, sino el efecto de un padecimiento social que prohijó la aparición de un tirano al que el pueblo permitió llegar y sólo el pueblo podrá, esperemos, defenestrar. Si no lo hace, tendremos vesania para rato.

sábado, enero 10, 2026

Horror de altos vuelos


Scilingo ha enviado cartas a militares de alto rango e incluso al presidente, pero no recibió respuesta. Su interés se centra en demostrar que, dado su grado en la jerarquía castrense, él acató órdenes superiores para servir a la patria y ahora desea que quienes instruyeron esas directivas se hagan cargo de su responsabilidad y no se escuden en la coartada fácil de los “excesos” de la tropa. Lo que encontró fue silencio, un paredón de indiferencia que en aquel momento, primer lustro de los noventa, lo obliga a seguir otro camino. Buscó pues al periodista Horacio Verbitsky para ponerlo al tanto de todo lo que de todos modos ya se sabía, aunque sin la declaración absolutamente brutal de un actor directo como Scilingo, quien no dudó en señalar en algún momento de su declaración que “hicimos cosas peores que los nazis”.

De nombre Adolfo Francisco Scilingo (Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires, 1946) y oficio militar, había participado en vuelos de la muerte. Tras las leyes de Punto Final dictadas por Menem, los militares previamente condenados vieron terminada su reclusión, y fue allí que Scilingo se preguntó qué habían hecho los subordinados. ¿Simples crímenes, simples excesos individuales? Dirigió cartas a Videla, a Menem y, como ya dije, nunca recibió respuesta. La crisis se agudizó en 1994, cuando dos militares de apellidos Rolón y Pernías decidieron hablar ante los senadores sobre sus métodos de lucha contra la “subversión”. Lo que dijeron disipó toda duda acerca de la vileza empleada para liquidar a los enemigos armados y no armados, como las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet, una vileza que no era mero exceso individual, sino modus operandi, política pública de la dictadura.

El vuelo (Planeta, 1995, 205 pp.), de Horacio Verbitsky (Buenos Aires, 1942), es un documento escalofriante, un libro al que le queda justo el epígrafe de Joyce: “La historia es una pesadilla de la que estoy tratando de despertar”. Fue el primero en abordar uno de los métodos más crueles habilitados por la dictadura argentina para deshacerse de “subversivos”. Dejemos que lo explique Scilingo mediante una de sus cartas sin respuesta: “En 1977, siendo Teniente de Navío, estando destinado en la Escuela de Mecánica, con dependencia operativa del Primer Cuerpo de Ejército, siendo usted [Videla] el Comandante en Jefe y en cumplimiento de órdenes impartidas por el Poder Ejecutivo cuya titularidad usted ejercía, participé de dos traslados aéreos, el primero con 13 subversivos a bordo de un Skyvan de la Prefectura, y el otro con 17 terroristas en un Electra de la Aviación Naval. Se les dijo que serían evacuados a un penal del sur y por ello debían ser vacunados. Recibieron una primera dosis de anestesia, la que sería reforzada por otra mayor en vuelo. Finalmente en ambos casos fueron arrojados desnudos a aguas del Atlántico Sur desde los aviones en vuelo. Personalmente nunca pude superar el shock que me produjo el cumplimiento de esta orden, pues pese a estar en plena guerra sucia, el método de ejecución del enemigo me pareció poco ético para ser empleado por militares…”.

El arrepentido y desdeñado militar busca eco en la parte alta de la estructura lo de poder; sustancialmente desea que los jefes militares de la dictadura reconozcan que fueron ellos quienes impartieron las órdenes para materializar la atrocidad. No halló respuesta y en su desesperación buscó a Horacio Verbitsky, acaso el periodista argentino más dotado del siglo XX argentino y lo que va del XXI. Además de haber trabajado en numerosos medios de prensa escrita, es autor de una bibliografía amplísima y determinante para el examen de distintas coyunturas argentinas, entre otros de La última batalla de la Tercera Guerra Mundial (1984), La posguerra sucia (1985), Civiles y militares (1987), La educación presidencial (1990), Hacer la corte (1993), Un mundo sin periodistas (1997), Doble juego: la Argentina católica y militar (2006), Cristo vence: la Iglesia en la Argentina: un siglo de historia política (1884-1983) (2007), Vigilia de armas. Del Cordobazo de 1969 al 23 de marzo de 1976 (2009), La mano izquierda de Dios. La última dictadura (1976-1983) (2010), La música del Perro (2020). Además de El vuelo (Planeta, 1995, Buenos Aires, 203 pp.), de él tengo en Torreón y he leído Ezeiza (1985), Rodolfo Walsh y la prensa clandestina (1976-1978) (1985), Medio siglo de proclamas militares (1987), Robo para la corona (1991), Hemisferio derecho (1998), El Silencio. De Paulo VI a Bergoglio: Las relaciones secretas de la Iglesia con la ESMA (2005) y Vida de Perro (2018). Ha trabajado en un montón de periódicos y revistas, y actualmente dirige el portal digital El Cohete a la Luna.

El vuelo es principalmente una entrevista. Verbitsky aprovecha en ella, para extraer toda la sopa posible, la disposición del informante. El diálogo es frío, seco, sin matices de parte del entrevistador, que en todo momento se mantiene en una postura extraña: no se suaviza ante Scilingo, lo que hace suponer que pone en riesgo la conversación. Pero no, el militar avanza en su exposición, decidido a denunciar la injusticia que los altos mandos del Ejército cometen al no aceptar que impartían órdenes luego acatadas por sus subordinados ahora despojados de ascensos y salpicados de sospecha delictiva. Scilingo defiende incluso a Astiz, uno de los represores más famosos del “Proceso de Reorganización Nacional”, eufemismo que la dictadura se obsequió a sí misma para encubrir el terrorismo de Estado bajo un rótulo con mera resonancia administrativa.

Scilingo cuenta que recibió un curso propedéutico para el combate contrainsurgente. El instructor les informó que se trataría de la “lucha contra un enemigo que no estaba contemplado dentro de los organigramas normales (…) Con respecto a los subversivos que fuesen condenados a muerte o que se decidiese eliminarlos comentó que iban a volar (…) Y dijo que se había consultado con las autoridades eclesiásticas, no sé a qué nivel, para buscar que fuese una forma cristiana y poco violenta”. El verbo “volar” era, claro, literal, en avión, para morir y desaparecer, y en efecto a dicha modalidad dio luz verde la iglesia católica mediante capellanes del ejército como el famoso Christian Von Wernich, cura hijo de puta luego condenado por crímenes de lesa humanidad. Ahora bien, “Había dos formas de desaparecer: vuelo o parrilla”; es decir, arrojados vivos desde el aire al mar o incinerados (en la Argentina no siguieron pues el método del franquismo, que llenó el territorio de España con fosas comunes, sepulcros colectivos y anónimos que hasta hoy siguen apareciendo).

El diálogo salta para muchos subtemas mediante preguntas que en algunos casos requieren el contexto específico del momento, como las reuniones del senado para escuchar a Rolón y Perdías. Empero, lo que perdurará en la mente del lector es lo que intuye Verbitsky como fundamental, el colmo de la crueldad: los detalles precisos de cada vuelo. Tiene razón: las preguntas debían servir como tirabuzón para sacar a la luz los pormenores de los vuelos, cada detalle exacto. El entrevistado, así sea con reticencias, se suelta y saca a la luz no la abstracción del horror, sino su concreción abominable. En las pausas, dado que celebra varios encuentros con Scilingo, Verbitsky reflexiona y sospecha que en cierto punto el informante frenará la lengua: “La voz de Scilingo sigue en la cinta, los documentos [las cartas que recibió fotocopiadas y figuran en el apéndice del libro] aún llevan su firma. En su casa atienden las llamadas y le pasan el teléfono, en el que se oye la misma voz de la grabación. Esto ha ocurrido, no es un sueño. ¿Pero no se desvanecerá como si lo fuera? Cuando un secreto de casi veinte años se le hizo insoportable, contó las cosas más tremendas a alguien que sólo por azar no fue su víctima [el mismo Verbitsky, quien fue militante montonero]. Contestó todas las preguntas, se sometió a un rol que no había imaginado. ¿Cómo reaccionaría después del desahogo, cuando midiera el paso dado y sus consecuencias? ¿Volvería a refugiarse en las viejas certidumbres institucionales, cortaría todo contacto, trataría de impedir la publicación?”.

La acumulación de evidencias comprometía a los militares, sobre todo a los comandantes, pero estos eludían toda responsabilidad con retórica autoexculpatoria. Argüían que la guerra contra la subversión implicó métodos novedosos, y que tal vez alguno de los héroes de la patria cometió excesos, pero nada que no estuviera dentro del margen de lo lógico en una guerra así de heterodoxa. Un informe de observadores internacionales —de la OEA— no dejó duda de que tales excesos eran más bien la regla, el plan sistemático de aniquilamiento.

Aun así, los excomandantes de la Junta Militar callaban, minimizaban o tergiversaban; una de las explicaciones señalaba que reñían dos grupos: los subversivos y los restos de la Triple A, con el gobierno en medio, casi como árbitro que desea frenar la pugna. En su “Carta de un escritor a la Junta Militar”, Walsh los apuntó directamente al rechazar “la ficción de bandas de derecha, presuntas herederas de las 3A [grupo paramilitar que operó años antes del golpe] de López Rega, capaces de atravesar la mayor guarnición del país en camiones militares, de alfombrar de muertos el Río de la Plata o de arrojar prisioneros al mar desde los transportes de la Primera Brigada Aérea sin que se enteren el general Videla, el almirante Massera, el brigadier Agosti. Las 3A son hoy las 3 Armas y la Junta que ustedes presiden no es el fiel de la balanza entre ‘violencias de distintos signos’ ni el árbitro justo entre ‘dos terrorismos’ sino la fuente misma del terror que ha perdido el rumbo y sólo puede balbucear el discurso de la muerte”. En una palabra, fue el mismo Estado de donde manó a borbotones la política terrorista y, de paso, en lo económico, “la miseria planificada”.

Pese a las evidencias que poco a poco fueron apareciendo sobre la atrocidad, incluso en el informe de la Conadep, los jefes militares no salían de su libreto: sólo aceptaban algunos “excesos inconsultos” de sus “cuadros inferiores”, no un plan sistemático de secuestro, tortura y desaparición de personas. La declaración de Scilingo comprobó lo ya sabido al recordar minuciosamente su participación en dos vuelos y en otras tareas no menos ominosas de su paso por el Ejército. Asimismo, explicó que el personal militar asignado para ejecutar los vuelos era “rotativo”, una decisión inteligente para involucrar a todos los represores y garantizar bocas cerradas. Al detenerse un poco en la figura del almirante Emilio Massera, Verbitsky cita algunas de las frases más famosas del mandón en la ESMA, como aquella en la que resumió que “el concepto general del accionar del Proceso era occidental, humanista, cristiano”. Pese a tan bello accionar, sin embargo, como lo declaró en privado al periodista Jacobo Timerman, “El mundo no está como para que reconozcamos lo que estamos haciendo”.

Tres veces he leído El vuelo y en las tres he sentido la misma perplejidad. No de otra manera, es decir, con perplejo horror, se puede imaginar un método de tamaña bestialidad: desde aviones, arrojar al mar a seres humanos vivos, engañados, desnudos, sedados con inyecciones y sin el derecho a saber que morirán pocos minutos después. El libro es de difícil consecución en México, pero hay mucho material en YouTube sobre el capitán Scilingo, quien por cierto terminó condenado en España, pero esa es otra parte de su historia. El video que más recomiendo es la entrevista a Verbitsky sobre el tema en el canal Encuentro.

Por último, no está de más observar que los promotores de aquellos vuelos tenían la misma matriz ideológica de quienes hoy gobiernan, por ejemplo, la Argentina y los Estados Unidos, así que más allá de la atrocidad pasada debemos pensar en la atrocidad futura o ya no tan futura, vistos los aires represivos que soplan en el gigante del norte que todavía presume libertad y ha sacado el gran garrote para golpear a propios (manifestantes en EUA) y extraños (Venezuela, el caso más reciente). El vuelo es en síntesis un libro-advertencia para siempre.


sábado, diciembre 20, 2008

Santoclós tapatío



Como una prueba más de cinismo asistencialista y vacío, el góber piadoso, Emilio González Márquez, echó a andar en Tonalá, Jalisco, el plan “Viva la Navidad” que consiste en otorgar diez millones de pesos en vales con cargo al erario estatal. La institución encargada de repartirlos será ¡el Banco Diocesano de Alimentos!, que además tendrá la justiciera misión de seleccionar a los menesterosos que se harán acreedores a mil pesos por familia para que los condenadotes agraciados (dicho esto con voz de Wash & Wear, aquel legendario personaje de Los Polivoces) se compren lo que quieran durante las fiestas decembrinas.
Inmejorable para ilustrar el altruismo ramplón es, pues, la dadivosidad insustancial de aquel mandatario estatal famoso por mezclar en sus acciones de gobierno al clero jalisquillo comandado nada más ni nada menos que por Juan Sandoval Íñiguez, mandón de la ultraderecha mexicana. No es, por tanto, irrelevante el contexto en el que se da el santoclosero acontecimiento: la inminencia de elecciones. Podemos entonces elevar la conclusión del acto “altruista” a la categoría de máxima: pronto habrá urnas allí donde veamos que un político les da migajas a los pobres. En efecto, la nota de La Jornada es incontestable: “El mandatario panista comenzó el reparto de los regalos en el acto Viva la Navidad, realizado en Tonalá, en un ambiente de mitin con miras al inicio de las campañas para las elecciones locales de julio de 2009 (que coincidirán con las federales), en las que se renovarán los 125 ayuntamientos, los 40 escaños del Congreso local y 19 diputaciones federales”.
En “Viva la Navidad” aparecieron, cómo no, los precandidatos panistas, pues el acto concentró una multitud de escuálidos ciudadanos, no cabe duda, lo que traducido al dialecto político mexicano equivale a potenciales votos. Es tal la infame vulgaridad del góber piadoso que torna irresistible la relectura de su discurso; confieso que lo leí atónito, convencido de que más bajo no se puede caer en materia de hipocresía sentimentalista y bofa. Si hasta el Teletón parece ecuánime junto a González Márquez: “Queremos ser parte de este cariño familiar en esta época del año, y por ello el equipo de Martín Hernández (secretario de Desarrollo Humano) se dedicó a trabajar de una manera muy intensa para hacer realidad este evento, el que nos permitan ser parte de la felicidad de 10 mil familias que este año tendrán la posibilidad de tener un juguete nuevo, estrenar un par de zapatos, comprar la ropa necesaria, darle a los hijos esa sonrisa a través de la cara que todos ponemos el 25 de diciembre, cuando corremos al nacimiento para buscar en el zapato, junto a la cartita al Niño Dios, lo que pudo habernos traído”. Y más, más miel asquerosa y falaz, como cuando agradeció “por permitirnos ser parte de estos momentos de felicidad con sus hijos. ¿Cuánto vale una sonrisa de los hijos? ¿Cuánto vale un momento de felicidad? ¿Cuánto vale la satisfacción del papá al saber que su hijo será atendido en su cartita por el niñito Dios?”. Carajo, ¿cómo se le puede hablar así a la gente que no tiene nada?, ¿con qué jeta se acerca uno a los olvidados para fanfarronearles que el Poder ha hecho posible la aparición del niñito Dios?
Por eso me incomoda la navidad. El mundo pudriéndose y la hipocresía santoclosera a todo trapo, imparable.

Terminal
En nuestra gustada sección “Parábolas de la inversión para el combate a la pobreza”, va: un compa muy pragmático dice que en vez de invertir en programas clientelistas los poderosos deben entregar el dinero en efectivo a los más pobres. La medida generaría movimiento de circulante y nos ahorraría discursos huecos. En vez de construir escuelas y hospitales, que les recomienden a los desvalidos que con una parte del dinero que les toque compren una enciclopedia de medio uso y unas cincuenta cajitas de aspirinas, eso para que los rubros de educación y salud sean (al menos parcialmente) satisfechos en cada familia pobre durante un sexenio. Temo que ya se adelantó el góber piadoso, pero sin prescindir de los discursos huecos y de la inoperancia del proyecto.