jueves, febrero 19, 2026

Error de cálculo

 






He escrito y publicado que la derecha que más puede influir en México, así sea como mera imitación autóctona, forma un triángulo cuyo centro geográfico es el Atlántico. Sus ángulos lo forman EUA, España y Argentina. El avance en esos países de líderes cargados hacia la carnicería postneoliberal ha dado como fruto la llegada de Trump y Milei a sus respectivos gobiernos, y en España ha significado el avance de una derecha rancia, retrógrada y violenta encabezada por el partido Vox, cuyo líder es Santiago Abascal, a quien dicho sea de paso ha asesorado el Yunque, buque insignia mexicano convertido pues en nuestro segundo producto de exportación facha luego del éxito logrado por los legionarios de Marcial Maciel, su chilesuelto fundador.

Las políticas adoptadas por Trump y Milei no dejan espacio a las dudas sobre su filo antipopular. Ante tales políticas podemos asumir dos posturas: que se impondrán a marrazos o que no se impondrán gracias a la oposición que generen. En ambos casos, creo que la ultraderecha comete un error de cálculo. Si avanza, la oposición a sus medidas no tardará en manifestarse incluso de manera violenta, lo que dará pie a reconsideraciones en sentido contrario, es decir, social y económicamente más moderadas; si es frenada, se sentará un precedente que confirmará la pertinencia de la lucha social para impedir medidas y reformas regresivas.

En este momento se debate la aprobación de una reforma laboral a todas luces brutal en la Argentina de Milei. Probablemente sea aprobada por un congreso comprado, pero insisto: quienes la promueven han calculado mal. Ya en este momento hay protestas muy fuertes que se intensificarán apenas arrecien los despidos masivos y la caída en desgracia de los salarios y el consumo. La Argentina, no exagero, puede pasar al caos si Milei y sus secuaces avanzan en la demolición del país.

La Argentina es un laboratorio de la ultraderecha mundial: si allá quitan derechos y no pasa nada, lo mismo intentarán hacer otros países. Pero eso no funcionará, ahora mismo ya no está funcionando, pues luego de 200 años de luchas obreras en el mundo, no será fácil para el poder fascista cercenar conquistas laborales sin oposición popular.

En una entrevista reciente, Thomas Piketty señaló que “hay una marcha hacia la igualdad que viene de lejos, que es un fenómeno de largo plazo y que se nutre a veces de revoluciones, pero más generalmente de rebeliones, de peticiones de más igualdad”. Esas luchas que vienen de lejos no se borrarán nomás porque a un gobierno se le ocurre modificar leyes a conveniencia de unos pocos y desgracia de millones.

La historia no ha caminado tan en vano. El experimento argentino terminará mal y entonces los trabajadores del mundo estarán advertidos y preparados para los hachazos que les quieran propinar.