sábado, febrero 14, 2026

De la inercia ultra

 








El riesgo es ser acusado de conspiranoico, pero creo que no está el horno para omitir que sigue en marcha, a buen ritmo en su ejecución, el plan que combina todas las excrecencias del neoliberalismo luego de medio siglo reformateando la vida del planeta. El avance que hoy vemos en la nueva derecha global es desigual, obviamente no se da parejo en todos los países del mundo, pero tiene comunes denominadores más o menos recurrentes. Destacar tales avances, denunciarlos por cualquier medio, así sea en la mera sobremesa, es un imperativo de quienes no quieran sumarse a la demolición de lo poco que nos queda de libertad, igualdad y fraternidad, para decirlo con la triada de valores enarbolados por la Revolución Francesa.

Jamás cuajó, lamentablemente, la mencionada triada, pero es un hecho que, como lo muestran las constituciones del mundo, el ideal francés de 1789 ha sido la aspiración vertebral de las diversas sociedades empeñadas en pasar por civilizadas. Lo más cerca que se estuvo, y se está todavía en algunos países, del ideal libertad-igualdad-fraternidad es el del estado de bienestar, sistema que, grosso modo, supone al Estado como garante de lo básico para la ciudadanía. No como regalo, sino como resultado de una distribución más justa y basada en el trabajo dentro del capitalismo.

Desde hace cincuenta años, el llamado neoliberalismo comenzó a designar “comunismo” al estado de bienestar. Cualquier participación del Estado en la economía, cualquiera, por minúscula que fuera de iure o de facto, ha sido vista con encono por los ideólogos de la derecha: hay que demoler todo lo que huela a estatismo, no dejar ni un ladrillo de la nociva política de mantener parásitos y, al revés, alentar la bendita meritocracia. Casi no es necesario observar que cincuenta años después logró su propósito, pero no está saciado: hay que borrar, ya sin los eufemismos del pasado, los pocos vestigios de “comunismo” que siguen en pie, hay que desaparecer a los genéricamente designados “zurdos de mierda”.

Como al discurso de la nueva derecha mundial se le notan todas las costuras, es obvio que su método de trabajo ideológico consiste de entrada en identificar un enemigo. Pueden ser los corruptos, los inmigrantes, los narcotraficantes o, el que más unifica su postura, los comunistas, los “zurdos de mierda” que ya dije. No es gratuito que Salinas Pliego use ahora este rótulo para referirse al enemigo y contraponerlo a su ideal de “libertad”. Es puro mileísmo en clase turista. Pero puede aprender y, lo peor, puede lograr algo más que sólo aprender.

Esto que digo quizá suene excesivo, pero igual sonaba en 2022 que Javier Milei pudiera ser presidente de la Argentina, y ya sabemos lo que está pasando. Un tipo estrafalario, vulgar, cruel, a todas luces limitado y bobo, incluso sin los rasgos convencionales del político (como peinarse bien y hablar sin estúpidas muletillas) llegó a la presidencia. Si Trump lo logró, y conste que supera con creces la viscosidad del mandatario argentino, ¿por qué no podría lograrlo cualquier otro bestia en cualquier otro lugar del mundo? He aquí la ventana de oportunidad que ve Salinas Pliego: de usurero impenitente y evasor de cuello blanco ha pasado a convertirse en opción electoral para los mexicanos.

¿Por qué un tipo sin atributos e incluso sin carisma puede ilusionarse con gobernar a millones? ¿Qué aberración de la democracia permite esto? Las razones son muchas, como todo en la complejidad económica, política y social de los pueblos actuales. Nada en política, dice Strobl, se presenta en estado puro o acusa rasgos que podamos percibir con plena claridad, cierto, pero creo ver que la emergencia de sujetos como Salinas Pliego tiene relación precisamente con la noción gramsciana de la “batalla cultural”. No en un lugar específico, sino en el mundo. La nueva derecha hizo visible la tal batalla cuando ya la tenía ganada, o casi, o cuando sabía que llevaba una tremenda ventaja. Antes no. Antes la derecha sentía pena de serlo, de aceptar por ejemplo el racismo, el trabajo de los niños, la desregulación del empleo, incluso el narcotráfico. Por eso el meme que circula con frecuencia entre los progres: “Que ser de derecha vuelva a dar vergüenza”.

La batalla cultural, noción del comunista italiano Antonio Gramsci, propone que se gana no cuando la fuerza se impone, sino cuando se remacha una idea en la conciencia, cuando se logra alguna hegemonía sobre las ideas del otro, esto hasta convertir tal idea en “sentido común”, en algo que es de una manera y no puede ser de otra. Hoy, sobre todo, la batalla cultural se da en la prensa, la radio, la televisión y los medios digitales (principalmente en las redes sociales), y no es muy complicado saber cuál “sentido común” se impuso: el del consumo, el del mercado, el de la meritocracia individualista que infunde en los perdedores un “yo punitivo”, el resentimiento que busca venganza a como dé lugar; en suma, los votantes de la nueva derecha.

Digo pues que la batalla cultural ha sido emprendida no para ganar a un oponente vigoroso, sino para aniquilar lo que queda de estado de bienestar. Arreció además cuando, como dice el lugar común, la mesa estaba ya servida: una sociedad egocéntrica, sin nexos comunitarios, despolitizada, precarizada, adicta a las redes y con legiones de marginales jóvenes y no tan jóvenes, ciudadanos que han admitido acríticamente las propuestas antiEstado, “libertarios”, “pobres de derecha”, fascistas que no saben que son fascistas, desheredados que desean emparejar para abajo antes que organizarse y luchar para emparejar hacia arriba.

La brutalidad de los discursos que sintetizan El Mal de las sociedades en los “zurdos de mierda” no deja de asombrar a quienes imaginan la política como se entendió todavía hasta hace diez años, incluso menos. Los políticos heterodoxos a la manera de Trump, Bolsonaro o Milei no son, sin embargo, la anomalía, sino la consecuencia de un caldo de cultivo que los ha hecho posibles. Por eso mi noción de que la batalla cultural contra el “wokismo” es apenas la espuma del conflicto. Debajo de esa espuma se esconde la verdad de que casi todo se subsume en los intereses de quienes defienden “las ideas de la libertad”, como gusta decir Milei. En todo caso, la virtud del presidente argentino y sus laderos ha consistido en leer acertadamente el espíritu de los tiempos, y obrar en consecuencia. Nuestro Salinas Pliego quiere aprovechar esa misma lectura y avanzar en su propósito de demostrar que será el azote de los “gobiernícolas” para luego bendecirnos con el bienestar con el que ya bendice a su clientela de Elektra.

¿Queremos comprobar si la vulgaridad sintoniza con el nuevo electorado? ¿Nos gustaría verificar que la mentira electoral puede ser descomunal y aún así mantener una base significativa de votantes? ¿Deseamos ver cómo se comunica la ineptitud triunfante? ¿Apetecemos observar declaraciones y acciones horrendas sin consecuencias políticas? Si es así, Trump es el dechado de este tiempo. Yo conozco mejor el de Milei, monigote de Trump, clon bananero del mejor amigo de Jeffrey Epstein.

Milei tiene la capacidad de afirmar algo y su contrario en la misma frase. El concepto de congruencia no lo conoce, de suerte que en América Latina es el político con más archivos digitales en los que afirma algo que a la postre choca con lo que después él mismo hace o afirma. Este licuado de posicionamientos parece no afectar a su electorado. Mientras en un pasado no muy lejano era difícil que alguien, no sólo el político, cambiara de opinión como de calcetines, pues si lo hacía ponía en absoluto riesgo la firmeza y credibilidad de sus ideas y por ello la lealtad de sus seguidores, Milei afirma cualquier burrada con nulo control de esfínteres mentales. Habla con la serenidad de un economista que pasa por ducho ante los profanos pero nunca ante los economistas serios, se expresa a gritos destemplados con los que fustiga a sus enemigos, se desgañita para defender “las ideas de la libertad” y expele sin sonrojo consideraciones sexuales que bordean la perversidad. Es un monstruo de la contradicción, y si hasta hoy se mantiene en la presidencia es gracias a Trump, a quien le lustra los zapatos cada vez que viaja a la Gomorra de Mar-a-Lago.

Mircea Eliade dice en Lo sagrado y lo profano que “Nada vale tanto como el ejemplo, el hecho concreto”, de allí que se me ocurrió compartir una lista breve de aberraciones enunciadas por Milei, el arquetipo de nuestro Salinas Pliego. Tiene decenas de videos más, pero estos pocos buscan mostrar al tipo de político que desea venir a redimirnos.

Sobre la eliminación de ministerios

Con histrionismo hitleriano prometió aniquilar ministerios; hasta hoy va bien en esta promesa depredadora, aunque a varios no los desapareció, sólo los desfinanció para mantener a sus secuaces en la nómina:

https://youtu.be/fJFqjiB0GW0?si=vLekcqq8IKMLtUk2

Sobre el FMI

Lleva dos megapréstamos solicitados y varias renegociaciones de la deuda, todo opaco y al margen de su Congreso, pero este archivo deja ver las pestes que escupía sobre el FMI antes de ser presidente. Una joya:

https://www.facebook.com/reel/1815838419076780

Sobre los negocios con China

Esto decía sobre el gigante asiático antes de las elecciones, y después, ya presidente, lo que dijo cuando se enteró de que China es un país clave en la supervivencia de la Argentina. Noten la cara de estúpida seriedad que pone cuando dice “comunista” y la voz aterciopelada al declarar su aprecio a la "interesante" China:

https://www.facebook.com/reel/920506209958710

Sobre el aumento de los impuestos

Por supuesto, y además de que no ha controlado la inflación, ha subido impuestos pese a la promesa de no aumentarlos; es tan burdo que al final comete el furcio de decir “bajarlos”. Como sea, hasta ahora no se ha cortado ninguna mano:

https://www.youtube.com/shorts/HSQyg_Ak4Zw

La deuda del kirchnerismo

Antes de soñar con la presidencia llegó a decir, iracundo, que la deuda fue pagada por el kirchnerismo. Ahora el kirchnerismo es la causa de todos los males argentinos y del sistema solar:

https://www.youtube.com/shorts/-FQDeTXRqbg

Sobre Patricia Bullrich

Bullrich fue su ministra de Seguridad y hoy en su senadora. Es un ser repugnante que ha pasado por todos los partidos, una saltimbanqui nata. Su ideología es traicionar, estar sólo con los ganadores, como estuvo y está con Milei aunque él le dedicara estos lindos piropos:

https://www.youtube.com/shorts/jS3eHgxDFV4

Sobre los dólares escurriendo por las orejas

En la verborrea de Milei, dentro de algunos años a los argentinos —que se han hundido alarmantemente en su gobierno— les escurrirán dólares por las orejas. Cualquier hipérbole le sirve:

https://www.facebook.com/reel/1904051037164687

Sobre la mafia y sus bondades

Milei y sus huestes han sido financiadas por narcos, como bien lo sabe su amigo José Luis Espert, ya fundido por el escándalo. Ignoro por qué aceptaron los financiamientos, pero este video quizá nos brinde alguna clave:

https://www.youtube.com/shorts/ixFQlceO4g4

Sobre tasas de interés

Entre las oportunas respuestas de este presidente no se excluyen los balbuceos:

https://www.youtube.com/shorts/-xyWRwskKMc

Sobre el Estado pedófilo

Son frecuentes en Milei las metáforas epsteineanas, gestadas por una cabeza que tiende a la aberración:

https://www.facebook.com/share/r/1GXsUUY2AE/?mibextid=wwXIfr

Sobre la venta de niños

Esto es insólito, un homenaje a la memoria de Jeffrey Epstein. Pudo contestar con un simple “no”, pero su cabecita perturbada buscó un razonamiento. Un detalle: el periodista del saco gris se llama Antonio Laje y ahora lo defiende; claro, entonces era sólo Milei y ahora es el presidente:

https://youtu.be/XNdlI9zJN_I?si=o10CZBkZ9nHzYMkF

Sobre la venta de órganos

Aquí reflexiona (digámoslo así) sobra la pertinencia de que el benemérito mercado incluya la venta de órganos:

https://youtube.com/shorts/-UAXm_fnarw?si=9wF5-SI0nIKcV-lc

Sobre el Nobel de Economía que le darán

Su socio Demian Reidel, como lo señala el video, terminó alejándose años luz del segurísimo premio Nobel:

https://www.facebook.com/reel/792126459964220

Sobre el tweet salvador

Cuando ya estaba casi ahogado ante las elecciones intermedias, Milei viajó a EUA para agarrarse de Trump, quien le regaló un tweet de apoyo que luego el mismo Milei llevó impreso para simular el gesto espontáneo. Es difícil imaginar una sumisión más bochornosa ante el mejor amigo de Epstein. Trump, por cierto, ni sabía que apoyaba para unas elecciones intermedias, no presidenciales. Un momento plenamente burdo:

https://youtube.com/shorts/B_qk35KZnsE?si=35Z4BCV5yTOScxMf

Sobre el río contaminado

Sabido es que Milei es un negacionista de todo lo que apeste a wokismo, por eso no acepta la idea del calentamiento global. Así habló alguna vez este estadista sobre la contaminación de un río. Cuál problema:

https://www.facebook.com/reel/820970844336535

Sobre su autopercepción como gobernante

En el siguiente video se aproxima con lucidez a la definición de sí mismo:

https://www.facebook.com/share/r/1Dd9RsPkBy/?mibextid=wwXIfr

Se podrá decir que sólo son palabras, declaraciones, retórica de un presidente que no pasa de allí, de la mera declaración, del exabrupto de clown. Lamentablemente no es así en este caso, pues la acción concreta de Milei ha hundido en dos años la producción, el empleo y los salarios, ha desfinanciado la obra pública en salud y educación, ha incrementado los servicios públicos básicos y obviamente la inflación, ha creado un protocolo para reprimir la protesta y espiar opositores, ha filtrado millones de dólares en los bolsillos de sus amigotes financistas, a participado en estafas internacionales como la perpetrada hace exactamente un año con la criptomoneda Libra y, en general, ha convertido al Estado en un cascarón del cual se beneficia sólo un segmento ínfimo de la sociedad, la oligarquía nativa que lo apoya porque, pese a todo, Milei garantiza el sometimiento de la mayoría que nació para callar y obedecer. Si se ha sostenido hasta ahora en el poder, es nada más por el apoyo de su tótem Trump, a quien el león argentino le lame los zapatos cada vez que es invitado a las exclusivas fiestas de Mar-a-Lago donde le han concedido premios por su entreguismo sin atenuantes.

Este es el tipo de político que vendrá a salvar a la humanidad. Con los matices que son del caso, atribuibles a la personalidad de cada uno, Santiago Abascal en España y Ricardo Salinas Pliego en México quieren emular al peluca Milei, tener la puerta abierta a decir y destruir lo que sea. Más vale que la sociedad lo medite un millón de veces antes de que sea demasiado tarde.