La semana pasada los
senadores argentinos votaron la media sanción a una nueva ley laboral, que
dicho de pasada es una ley criminal. Falta que la voten los diputados. Afuera
del congreso se iba a formar una concentración de opositores a la nueva ley,
pero antes de que esto ocurriera, aparecieron cinco o seis vándalos que a diez
metros de los granaderos y de los camiones hidrantes armaron bombas molotov y
las arrojaron hacia la policía. Un camión hidrante ubicado a veinte metros les
disparó unos chisguetitos de agua que misteriosamente no dieron en el blanco de
los parapetos de cartón, esto mientras los rebeldes encapuchados preparaban con
paciencia china los artefactos explosivos y un dron de la televisora más
influyente del país los grababa desde arriba como en la comodidad de un
estudio. Tras lanzar algunos explosivos, los opositores radicales huyeron y
entonces la policía comenzó a reprimir a todo aquel que se atravesara, con
saldo alto de detenidos. Obviamente, los rebeldes de las molotov no fueron
capturados.
La derecha argentina,
siempre a la vanguardia en materia de brutalidad y construcción de escenarios
falaces, usó a los “rebeldes” como pretexto para la represión. Lo malo es que a
muchos les pareció (para mí lo fue, por su descarada obviedad) un montaje, una
representación teatral perfectamente coordinada por la policía. La noticia ha
seguido caminando y ayer las autoridades dieron con uno de los “terroristas” y
tomaron esta foto de los artículos que guardaba en su ratonera. En la imagen destaca
el pantalón caqui industrial con reflejantes, recién comprado y típico de
anarquista. Estos productos ya son conocidos como el “terrorkit”. Les dejo la
foto y un video de los rebeldes en acción con la crónica “periodística” que
también fue parte del montaje.
Así es la Argentina de
Milei, el engendro al que sigue los torcidos pasos nuestro tío Richi.
En cuanto al video, pueden verlo completo o del minuto 9 al 14; queda clara la farsa de los cartones protectores, el embudo, las mochilas nuevas, el close up del dron, la paciencia para armar bombas in situ y sobre todo la baja potencia y la mala puntería de los camiones hidrantes. Esa simple teatralización de la policía sirvió para deshacer la concentración pacífica de opositores. Son unos genios de la represión. Aquí está el video:

