lunes, febrero 16, 2026

Ficciones argentinas

 











La semana pasada los senadores argentinos votaron la media sanción a una nueva ley laboral, que dicho de pasada es una ley criminal. Falta que la voten los diputados. Afuera del congreso se iba a formar una concentración de opositores a la nueva ley, pero antes de que esto ocurriera, aparecieron cinco o seis vándalos que a diez metros de los granaderos y de los camiones hidrantes armaron bombas molotov y las arrojaron hacia la policía. Un camión hidrante ubicado a veinte metros les disparó unos chisguetitos de agua que misteriosamente no dieron en el blanco de los parapetos de cartón, esto mientras los rebeldes encapuchados preparaban con paciencia china los artefactos explosivos y un dron de la televisora más influyente del país los grababa desde arriba como en la comodidad de un estudio. Tras lanzar algunos explosivos, los opositores radicales huyeron y entonces la policía comenzó a reprimir a todo aquel que se atravesara, con saldo alto de detenidos. Obviamente, los rebeldes de las molotov no fueron capturados.

La derecha argentina, siempre a la vanguardia en materia de brutalidad y construcción de escenarios falaces, usó a los “rebeldes” como pretexto para la represión. Lo malo es que a muchos les pareció (para mí lo fue, por su descarada obviedad) un montaje, una representación teatral perfectamente coordinada por la policía. La noticia ha seguido caminando y ayer las autoridades dieron con uno de los “terroristas” y tomaron esta foto de los artículos que guardaba en su ratonera. En la imagen destaca el pantalón caqui industrial con reflejantes, recién comprado y típico de anarquista. Estos productos ya son conocidos como el “terrorkit”. Les dejo la foto y un video de los rebeldes en acción con la crónica “periodística” que también fue parte del montaje.

Así es la Argentina de Milei, el engendro al que sigue los torcidos pasos nuestro tío Richi.

En cuanto al video, pueden verlo completo o del minuto 9 al 14; queda clara la farsa de los cartones protectores, el embudo, las mochilas nuevas, el close up del dron, la paciencia para armar bombas in situ y sobre todo la baja potencia y la mala puntería de los camiones hidrantes. Esa simple teatralización de la policía sirvió para deshacer la concentración pacífica de opositores. Son unos genios de la represión. Aquí está el video:

https://youtu.be/lIhdf1YOnG0?si=ihVIvNnPbmmInBy0l