domingo, mayo 25, 2008

Ofensa al gobernador



Acabo de recibir una carta firmada por varios miembros distinguidos de la comunidad jalisciense agrupados en la Liga de la Decencia de Guadalajara A.C. En sus párrafos se quejan amargamente del tenor que alcanzaron las manifestaciones de rechazo al gobernador Emilio González Márquez luego de que hace un mes, como se sabe, el ejecutivo estatal se pasó de tueste en términos de vocabulario. Los “abajo firmantes” consideran que, en efecto, el mandatario de Jalisco se propasó en aquella cena. Subido de tragos, con un aliento etílico que de inmediato le valió el sobrenombre de “Etilio”, González Márquez mandó a chingar a su madre (sic) a los críticos de las jugosas aportaciones que ha hecho para levantar un santuario en honor de los mártires cristeros.
Los quejosos apuntan en su misiva que luego de la pifia el boquiflojo gobernador reconoció el dislate y prometió moderar sus expresiones, de tal manera que nunca más lo fueran a pillar in fraganti, profiriendo insultos a sus adversarios políticos. Esta disculpa pública ayudó a distender el clima de discordia y de burla que provocó la andanada verbal de González Márquez. La aceptación del error ante sus gobernados fue una muestra clara de arrepentimiento, de pesar ante la batahola de dimes y diretes suscitada por quien, se supone, es el principal encargado de resguardar la armonía en la entidad.
Preocupados, los integrantes de la Liga de la Decencia observan que es por ello inadmisible y de suyo preocupante que el gobernador sea recibido con hostilidad y malas palabras en los lugares donde se apersona, esto en referencia a la visita que recientemente hizo a Lagos de Moreno, municipio donde muchos estudiantes de la preparatoria regional de la UdeG lo saludaron con una apretada salva de abucheos y recordatorios a la mujer que le dio la vida. El ejecutivo de Jalisco, sin cucharadas de alcohol en el espíritu, no respondió en la misma tesitura, sino que, con aplomo y maneras diplomáticas, enarboló un discurso lleno de tolerancia a los jóvenes allí presentes y muy alebrestados: “Primero déjenme decir que respeto y respaldo las protestas de toda la gente que piensa diferente; segundo, a mis amigos manifestantes, yo me equivoqué una vez, me equivoqué y me vi corriente. No se equivoquen ustedes, no se vean corrientes. Yo estaba en una cena y ustedes están en una casa del saber, en un centro de estudios”. Frente al micrófono, el gobernador añadió: “Si yo me equivoqué, es decisión de ustedes si se equivocan como yo lo hice. Ofrecí disculpas porque lo hice mal y está en ustedes si son tan corrientes como yo o no llegan a ese nivel”.
Los integrantes de la asociación acotan que ni con las disculpas ni con las palabras conciliadoras emitidas por el gobernador en Lagos de Moreno, los jóvenes dejaron de “desquitarse”, y siguieron con saña haciendo mella en la señora madre de González Márquez, lo que se convierte en un ostensible indicador de malestar social, pues ¿cómo es posible —se preguntan en la Liga de la Decencia— que tras una sincera retractación ante los medios el gobernador siga siendo objeto de agresiones que sólo tensan más el panorama de crispación que padece la entidad?
“¡Es inadmisible tanta grosería! ¡La vulgaridad tiene límites! ¡Basta ya a la impudicia”, grita la Liga al final de su carta, y firman: Cardenal Gasdás, Ben Halá Melamí (presidente de la comunidad musulmana en Guadalajara), Solicito el Chico (nieto de Javier Solís), Rosa Melcacho Prieto, Enriqueta Nates, Agapito Calvo, Benito Camelo, Aquiles Boy, Iván Tresketecho (cónsul ruso en Guadalajara), Carmela Rosas, Michaira Sakudo (nipón experto en finanzas), Elver González, Pilar Godoy, Dolores del Hoyo, Zacarías Milk (empresario judío de la industria lechera), Elma Canon Thomas y Ziola Vergara (tía de un famoso magnate del futbol tapatío).