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sábado, abril 13, 2024

Acequias 92 todavía en línea












Comparto el editorial del número 92 de la revista Acequias de la Ibero Torreón. Su distribución es gratuita en papel y además aparece en la web de la misma universidad. Ofrece en su pórtico lo siguiente:

Desde agosto de 2022 la Ibero Torreón comenzó un periodo de celebraciones que duraría un año. El motivo fue su aniversario cuarenta, y por ello durante más de doce meses fueron organizadas actividades que recordaran cuatro décadas de trabajo e incidencia en la comunidad. Fue pues un lapso de reconocimiento al trabajo realizado, es verdad, pero más de énfasis en lo pendiente, en lo futuro, que siempre será desafiante.

Como acto relacionado con la recordación del cuadragésimo aniversario, la universidad preparó un libro conmemorativo en el que participaron numerosos integrantes de nuestra comunidad. Las páginas introductorias fueron escritas por Juan Luis Hernández Avendaño, nuestro rector. Son también las que abren este número 92 de Acequias, y, junto con ellas, dos de los textos leídos en la presentación del libro que asimismo está disponible gratuitamente, en formato PDF, dentro de la web institucional.

En esta nueva salida, última de 2023, nuestro espacio ofrece variados materiales. Zaide Patricia Seáñez articula un resumen del trabajo realizado en el doctorado en Investigación de Procesos Sociales, y en él destaca varios de sus logros más salientes, es decir, las investigaciones nacidas en su seno. Luego, el prólogo al último libro editado en 2023 por la Ibero Torreón, el Segundo cuaderno de investigación desde las aulas coordinado por Silvia Gabriela Navarro Valdez, obra que recoge trabajos de investigación y asentamiento de resultados de alumnas y alumnos.

“La Laguna frente a la alteridad” es el título del extenso comentario firmado por María Sol Galoviche, exalumna de intercambio oriunda de Argentina. En sus páginas recorre y comenta La casa del dolor ajeno, libro cuyo tema se vincula al genocidio antichino perpetrado en Torreón en la segunda década del siglo XX. Viene después una pequeña muestra de los Cuadernos del Taller, trabajo editorial del Taller de periodismo de opinión.

Mariana Ramírez, exalumna de la Ibero Torreón, comparte un comentario sobre Encuentros fortuitos (UANL-Ibero Torreón, 2023). Por último, dos colaboraciones llegadas de lejos. De Argentina, “María, la más mía”, de Juan Pablo Neyret, sobre María Kodama, quien falleció en marzo de 2023; y del chileno Diego Muñoz Valenzuela la crónica “El hombre de las gafas enormes”, sobre Salvador Allende a 50 años del golpe en Chile.

Que las venideras páginas les sean interesantes y gratas. 

lunes, octubre 23, 2023

Andanza de la Ibero Torreón












Liga para descargar gratuitamente el PDF del libro Andanza de la Ibero Torreón. Cuarenta años de incidir en La Laguna. Pulse en la palabra libro. 

sábado, julio 13, 2019

Las letras como eje




















La hoja de vida breve de Lucila Navarrete Turrent describe una trayectoria rica en frutos. Torreonense, joven, es investigadora, docente y periodista cultural. Ha impartido clases en el Colegio de Estudios Latinoamericanos de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, en la Universidad de la Comunicación, la Universidad Iberoamericana Puebla y el Instituto Superior Intercultural Ayuuk. Es licenciada en Comunicación por la Ibero Torreón; maestra y doctora en Estudios Latinoamericanos por la UNAM en el campo literario. Ha realizado estancias de investigación en la Universidad Autónoma de Madrid y la Universidad Nacional de Córdoba en Argentina sobre temas relacionados con autores de la tradición literaria cubana. Cuenta con diversas publicaciones en revistas arbitradas e indexadas, como Cuadernos Americanos, la Revista Surco Sur y Cuadernos de Literatura del Caribe e Hispanoamérica. Asimismo publica periódicamente para Casa del Tiempo y Cuadrivio. Actualmente se desempeña como profesora de asignatura del área de Humanidades de la Ibero Torreón.
A esta semblanza quiero añadir que fue mi alumna en la universidad, que hoy es mi amiga y —lo digo con orgullo— una colega de la que aprendo un buen cada vez que dialogamos. Debido a sus estudios de posgrado, Lucila se ausentó de La Laguna durante más de diez años, pero ahora que está de vuelta ha venido a sumar entre nosotros una voz que poco a poco se torna imprescindible. Agudísima crítica, tenaz buscadora de información y notable escritora, es además un ser humano sensible y propositivo, y una mujer con visión feminista de avanzada. Apenas a unos días de su retorno a Torreón, hecho que en esta semana cumple exactamente un año, se incorporó a la docencia en sus más diversas modalidades: como maestra universitaria y como instructora en cursos y talleres.
Según he podido percibir, el reencuentro con su tierra le ha permitido valorar y en muchos casos revalorar lo que somos, nuestra laguneridad, por llamarla de algún modo. Si uno, por cercanía profesional o afectiva sabe de las andanzas de Lucila en el año que va de julio de 2018 a julio de 2019, advertirá que ya fatigó en bicicleta toda La Laguna, que ya ascendió El Centinela, que ya presentó libros aquí y allá, que igual ya dio conferencias, se vinculó con colectivos y publicó en revistas, por lo que recién ganó el Premio Estatal de Periodismo. Lucila vino en suma a favorecernos con su alentador entusiasmo. Ojalá no lo pierda y nos lo siga contagiando.

sábado, mayo 18, 2019

Sarabia en Acequias 78













Está en línea el ejemplar 78 de Acequias, revista de la Ibero Torreón. Su editorial consigna que hace ochenta años (7 de junio de 1939) ocurrió el accidente en el que murió el piloto Francisco Sarabia Tinoco (Ciudad Lerdo, Durango, 1900), acaso el lagunero que más profunda impronta ha dejado en nuestro país si nos atenemos al número de instituciones (escuelas, aeropuertos, calles...) que llevan su legendario nombre. Para recordar sus hazañas y su temeridad, en este número 78 de Acequias la doctora Laura Orellana Trinidad, tras explorar en fuentes primarias, nos trae el retrato de un Sarabia menos conocido aunque igualmente heroico.
José Carlos Nava, académico y periodista, cede una parte de La tropa del silencio. Memorias desde un campo de batalla, libro que explora la elevada violencia vivida por los laguneros entre 2007 y 2013; esta obra focaliza su mirada principalmente en los periodistas, víctimas inmediatas de la turbulencia. Más o menos en el mismo tenor, Jorge Martínez y Fernando de la Vara colaboran en estas páginas con un fragmento de Ruta de paso, libro en el que entrevistan a migrantes que dan testimonio de las brutales experiencias que deben padecer en su intento de alcanzar la frontera con Estados Unidos.
“La violencia contra la mujer y su legitimación en la cultura”, María del Socorro Hernández Manzano, académica de la Ibero Torreón, subraya la naturalización de las conductas agresivas contra la mujer y la forma como pasan inadvertidas en el trato cotidiano.
Clara Guerra Cossío, asistente de la biblioteca de la Ibero Torreón, nos acerca a los desafíos que encara la biblioteca en las épocas que corren; enfatiza la necesidad de plantear un nuevo paradigma en la relación usuario-documento.
Cierra esta Acequias con reseñas (sobre un libro sorjuanista de Saúl Rosales, y sobre Rostros de la agresión y Extremo sur, libros de la Ibero Torreón) de Lucila Navarrete, Eiko Gavaldón y Alfadir Mireles, y aportes de narrativa y poesía firmados por los argentinos Fabián Vique, Carlos Dariel y la lagunera Nadia Posada Reyes, estudiante de comunicación de la Ibero Torreón.
Acequias puede ser leída en línea en la web de la Ibero Torreón.

miércoles, septiembre 19, 2018

Recuerdo de los sismos en Acequias




















Un dossier con tres textos sobre los sismos —cuyos aniversarios recordamos hoy — ofrece el número 73 de la revista Acequias de la Ibero Torreón. Su editorial lo plantea en estos términos:
“La solidaridad ha sido siempre uno de los más altos valores de la humanidad. Por su falta, el mundo padece innumerables achaques, tantos que toda lucha por la justicia se antoja emprendimiento titánico, desafiante. Por ello, cuando la solidaridad emerge y se nota en la piel de la realidad, como ocurrió hace un año tras los sismos en la Ciudad de México, hay un motivo de orgulloso asombro. Miles de personas, sobre todo jóvenes, aproximaron en aquel duro momento su solidaridad para ayudar en la urgente tarea de rescatar víctimas y reorganizar la vida.
Este número de Acequias recuerda con dolor los terremotos, ciertamente, pero también con admiración por las miles y miles de personas que adelantaron el pecho y levantaron la vista ante el desastre. Gracias al trabajo de Lucila Navarrete Turrent —egresada de licenciatura por la Ibero Torreón y maestra y doctora por la UNAM, de vuelta en su tierra—, ofrecemos en las páginas venideras tres textos que reconstruyen un panorama de la tragedia individual y colectiva que sufrió la capital de nuestro país en septiembre de 2017. Felipe Castillo con ‘Volveremos’, Stefany Edit Cisneros con ‘Otra vez septiembre’ y Karl de Negri con ‘No sólo se derrumbaron edificios, también se derrumbaron personas’ nos adentran en el escenario de dolor y desposesión que de inmediato tuvo una enaltecedora respuesta de la sociedad civil”.
Por otro lado, la doctora Navarrete plantea en estos términos el resultado de la tarea: “Felipe Castillo, Stefany Cisneros y Karl de Negri, todos ellos estudiantes de la Licenciatura en Estudios Latinoamericanos de la UNAM, participan en esta entrega conmemorativa con textos variablemente relacionados con el testimonio y el género cuentístico.  Organizar este espacio desde la Ibero Torreón, a donde me reincorporo como docente después de varios años de haber egresado de sus aulas, constituye la posibilidad de tender un puente, un diálogo fecundo entre jóvenes y colegas de varias latitudes geográficas y universitarias”.
El puente está tendido. El acceso en línea a la revista es
http://itzel.lag.uia.mx/publico/publicaciones/acequias/acequias76.pdf

miércoles, mayo 24, 2017

Nómadas en libro
























Los caminos de la coedición son venturosos. Gracias al esfuerzo conjunto del Teatro Isauro Martínez, la revista Nomádica y la Universidad Iberoamericana Torreón tenemos a marced un libro más sobre el entorno de nuestra comarca. Los textos de Héctor Esparza y Armando Monsiváis integrados en Nómadas de papel. De la cima a la sima: por los caminos de la crónica permiten al lector un recorrido por los ámbitos naturales que nos cupieron en suerte, espacios que por lo general olvidamos sobre todo quienes vivimos en la mancha conurbada.
Se trata pues de un libro con textos periodísticos en los que —al margen del autoescarnio que hace grata la lectura y honra a sus autores— son pintados de maravilla muchos lugares próximos, y no tanto, a La Laguna y sus alrededores. Recibí la invitación para prologarlo y no escatimé elogios para ponderar una labor, la de Nomádica, que bien merece, estoy seguro, nuestro reconocimiento. Así pues, pude describir la dinámica de los trotadores del semidesierto que han sido, ya durante quince años, Esparza & Monsiváis: “… la dupla se ha movido por las cuatro zonas del cardinal tanto en territorio de Coahuila como de Durango, los estados que pellizca la Comarca Lagunera. Valles, cadenas montañosas, desiertos, ríos, cuevas, minas, puentes colgantes, haciendas fantasmales y demás parajes hóspitos e inhóspitos han sido visitados con cámara, papel y pluma en ristre; tales lugares están sobrepoblados por serpientes, moscos voraces, osos, hormigas, alacranes, terratenientes, policías y demás especies sin modales que han visto pasar los vehículos oficiales de Nomádica. Sus dos tripulantes dan cuenta de algunas de esas andanzas en este libro y nos muestran recovecos desconocidos de nuestro entorno, parajes en los que no deja de latir algo de virginal, de salvaje, de nuevo y por lo tanto de inseguro, ajeno al privilegio urbano de tener cerca, para empezar, ambulancias y hospitales”.
Habituados como estamos a pensar que el espacio de La Laguna se reduce a ciertas ciudades, Nómadas de papel, al trazar crónicas sobre espacios naturales más bien agrestes, fuerza una reflexión: en este lugar ayuno de comodidades logramos construir, durante siglos ya, una región próspera y de fuerte personalidad. Recordar esto, hacerlo ver a los lectores, no es flaco mérito para un libro con perfiles periodísticos.

miércoles, julio 01, 2015

Regreso de Acequias al papel




















Acequias, revista de divulgación académica y cultural de la Ibero Torreón, ha llegado en 2015 a 18 años de vida. No es, como puede suponerse, poco tiempo para una publicación de su tipo. Aunque la mayor parte de esos casi veinte años fue distribuida en soporte de papel y digital, en los cuatro años recientes sólo estuvo disponible, con acceso siempre libre, en la página web de la Ibero Torreón, y hoy a las 7:30 de la tarde en el Teatro Nazas será presentada la edición número 66 con esta novedad: la revista vuelve a contar con ejemplares físicos.
Por Acequias ha pasado una cantidad ya significativa de colaboradores, la mayoría de La Laguna. Y así sigue ocurriendo, por suerte, dado que nuestra región no ha dejado de ser buena mata de escritores. Los presentadores de Acequias 66 seremos Raúl Blackaller, Daniel Lomas y yo, los tres vinculados al consejo editorial de la publicación.
Este número contiene una amplia dotación de colaboraciones en al menos cuatro géneros. El apartado ensayístico abre la revista, y en él aparece un comentario de la maestra Claudia Guerrero sobre el aprendizaje rizomático, es decir, la forma de aprender multiplicada gracias a los hipertextos de la WWW. Luego, de Sergio Espinosa, un ensayo filosófico en torno a las tres preguntas que la Grecia clásica acuñó para que la humanidad intentara responderlas: qué sé, qué hago y qué espero.
En un tono muy distinto, el escritor argentino Fabián Vique nos convida un análisis socarrón sobre lo que significan hoy los paneles televisivos. El doctor Sergio Antonio Corona examina un fleco no poco importante de la realidad nacional: el de la evasión gubernamental de su responsabilidad histórica ante el sostenido deterioro de la calidad de vida material de los mexicanos.
De Gerardo García y Eve Gil, ambos escritores nacidos en el norte de México, traemos sendos ensayos literarios, uno sobre la novela El camino de Ida, de Ricardo Piglia, y otro sobre la escritora suiza Fleur Jaeggy. Después, un par de acercamientos a la poesía: uno de Renata Iberia Muñoz a propósito de la muerte del poeta mexicano Max Rojas, y cuatro apuntes del libro Defensa de la poesía del escritor argentino Rodolfo Alonso. Para cerrar el espacio crítico, una reseña de Sergio Garza Saldívar sobre Conducta, película cubana dirigida por Ernesto Daranas. Al final, dos apartados dedicados a la creación narrativa y poética.
Al final de la presentación habrá ejemplares gratuitos para el público y un sencillo brindis. Allí los veo. Ojalá.

miércoles, enero 28, 2015

La historia que cuenta*












El ábaco fue durante muchos años el instrumento que nos enseñó a contar; no es pues gratuito que ahora use tal palabra para hilar este comentario. Si algo comparten muchos géneros de escritura es que cuentan, que acumulan —como si fueran cálculos o piedras— anécdotas, peripecias, hechos, situaciones, opiniones, juicios, ideas. Como la novela, como la crónica, como el reportaje, la historia también cuenta, narra, describe, expone una serie de ideas cuyo propósito es crear un efecto: no estético, no político, sino científico, esto al menos en la historia urdida con una metodología cuya apetencia es, justamente, cerrar lo más posible las puertas a la ficcionalización del pasado.
El asunto, así planteado, parece fácil, pero, como toda ciencia, la historia requiere la aceptación de ciertos presupuestos fundamentales antes de contar, y explicar eso no es tan sencillo. El primer presupuesto: que la historia es una ciencia social, precisamente, y, como tal, su aspiración es sembrar su semilla en los terrenos dedicados a la producción de conocimiento. Que la historia haya sido y sea usada, sobre todo, para embellecer, adulterar o adecentar el pasado, o que se le edifique para justificar discursos legítimos o ilegítimos de algún poder, no obsta para señalar que en su condición más noble (o menos espuria, según queramos) tiene como fin la generación de discursos científicamente válidos.
De esta manera, arraigada como está la noción de que La Historia es una entidad abstracta independiente del historiador y de sus mil subjetividades, nunca será ocioso el desbrozamiento del proceso mediante el cual opera la escritura (la forma de contar) de la historia en su sentido menos literario o político y, sí, más científico. Eso es lo que hace, aseguro que con solvencia, el historiador Sergio Antonio Corona Páez (Torreón, Coahuila, 1950) en Cultura y pasado. Consideraciones en torno a la escritura de la historia (UAdeC-Ibero Torreón, 2014; incluye una presentación de Salvador Hernández Vélez y varios ensayos, a modo de ejemplos, del doctor Corona Páez). Su exposición señala los errores más frecuentes planteados al historiar y propone con claridad las rutas que debe asumir el historiador si lo que desea es hacer ciencia, contar, si no verdades, aproximaciones al conocimiento del pasado que en determinado momento sean apreciadas como tales, como verdades, gracias al método mediante el cual fueron obtenidas: el científico, que es frío, severo, antisentimental y, en lo posible, apartidista.
Este es, entonces, un libro de teoría de la escritura de la historia, pero sin lágrimas. Hay en él, sutilmente subsumido, un saber y una asimilación de la nueva historia que toma en cuenta, con exuberante eclecticismo, formulaciones de todas las disciplinas, desde la economía hasta la sociología, desde la filosofía hasta la antropología, desde la lingüística hasta la economía, y que se apoya con solidez en la lingüística, dado que en suma y a fin de cuentas la historia es un discurso, una construcción, un relato, es decir, un enhebramiento verbal atravesado por la propia historicidad de quien escribe, de ahí la importancia del énfasis en el deseo de generar ciencia que debe hacer quien escribe o lee historia cuando la intención es vincularse al conocimiento y no a la estilización ingenua o mañosa del pasado.
Reitero que el doctor Corona Páez tiene las herramientas para explicarnos cómo cuenta la historia, y lo hace con prosa de suyo accesible. No puedo menos, por ello, que celebrar la utilidad de Cultura y pasado... Sé que muchos me acompañarán en esta enhorabuena.

*Texto leído en la presentación de Cultura y pasado celebrada el 27 de enero de 2014 en el Teatro Isauro Martínez de Torreón. Participamos Salvador Hernández Vélez, el autor y yo.