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miércoles, octubre 29, 2025

Tres respuestas sobre Saúl







Saúl Rosales recibió ayer martes un reconocimiento por sus 85 de su edad, que cumple hoy. Parejamente nos hicieron tres preguntas sobre él; esto es lo que anoche respondí:

Iba a escribir un comentario sobre el homenajeado porque nunca he confiado en la espontaneidad, de allí la distancia que he mantenido con los medios electrónicos en los que surgen las preguntas y, al responderlas de volea, siempre me queda la sensación de desorden. Es probable que también sea poco persuasivo aquello que escribo frente al sosiego de mi teclado, pero sin duda las cuartillas me infunden una pizca de tranquilidad, tal y como ocurría con los acordeones ante los espantosos exámenes de la preparatoria. Dado que el pasado domingo llegaron las preguntas, lo que haré es responderlas según mi insana costumbre: por escrito.

¿Cómo conocí a Saúl Rosales?

En agosto de 1982 entré a simular que estudiaba la carrera de Comunicación sólo porque en el programa había muchas materias de literatura, pues ya entonces era lo que más me interesaba. Sin que yo lo supiera, poco tiempo antes, en 1981, se había dado la coincidencia de que Saúl regresó a La Laguna luego de su radicación de veinte años en la Ciudad de México. Acá, además de conseguir una pequeña chamba como corrector de estilo en el diario La Opinión, Saúl se hizo de unas clases de literatura en la escuela donde yo estudiaba, así que el azar me lo asignó como maestro. Por esos mismos años ocurrieron dos hechos importantes: Saúl comenzó a coordinar el suplemento Opinión Cultural, donde publiqué por primera vez unos poemas de cuyo contenido no quiero acordarme, y además me regaló su primera publicación, una plaquette titulada Vestigios de Eros, el primer libro que me obsequió un escritor. En ese momento comenzó nuestra amistad, hace poco más de cuarenta años. Yo tenía 19; Saúl, 43. Lo que sucedió entre aquellos años y este día ha sido una vida: muchos libros, muchas conversaciones, muchos amigos comunes, muchas mesas como ésta, muchos malabares para la supervivencia, muchos fracasos de todo tipo y una matriz ideológica similar.

Háblenos de un libro, obra de teatro o artículo que desee destacar de Saúl Rosales.

Tengo y he leído casi entera la obra de Saúl y creo que nadie ha escrito más que yo sobre sus libros y su gravitación en el alma de La Laguna. Incluso he editado al menos siete u ocho títulos de su producción. Por razones distintas, en todos ellos encuentro aciertos, belleza e inteligencia, tanto que me resulta muy difícil decidir qué libro de Saúl podría destacar para no malgastar esta pregunta. Sólo porque lo edité y porque en él están implícitos algunos rasgos que me hermanan ideológicamente con Saúl (su ateísmo, su filiación de izquierda, su horror patológico ante la desigualdad y la explotación, su anticlericalismo, su admiración a Marx, entre otras afinidades), menciono el libro que decidimos trazar en el cincuenta aniversario del asesinato perpetrado contra Raúl Ramos Zavala, torreonense y fundador ideológico de la Liga Comunista 23 de septiembre.

¿Por qué Saúl Rosales es importante para la cultura en La Laguna?

Porque su obra (y por “obra” me refiero a sus libros y a su magisterio) a muchos nos hizo ver la importancia de la literatura como vehículo conductor de dos valores: el manejo de la palabra para generar belleza, en primer lugar, y, en segundo, el poder que la literatura tiene para humanizarnos, para despiojarnos el espíritu, para ayudarnos a conocer mejor la viscosa condición humana.  Esto es, creo, el mejor aporte de Saúl a nuestra cultura.

Ahora bien, en lo estrictamente personal mi gratitud tiene muchas vertientes, pero la que más aprecio de Saúl es su ininterrumpida amistad. Alguna vez le pidieron a Yupanqui que diera una definición de amigo, y el poeta y cantor respondió de una manera inmejorable: dijo que un amigo es uno mismo en otro pellejo. Puedo afirmar entonces que mucho de mi maestro y amigo Saúl habita en mí, que de alguna misteriosa forma y al menos parcialmente yo soy él, nomás que en otro pellejo.

Nota. Gracias a Jorge Luis Gaytán por la foto que encabeza este post. En la mesa participamos Saúl Rodríguez, Nadia Contreras, Ruth Castro, Arcelia Ayup, el homenajeado y yo. La sede del homenaje fue la biblioteca municipal José García Letona, Torreón.

domingo, febrero 19, 2023

Presentación de libro sobre Gilberto Prado

 

















BOLETÍN

Presentación del libro Gilberto Prado Galán: exhumación de su imagen

Gilberto Prado Galán: exhumación de su imagen, libro de Jaime Muñoz Vargas, será presentado este martes 21 de febrero a las 7 pm en la Galería de Arte Contemporáneo del Teatro Isauro Martínez. Los comentarios serán expuestos por Arcelia Ayup Silveti, Saúl Rosales y el autor.

“Gracias a la supervivencia de lo que he escrito sobre Gilberto Prado Galán puedo hoy ofrecer estas páginas, un racimo de 17 textos que cubre un abanico de 25 años. Apenas debo enfatizar que, dadas las circunstancias que les dieron origen, estas páginas son bocetos, puntos de partida para más y mejores acercamientos a la obra del llorado poeta y ensayista”, señala Muñoz Vargas en el prólogo.

El autor nació en Gómez Palacio, Durango, en 1964, y es escritor y maestro. Ha publicado más de veinte libros, entre otros, las novelas Juegos de amor y malquerencia y Parábola del moribundo; los libros de cuentos Las manos del tahúr, Ojos en la sombra y Grava suelta; y los libros de periodismo Tientos y mediciones y Entre las teclas. Ha ganado los premios nacionales de novela Jorge Ibargüengoitia y de cuento de San Luis. Textos suyos han aparecido en publicaciones de México, Argentina, Chile, Colombia y España. Actualmente es coordinador editorial y maestro de la Ibero Torreón y columnista del diario Milenio Laguna.

En cuanto a Arcelia Ayup Silveti, es comunicóloga. Estudió la Maestría en Literatura y Creación Literaria en Casa Lamm de la Cuidad de México y el Diplomado en Corrección de Textos en la misma institución educativa. Ha publicado seis libros de diferentes géneros, coautora de un par de obras y compiladora de una. Es promotora cultural independiente. Escribe la columna cultural “De raíces y horizontes” en Milenio Laguna. Ha sido catedrática en la Universidad Autónoma de Coahuila y en la Universidad Iberoamericana. Actualmente es jefa de Difusión Cultural de la Unidad Torreón de la UAdeC.

Por último, Saúl Rosales nació en Torreón, Coahuila, en 1940. Es Miembro Correspondiente de la Academia Mexicana de la Lengua. Su libro de cuentos Autorretrato con Rulfo fue seleccionado para la colección “Literatura Mexicana Contemporánea ¿Ya Leíssste?” Se le concedió el reconocimiento de Creador Emérito de Coahuila en 1999; se le otorgó el de Ciudadano Distinguido de Torreón en 1990 y 2004 y la medalla al Mérito Universitario “Miguel Ramos Arizpe”, de la Universidad Autónoma de Coahuila. En 2019 el Proyecto Cultural Revueltas le otorgó la medalla José Revueltas. Ha publicado una veintena de libros.

Entrada libre.

sábado, enero 26, 2019

Lunas de Arcelia Ayup














Como cualquier género literario, el cuento puede ser practicado de manera intuitiva, guiado sólo por el olfato, por la inercia humana de recurrir al arte narrativo para contar historias breves. Esto es legítimo, por supuesto, pero dado que el cuento —también como los demás géneros— es una especie de mecanismo, resulta mejor articulado cuando supone un conocimiento previo del engranaje que orienta el desarrollo de las peripecias. Así sea sencilla, la técnica del cuento servirá para que los lectores obtengan lo mejor de cada historia, sin desviaciones innecesarias que diluyan el “efecto unitario” que es, a final de todo, el más alto propósito al que debe aspirar el hacedor de cuentos.
Arcelia Ayup, comunicóloga y autora principalmente de libros sobre gastronomía y cultura, ha escrito y publicado Escondrijos de luna,* su primer libro de cuentos, como parte del aprendizaje obtenido en la maestría en creación literaria impartida en la Casa Lamm de la Ciudad de México. El resultado son trece cuentos en los que se despliegan microuniversos emotivos y personajes dignos de recuerdo. Es en estos casos, como dije al principio, donde se puede notar si el autor o la autora redondearon el conocimiento de la técnica del cuento para urdir relatos eficaces o insatisfactorios.
Escondrijos de luna (UAdeC, Saltillo, 2018, 116 pp.) muestra que Arcelia Ayup ha imaginado cada cuento para convidarnos trozos de experiencia trasmutados en literatura. Su voluntad de estilo es permanente y da con imágenes nutridas de poesía. Asimismo, la diversidad temática del libro permite que accedamos a espacios y personajes misceláneos. Las piezas, por ello, exploran lo mismo barriadas que ámbitos de clase media, esto acompañado de un tono discursivo que no desdeña ciertas asperezas del habla cotidiana.
Los libros de cuentos tienen siempre la peculiaridad de abrirnos la puerta a una especie de selección, así que en Escondrijos de luna yo también puedo intentarla. Me gustan mucho varios de sus relatos, muy destacadamente “El no cuento”, obra en la que se trabaja metaliterariamente con el acto de imaginar y escribir; igual me gusta “Las hojas de otoño”, cuyo dramatismo alcanza un registro desgarrador, y por supuesto “Luna”, texto que resume la violencia de otras piezas contenidas en el primer y bienvenido libro de cuentos de Arcelia Ayup.
Dije ya que los cuentos oscilan en dos espacios: los populares y los de, por llamarlos de algún modo, clase media. Debo precisar que es en los primeros en los que se hace mayor énfasis, de suerte que la mayor parte de los relatos arracimados en Escondrijos de luna transcurren en ambientes en los que la brutalidad de la vida es motivada por factores estrechamente vinculados con la pobreza, esa precariedad que con frecuencia lima la sensibilidad hasta —a veces— desaparecerla. Ahora bien, en esos entornos también es posible el heroísmo invisible de los que nada tienen y sin embargo se imponen a la contracorriente, como ocurre muy notablemente en el cuento “Luna”.
En resumen, este primer libro de cuentos de Arcelia Ayup Silveti me deja la buena impresión de encontrar a una narradora con impulso poético en las venas y deseo de no atravesar por la literatura como quien hace un paseo cómodo. Las historias de Escondrijos de luna nos llevan a convivir con el dolor, con la pena, acaso el rasgo más sobresaliente, por desgracia, de la vida humana tal y como se despliega en sociedades como la nuestra, ceñidas al egoísmo y la ruindad, muy poco o nada solidarias con el otro. La literatura también puede evidenciar eso.

Comarca Lagunera, 25, enero y 2019

*Texto leído en la presentación de Escondrijos de luna celebrada en la Infoteca de la UAdeC, Torreón, el 25 de enero de 2019. Participamos, como comentaristas, Gilberto Prado Galán, la autora y yo.