Poco
más de cien entregas de Ruta Norte atravesaron el 2025 que hoy concluye. De tal
cantidad, un número alto se relacionó con los libros que a la par, mientras
avanzaban los meses, fui leyendo con el fin de comentarlos para alimentar este espacio. Como en
otros años, no me ceñí a las novedades editoriales debido a una razón simple: por
economía y sobre todo por rechazo a la veneración de lo recién cocinado. En una palabra, no soy
habitué de las mesas de novedades.
Lo
que leo y sobre lo que después escribo es, pues, viejo, y esto lo he
justificado por la noción de valor que atribuyo a los libros que sin haber
salido hace dos días son meritorios y ahora asequibles en sencillas búsquedas de
internet, de manera que si alguien se interesa por un libro aquí sobrevolado, no
es difícil hallarlo en las decenas de webs disponibles para la compra en línea.
Aunque
son varios más, destacaré en esta última columna del año sólo un libro por mes entre los comentados durante
2025, de enero a diciembre. Arranqué el año con Ser escritor, de Abelardo Castillo, una espléndida compilación de
apuntes sobre la vida literaria. En febrero trabajé sobre un libro parecido al
anterior, e igual de valioso: Sin trama y
sin final, del ruso Antón Chéjov. Astillas
de hueso, microficciones de la chilena Gabriela Aguilera, fue un libro
notable y doloroso abordado en marzo. En abril escribí sobre una pequeña joya
de la microliteratura mexicana, Biblioteca
mínima, de Alejandro Arteaga. Haiku
bonsai, poemario póstumo de mi extrañado Carlos Dariel, fue observado en
mayo. Cerré la mitad del año con Una
historia de la Guerra Civil que no le va a gustar a nadie, voluminoso
resumen de Juan Eslava Galán sobre la pugna que devino feroz dictadura para
España.
En
el año leí tres o cuatro libros de Alfonso Reyes. El de julio fue Libros y libreros de la antigüedad, repaso
histórico sobre la producción y circulación de libros en el pasado algo remoto.
En agosto, un gran libro de cuentos alemán: Crímenes,
de Ferdinand von Schirach. Algunos esbozos sobre el Quijote aparecieron en septiembre. En octubre seguí por ese rumbo
con Cinco ensayos sobre el Quijote,
de la maestra Margit Frenk. En el revolucionario noviembre leí una breve
biografía titulada Martín Luis Guzmán,
de Julio Patán, y cerré el 2025 con mi comentario sobre Sombra de Raquel, primera novela del lagunero Jorge Luis Gaytán,
que tuve el gusto de editar.
En 2026 seguiré con más libros y otros temas literarios y no literarios en este espacio fijo. Muchas gracias por su lectura y que tengan un año espeso de buenas noticias.
Nota. A mi buen deseo de año nuevo esta vez quiero añadir un agradecimiento especial por los doce meses que se han ido. Mi gratitud más sincera para Alejandro Domínguez Montenegro, Yuri Rodríguez Valenzuela, Rodrigo Morales González, Cecilia Cansino, Luis Acosta, Rogelio Zamora Martínez, Antonio Ramos Revillas, Daniel López y Eduardo Martínez Saucedo. Gracias de veras.

