sábado, junio 13, 2026

3. Batistuta

 








Su apellido fue aprovechado para jugar con el prefijo del superhéroe. En lugar de Batistuta, los medios lo rebautizaron Batigol. No deshonró el mote: frente a la portería daba la impresión de ser todopoderoso y anotar cuantas pelotas le caían cerca con intención o por azar. Fue un artillero despiadado. La mezcla de velocidad y fuerza hacían casi imposible detener ese tren rubio, quien se hartó de clavar goles en los que destacaba la potencia física y la ausencia de misericordia con los arqueros rivales. Si veía un hueco, ya sea encarrerado o disparando de media distancia, de sus botas salían obuses con lumbre. La fuerza fue su fuerza, que combinada con el olfato de perro para rematar dio como resultado una cauda total de 300 tantos en su carrera, la mayoría (207) con la Fiorentina en tiempos del más feroz catenaccio, lo cual le añade mérito. Gabriel Omar Batistuta (Avellaneda, Santa Fe, Argentina, 1969) fue una fuerza telúrica con ropa de futbolista, y a México le trae malos recuerdos, pues es imposible olvidar que rompió el empate en la Copa América de 1993, cuando en Guayaquil, tras un madruguete de banda, eludió a uno y venció a Jorge Campos.