Ayer se cumplió el aniversario
cincuenta de último golpe de Estado en la Argentina. He dicho, y aquí insisto,
que tal ayer debe alertarnos porque el eje ideológico que empujó aquel
sacudimiento es, sustancialmente, el que abrazan hoy personajes como Trump y
Milei, dignos herederos de la derecha golpista acurrucada en el cono de sombra
del Plan Cóndor. Un año después del golpe, el periodista y escritor Rodolfo
Walsh (Lamarque, Río Negro, 1927-Buenos Aires, 1977) depositó en varios buzones
su “Carta abierta de un escritor a la Junta Militar”. El día que salió a
repartirla fue sorprendido por el aparato represivo, herido de muerte y desaparecido
hasta la fecha. Walsh tenía claro el espanto del gobierno militar. Su carta se
convirtió en la mejor y más rápida evaluación de un proceso al que todavía le
faltaba sumar seis años de crímenes de lesa humanidad y deterioro económico.
Destaco tres momentos de la carta:
Uno.
“El 24 de marzo de 1976 derrocaron ustedes a un gobierno del que formaban
parte, a cuyo desprestigio contribuyeron como ejecutores de su política represiva,
y cuyo término estaba señalado por elecciones convocadas para nueve meses más
tarde. En esa perspectiva lo que ustedes liquidaron no fue el mandato
transitorio de Isabel Martínez sino la posibilidad de un proceso democrático
donde el pueblo remediara males que ustedes continuaron y agravaron”.
Dos.
“La falta de límite en el tiempo ha sido complementada con la falta de límite
en los métodos, retrocediendo a épocas en que se operó directamente sobre las
articulaciones y las vísceras de las víctimas, ahora con auxiliares quirúrgicos
y farmacológicos de que no dispusieron los antiguos verdugos. El potro, el
torno, el despellejamiento en vida, la sierra de los inquisidores medievales
reaparecen en los testimonios junto con la picana y el ‘submarino’, el soplete
de las actualizaciones contemporáneas”.
Tres.
“Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin
embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las
peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la
política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus
crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con
la miseria planificada”.
Mañana en la cafebrería La Tinta de Torreón ofreceré una conferencia sobre todo esto a la 7 pm. Entrada libre.

