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sábado, septiembre 26, 2026

Estos Jales que ves











En el amplio corpus de documentos sobre nuestra lengua no cabe duda que el libro eje es el DRAE, el Diccionario de la Academia. Le siguen en predicamento la Ortografía, la Gramática y el Diccionario panhispánico de dudas. Este cuadrángulo de materiales son los cimientos en los que se apoya nuestra lengua, el español. Desde su fundación en 1713 hasta no hace mucho, la Real Academia Española tuvo un marcado propósito normativo, de suerte que el castellano que se destacó como modelo de corrección fue el hablado y escrito en España. Hoy, por suerte, la Academia (y sus corresponsalías en América) es menos prescriptiva que descriptiva y se ha tornado cada vez más abierta a la incorporación de rasgos propios del habla y la escritura puesta en acto de este lado del océano Atlántico.

Al costado de los libros institucionales sobre nuestra lengua cohabita un corpus bibliográfico que hoy rebasa cualquier capacidad de absorción individual. En otras palabras, es tanto el material disponible sobre este asunto que no existe lector capaz de insumirlo todo, incluso de reunirlo completo. En ese maremagno de libros destacan los diccionarios especializados, las historias de la lengua, los manuales de escritura, los volúmenes etimológicos y los lexicones antiguos muchas a veces presentados en edición facsimilar, entre muchos más.

También resalta un tipo de libros sobre nuestra lengua que a falta de mejor nombre denomino, sólo para mi nomenclatura interna, “minucias”, esto por un libro que valoro mucho titulado Minucias del lenguaje (FCE, 1996), de José Guadalupe Moreno de Alba, quien fue director de la Academia Mexicana de la Lengua. En la estructura y el contenido de ese libro —a mi juicio muy bien titulado— veo semejanzas con Para saber lo que se dice, de Arrigo Cohen; 1001 puñaladas a la lengua de Cervantes, de Federico Arana; Historia de las palabras, de Daniel Balmaceda; En torno al español hablado en México, del padre Ángel María Garibay Kintana; La punta de la lengua, de Álex Grijelmo; Palabralogía, de Virgilio Ortega; El género y la lengua y Más que palabras, de Pedro Álvarez de Miranda; Todo lo que quiso saber sobre la lengua española, de la Fundeu; los 101 errores más comunes del español, de Sandro Cohen, y muchos más, pues sólo cito algunos que tengo y he leído o cosultado. Pues bien, a esta familia de libros pertenece Jales sobre habla lagunera, de Saúl Rosales, el libro que esta noche nos acerca.

Su estructura no es compleja: su autor acumula en caída libre comentarios sobre palabras o expresiones habituales en el habla y la escritura cotidianas, en este caso habituales en el contexto lagunero. La forma de cada pieza es de artículo o ensayo divulgativo, por lo que se siente en ellos un tono ameno, “sabroso”, como adjetivaría un prosista algo anticuado. La amenidad no quita que exhiban hondo conocimiento sobre la materia, pero no expuesto de manera técnica. A los aportes se agradece la soltura, el buen ánimo de convidarnos observaciones sobre el habla lagunera no de manera regañona, normativa, sino como producto de la curiosidad del autor que a su vez intenta contagiarnos eso mismo, curiosidad para que descubramos pliegues, dobleces, intersticios en nuestra comunicación diaria, esa comunicación que, sin que lo notemos, materializa todos los fenómenos atañederos a la lengua y sus infinitos intercambios.

Jales sobre habla lagunera (Torreón, 2014, 115 pp.; segunda edición en Cravioto Editores, 2026) continúa la serie de publicaciones que Saúl Rosales ha redondeado en los años recientes, todas estrechamente vinculadas a su trabajo como periodista cultural en La Laguna. Me refiero a los libros sobre música clásica, teatro y, prácticamente desde que volvió a su tierra en 1981, sobre peculiaridades del habla lagunera. Jales…, como ya dije, contiene veinte comentarios. Dado que en su origen ocuparon las páginas de suplementos, periódicos y revistas, todos son accesibles para cualquier lector. Lo único que Jales… demanda es, pues, un poco de interés, un poco de curiosidad, la misma que en términos generales un lector común puede tener por otras muchas materias, como la política o el cine. Jales… dejó claro que la inquietud por el habla, por la palabra de la conversación diaria, despierta interés casi en cualquiera siempre y cuando tenga a la mano focalizaciones accesibles.

Como Rosales lo avisa, el origen remoto de estos acercamientos al habla lagunera se encuentra en su radicación foránea, que duró veinte años en la capital del país. Al regresar a La Laguna, Saúl pudo notar mejor las peculiaridades del habla lagunera en contraste con las del otrora Distrito Federal, lo que poco a poco fue registrado en artículos y ensayos que fueron recogidos en las páginas de Jales… Así como sólo es posible destacar rasgos de identidad por contraste con otras identidades, con la “alteridad”, Saúl Rosales, corresponsal desde 2003 de la Academia Mexicana de la Lengua, reencontró las voces de su infancia y pudo anotar sus características. Este reencuentro y este acopio sirvieron para que luego despertara en otros, ahora lo sabemos con claridad, un apetito semejante. Por ejemplo, su ensayo “Herencia náhuatl en el habla lagunera” tiene un carácter de innegable precursor, dada la fecha de su escritura.

Jales… tiene, insisto, el tono de la filología amena, la misma que practicaron autores como Arrigo Coen Anitúa, José G. Moreno de Alba, Álex Grijelmo y algunos otros que mencioné hace algunos párrafos. Su importancia para nosotros, sin embargo, es otra y doble: vale porque trabaja con la arcilla de nuestra habla y vale porque, por eso mismo, ha sido aquí, y estoy seguro que seguirá siendo, detonante de otras exploraciones a las peculiaridades de nuestra comunicación hablada y escrita.

Nota. Texto leído en la presentación de Jales sobre habla lagunera (Cravioto Editores, tercera edición, 2026, 113 pp.), de Saúl Rosales. La presentación se celebró en el foyer de El Siglo de Torreón el 22 de septiembre de 2026 y en ella participamos como comentaristas Germán Cravioto, el autor y yo.

miércoles, agosto 26, 2026

Prohibido faltar hoy


 







Hoy a las 7 en la Galería de Arte Contemporáneo del Teatro Isauro Martínez será presentado mi más reciente libro de cuentos. Me acompañarán con sus comentarios Iván Hernán Benítez y Saúl Rosales. La entrada es libre y al final habrá un modesto brindis. Ya enumeré todo lo importante, salvo el título: Prohibido soñar de pie, libro que contiene quince relatos editados este año por Ficticia Editorial en la Ciudad de México. Nada más debo añadir, pero aún queda espacio a esta columna y lo aprovecho para bordear algunas peculiaridades de este nuevo título incorporado a la literatura mexicana en general y lagunera en particular.

Prohibido soñar de pie contiene quince historias estacionadas en exactamente 200 páginas. El promedio de cada cuento ronda las doce o trece páginas, aunque en realidad la extensión de las piezas es variada. Tan lo es que se me ocurrió añadir dos textos brevísimos, de un párrafo apenas, junto a otros de mucho mayor envergadura. Salvo dos o tres de corte lúdico (los muy breves y algún otro), todas las demás ficciones son realistas, algunas claramente ubicadas en el contexto lagunero aunque por supuesto sin el ánimo de incurrir en el color local o el costumbrismo que tanto daño ha hecho y hace a la indefensa literatura.

Los cuentos son realistas, insisto, pero no autobiográficos. Son ficciones a la manera de las que solemos urdir los escritores no fantásticos: puede parpadear en ellos alguna tenue luz autobiográfica, pero sólo como asidero de la imaginación literaria cuyo principal atributo es fingir la realidad, mentir con la apariencia de verdad sin desentenderse de la verosimilitud. El título alude a una idea que de cierta forma pellizca todas las historias: que en la realidad los propósitos (léase los sueños) muchas veces, la mayoría, se ven vapuleados por la insignificancia de los frutos, razón por la cual quizá no sea tan desaconsejable ambicionar con prudencia más allá de que los manuales exitistas nos inculquen el deseo de triunfo cueste lo que cueste y otras quimeras que a lo sumo se materializan a cuentagotas.

Un resumen apretado de los contenidos podría destacar tres rutas temáticas: cuatro cuentos con asunto literario, cuatro con sesgo (des)amoroso, dos futboleros y otros de menos sencilla ubicación. Es un libro misceláneo, otro intento por ejercer el oficio de escribir donde casi no importa.

jueves, agosto 20, 2026

Dos libros para descargar en Letras de Chile


 




















Hoy fueron subidos dos libros para descargar gratuitamente en la página de Letras de Chile. Ambos son publicaciones de Iberia Editorial, de Torreón, Coahuila, México. Se trata de Ecos de Comala y el llano, de Saúl Rosales, y Gilberto Prado Galán: exhumación de su imagen, que en su momento tuvieron un tiraje corto en papel y ahora aparecen disponibles sin costo en PDF. Muchas gracias a Letras de Chile por difundir estas dos publicaciones mexicanas. Pronto esperamos enviar más.