sábado, marzo 30, 2024

Vanidad con citas torpes









Un video de YouTube —siempre he querido usar videos de YouTuve como tema de conversación y de escritura— expone el pleito sostenido entre los escritores Francisco Umbral y Arturo Pérez Reverte. Ocurrió en 1999, y todo comenzó con un viaje de Pérez Reverte a Buenos Aires. Allá, un periodista de Página 12 le pidió opinión sobre Borges, y el español dio su respuesta. Al día siguiente, el diario argentino cabeceó la nota más o menos así: “‘Borges era un gilipollas’: Pérez Reverte”. Ya no es necesario aclarar que “gilipollas” es en España “necio” o “estúpido”, y en México sería aproximadamente a quien tildamos “pendejo”.

El polémico Umbral tomó el asunto en sus manos para desagraviar a Borges, lo que, de entrada, parece justo, pero lo hizo de un modo peculiar, así, según el video: “El novelista Arturo Pérez Reverte ha ido a Buenos Aires para decirles a los argentinos que Borges era gilipollas. En realidad, Pérez Reverte ha elegido a Borges como Chivo emisario para atacar a todos los escritores de prosa pura, de creación verbal. Por ejemplo, en un relato de acción: 'Nadie le vio desembarcar en la noche mutua'. Donde Pérez Reverte hubiera necesitado unas cuantas páginas de descripción prolija, intrigante y para mí aburrida, Borges resuelve el caso con un adjetivo inesperado, breve, tomando (sic) de otro orden de cosas, y que con sus dos 'ues' ya nos da la oscuridad y cerrazón de la noche. Pérez Reverte, gran muñidor de asuntos, no comprende que la crítica le trate mal o no le trate. En una época de pasión por la escritura el escritor de acción y asunto se queda para los best selleres, y un best seller no es más que un tumor canceroso que le sale a la literatura. Pérez Reverte, que ha cubierto con brillantez su vocación de narrador aventurero, está ya en edad de aprender que, de Quevedo a Borges, de Miró a Cela, la literatura es el cómo, la voz propia. Borges, como el mismo dijera de Quevedo, ‘más que un escritor es una vasta y completa literatura’. Un respeto, joven”.

El golpe fue dado y de entrada uno siente que Umbral tuvo razón en varios puntos de su alegato: en la literatura es muy importante el cómo, el best seller es un tumor canceroso, Borges es una vasta literatura… Obviamente, el asunto no terminó allí. No sé si antes o después del tomaidaca, Pérez Reverte describió en una entrevista para la televisión cómo estuvo el asunto cuando en Buenos Aires le preguntaron sobre Borges: “Bueno, Borges es un escritor inmenso además al que le dedico La tabla de Flandes; lo que pasa es que Borges tenía un aspecto snob o como dicen aquí [en Argentina] ‘concheto’. Bueno, concheto es un poco gilipollas, y así fue como salió el titular del periódico: ‘Borges era un gilipollas’”. Hasta allí la aclaración en tevé.

La columna de respuesta, también resumida en el video, señala: “Francisco Umbral, guardián de todos los centenos sembrados por los grandes de la literatura —preferiblemente muertos, que se dejen plagiar sin decir ni pío— me hizo el honor de dedicarme una doble página de revista, aprovechando la coyuntura para hablar de su autor favorito, que es él mismo. El planteamiento era previsible: Pérez-Reverte ataca a Borges. Borges y nosotros estamos en el mismo nivel, Maribel. Luego Pérez-Reverte nos ataca a nosotros que nos queremos tanto. Francisco Umbral mezcla las churras con las merinas para ir donde pretende y le duele: que la literatura ‘de asunto’ es el cáncer de la verdadera literatura. Y luego va a firmar a la Feria del Libro y se encuentra que Javier Marías está firmando con una cola de cincuenta señoras encantadas y otros tantos caballeros —lo de las señoras es lo que más le mortifica—, y el propio Umbral sólo tiene seis que pasaban por allí, eso genera muy mala leche”.

Puedo decir que el agarrón me deja a medio camino entre los dos. Pérez Reverte observa bien que Umbral respinga para ubicarse a sí mismo en el nicho de Borges, pero no me parece gran argumento el de las ventas descomunales (a las “señoras encantadas”) en las ferias, lo que supuestamente Umbral envidia. Mejor argumento para anularlo pudo ser la pésima manera de citar usada por Umbral; Borges no escribió “Nadie le vio desembarcar en la noche mutua”, dizque primera línea del cuento “Las ruinas circulares”, que en su cita incurre en leísmo y adjetiva mal, pues el original es “Nadie lo vio desembarcar en la unánime noche”. Otra cita cuestionable es la referida a Quevedo: “más que un escritor es una vasta y completa literatura”, que Borges acuñó “Francisco de Quevedo es menos un hombre que una dilatada y compleja literatura”.

El video de YouTube con este penoso match aparece titulado “Francisco Umbral vs Arturo Pérez Reverte por insultar aBorges-1999”, y las columnas de ambos escritores figuran completas en la web lahemerotecadelbuitre.com