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domingo, agosto 08, 2010

Preguntas de Bunge (V y último)



Las últimas preguntas de Bunge se refieren al tema ambiental; son, de hecho, sólo tres, pero en ellas casi está preguntado todo y creo que tampoco salimos bien librados. Hubiera sido mejor que las contestara Paco Valdés, pero bueno, lo hago yo y espero no andar tan errado.
“¿Se permiten el saqueo de los recursos naturales no renovables y la destrucción de la vida silvestre?” Sí; es un hecho que las leyes son violadas y el cuidado de nuestra riqueza ambiental es sumamente laxo; con frecuencia oímos, por ejemplo, que la tala inmoderada arrasa con más y más extensiones arboladas, o que continúa el tráfico de especies en peligro de extinción, o que los ríos padecen sistemático vaciado de desechos contaminantes; es evidente la flacidez de los controles para evitar lesiones al medio ambiente y acaso llegará el momento en el que ya no quede nada por vigilar.
“¿No se hace otra cosa que discursos para evitar las inundaciones periódicas, la erosión y la desertificación?” Lo que se hace es socorrer a los damnificados en el instante mismo de la contingencia, luego vienen los discursos sobre la solidaridad y todo eso; mientras, sigue el arrasamiento de ecosistemas, las ciudades crecen sin control, al arbitrio de las fraccionadoras y con la venia de autoridades que se enriquecen con el tráfico de tierras. La Laguna es ejemplar en este caso; también se sabe que Monterrey ha crecido sin una planeación que ayude a prevenir desastres ahora que los fenómenos climáticos tienen un comportamiento más agresivo.
“¿Se tolera de hecho la contaminación del aire, del agua y del subsuelo?” No creo que la autoridad tome en serio las medidas preventivas ni castigue como es necesario a quienes transgreden alguna disposición; la corrupción, en este como en muchos casos, permite que no haya culpables ante delitos graves contra el medio ambiente.
Ahora sí, traigo el texto de Mario Bunge con todo y sus preguntas; debo decir que ofrezco la exposición íntegra, con todas las preguntas del doctor argentino. Agradezco la captura del artículo (tomado del libro 100 ideas, Debolsillo, Buenos Aires, 2009) a Renata Iberia Muñoz, mi hija, quien a sus 13 años me ha ayudado por primera vez en estos menesteres. Viene, pues, el texto “Subdesarrollo”:
“Me dicen que los argentinos [léase México] aún debaten la cuestión de si su país pertenece o no al Primer Mundo. En el exterior, esta pregunta nunca se formula: se da por sentado que la Argentina pertenece al Tercer Mundo, aunque no está ni de lejos tan bajo como Haití, Angola o el barrio neoyorquino de Bronx.
Pero no hay que dar por resuelta una cuestión tan importante como ésta: habría que debatirla racionalmente sobre la base de criterios objetivos y datos estadísticos, no de impresiones del turista que solo pasea por la Recoleta, ni del villero que no es habitué de La Biela ni maneja un teléfono celular.
Al fin y al cabo, si se piensa que ya llegamos a la primera división de fútbol, nadie hará el esfuerzo necesario para entrenarse en la segunda con esperanzas de ascender. Tampoco se lo hará si se piensa que el ascenso de la cumbre es tan frustrante como el de Sísifo.
Propongo un examen de ingreso al Primer Mundo que consta de cinco bolillas: la biológica, la económica, la política, la cultural y la ambiental. He aquí las preguntas clave de estos exámenes.

1. ¿La esperanza de vida de los habitantes es menor que 70 años? ¿La tasa de mortalidad infantil es mayor que 15% por mil nacimientos vivos? ¿Hay enfermedades endémicas tales como el paludismo? ¿Las mujeres tienen en promedio más de tres hijos por cabeza? ¿Es común la paternidad irresponsable? ¿El control de natalidad es infrecuente? ¿El aborto es ilegal, inseguro o inaccesible? ¿Los servicios médicos son escasos y deficientes? ¿La vacunación contra las peores enfermedades prevenibles es optativa? ¿El estado descuida las condiciones de salubridad de los lugares de trabajo? ¿Se permite el trabajo fabril de niños menores de 14 años? ¿La población carece de acceso a instalaciones deportivas? ¿Son pronunciados el sexismo y racismo?
2. ¿Hay mucha desigualdad de ingresos? Más precisamente, ¿el índice de Gini es muy superior a 0,35? ¿Hay mucha gente que pasa hambre? ¿La tase de desocupación involuntaria y crónica supera el 10%? ¿La producción esta centrada un unos pocos sectores? ¿Las empresas del Estado son menos eficientes que las privadas? ¿Las importaciones exceden con mucho a las exportaciones? ¿La razón de la deuda externa al producto interno bruto supera el 50%? ¿El porcentaje del presupuesto nacional dedicado a la educación y la salud públicas está por debajo del 10%?
3. ¿El régimen político es autoritario? ¿Está empeorando? ¿Se han conocido el golpe de Estado, la dictadura militar o el estado de sitio en el curso del último medio siglo? ¿Hay violencia política? ¿Hay movimientos guerrilleros? ¿Suele haber fraude electoral? ¿Hay plena libertad de opinión, cultos, prensa y asociación? ¿El poder judicial depende del ejecutivo? ¿El congreso se limita a corroborar los proyectos que elabora el poder ejecutivo? ¿Los ciudadanos permanecen al margen de la política entre elecciones? ¿Las mujeres carecen de derecho a voto o del derecho a desempeñar cargos públicos? ¿El porcentaje de políticos corruptos supera el 1%? ¿La política exterior es dictada por alguna potencia extranjera? ¿El país esta peleado con algún vecino? ¿Las fuerzas armadas se meten en política? ¿Hay escuadrones paramilitares? ¿La policía es corrupta y prepotente? ¿Los actos de brutalidad policial permanecen impunes? ¿Los gastos militares superan el 5% del presupuesto?
4. ¿La nación tiene religión oficial? ¿La educación esta sujeta a influencias políticas o religiosas? ¿Esta prohibido besarse en público? ¿Se persigue homosexuales? ¿El porcentaje de analfabetos funcionales supera el 20%? ¿La enseñanza primaria y la secundaria son de hecho optativas? ¿Hay un número insuficiente de escuelas técnicas (vocacionales)? ¿Las que hay son de mala calidad? ¿El porcentaje de los alumnos que abandonan la escuela primaria antes de terminarla supera el 10%? ¿Los docentes reciben sueldos y pensiones insuficientes y sin la regularidad de los militares? ¿Las escuelas son meras colecciones de aulas? ¿Se carece de escuelas de capacitación de adultos? ¿Hay ocas bibliotecas públicas? ¿Se venden menos de diez libros por año y habitante? ¿Las universidades son fábricas de diplomas? ¿Casi toda la cultura científica, técnica y humanística es importada o imitada?
5. ¿Se permiten el saqueo de los recursos naturales no renovables y la destrucción de la vida silvestre? ¿No se hace otra cosa que discursos para evitar las inundaciones periódicas, la erosión y la desertificación? ¿Se tolera de hecho la contaminación del aire, del agua y del subsuelo?

Sonó la campana. Examine sus respuestas y asígnele 1 a cada grupo de respuestas si son mayoritariamente positivas y 0 en caso contrario. Luego sume las cinco calificaciones. Si el puntaje total supera 4, usted admite que el país pertenece al Tercer Mundo. En este caso, ya sabe lo que tiene que hacer: aceptar la realidad y ponerse a hacer algo por cambiarla, en lugar de solicitar un nuevo préstamo al FMI o pedir la intervención divina.
¿Qué dice? No se oye bien. ¡Ah! Entiendo. Es verdad, no somos el último orejón del tarro. Pero, ¿le basta con que estemos en la vanguardia de la retaguardia? No le basta. Bien, por ahí se empieza. ¿Qué piensa hacer para conseguir el ascenso de división? ¿Cómo? ¿Comprar jugadores a clubes de primera? No, eso no se vale. Las recetas extranjeras fracasan porque se hacen a medida de países muy diferentes ¿Cambio de entrenador? Sí, pues esto puede ayudar, pero nunca basta. El nuevo entrenador puede no estar bien entrenado. Además, no será el quien meta los goles. Lo principal es tomar en serio el entrenamiento: ponerse de acuerdo sobre un horario riguroso y cumplirlo. De nada, no faltaba más”.
Tal vez exagero, pero creo que sacamos 5 de calificación. O sea, urge hacer algo o de plano demandar, no sin escepticismo, la inmediata intervención divina.

sábado, agosto 07, 2010

Preguntas de Bunge (IV)



La cuarta serie de preguntas de Mario Bunge se relaciona con el área de lo cultural. Recuerdo que estas preguntas también sirven para tener una noción más o menos próxima sobre el grado de subdesarrollo de un país, pues tal es el tema del ensayo 90 del libro 100 ideas. Recuerdo asimismo que soy yo el que responde, pero puede ser cualquiera.
“¿La nación tiene religión oficial?” No, sólo mayoritaria, la católica. “¿La educación esta sujeta a influencias políticas o religiosas?” No de manera marcada, y menos en el terreno de lo religioso. “¿Esta prohibido besarse en público?” No, sólo sé que algún ayuntamiento de la ciudad de Guanajuato prohibió en cierto momento los besos en el ¡Callejón del Beso!, lo que equivale a prohibir comer en un restaurante. “¿Se persigue a los homosexuales?” No abiertamente, aunque sí hay un acoso simbólico/satírico sobre todo desde la televisión abierta; en los años (y se puede decir que en los meses) recientes los homosexuales han conseguido avances significativos en materia de respeto a sus derechos. “¿El porcentaje de analfabetos funcionales supera el 20%?” Ignoro el porcentaje; más, ignoro si lo hay, pero a ojo de buen cubero puedo afirmar, casi categóricamente, que es muchísimo mayor del 20% si entendemos que el analfabetismo funcional es la capacidad de leer y escribir sin que eso implique la de entender, interpretar, discernir, juzgar asuntos un poco más complejos y presentes en la vida cotidiana.
“¿La enseñanza primaria y la secundaria son de hecho optativas?” No, son obligatorias, lo que suma nueve años de estudio; en países más desarrollados la parte obligatoria de la educación puede llegar hasta los 14 años (de estudio). “¿Hay un número insuficiente de escuelas técnicas (vocacionales)?” Sí, es insuficiente; pese a que desde hace muchos años ha crecido la infraestructura educativa en México, siguen faltando más escuelas de en todos los niveles y de todos los tipos, sean técnicas o no. “¿Las que hay son de mala calidad?” Sería injusto decir que sí, pues la competencia del técnico mexicano es indiscutible y casi natural; el problema más grave es la cantidad, no tanto la calidad (entre paréntesis recuerdo que hace relativamente poco di un breve curso en un Cecati local; quedé francamente impresionado ante la experiencia de los maestros y la facilidad con la que aprenden una o varias técnicas los estudiantes mexicanos).
“¿El porcentaje de los alumnos que abandonan la escuela primaria antes de terminarla supera el 10%?” Es menor a ese porcentaje; la deserción se acentúa en zonas depauperadas y con escasa y lejana infraestructura, como Guerrero, Oaxaca y Chiapas. “¿Los docentes reciben sueldos y pensiones insuficientes y sin la regularidad de los militares?” Los maestros oficiales tienen mejores ingresos y prestaciones que muchos otros profesionales en México; son, por supuesto, también insuficientes, pero tienen una retribución segura y no tan mala como en otros países de América Latina.
“¿Las escuelas son meras colecciones de aulas?” Por lo común, las escuelas populares tienen aulas, una cancha de usos múltiples, algunas oficinas y quizá laboratorios; no cuentan con una infraestructura lujosa en general, pero es lo mínimo suficiente para que los alumnos desarrollen sus capacidades; recientemente muchas escuelas han sumado aulas de cómputo. “¿Se carece de escuelas de capacitación de adultos?” Sí. “¿Hay pocas bibliotecas públicas?” Sí, son pocas, con material insuficiente y sin tecnología. “¿Se venden menos de diez libros por año y habitante?” Sí, menos; en materia de libros y lectura los promedios mexicanos son lamentables. “¿Las universidades son fábricas de diplomas?” Pocas no son eso; la investigación científica, tecnológica y humanística no es prioridad y muchas universidades sólo reiteran (refritean) un conocimiento que a la larga, tras ser mínimamente comprendido, amerita al alumno para un diploma. “¿Casi toda la cultura científica, técnica y humanística es importada o imitada?” Se puede decir que sí, que todo en ciencia y tecnología es fuereño; en humanidades hay algunos nichos importantes de investigación, pero pocos.

viernes, agosto 06, 2010

Preguntas de Bunge (III)



Las preguntas de Mario Buge sobre el subdesarrollo también atañen a lo político; es el tercer rubro que interroga. De entrada, la peculiaridad del caso mexicano lleva a pensar que, visto fríamente, nuestro país es, por ejemplo, democrático, pero sabemos que en esa afirmación hay una trampa. ¿Democrático en qué, para empezar? Hoy, poco más allá de la mitad de otro sexenio perdido, nos encontramos en una coyuntura que podemos definir como “transición a lo mismo”, es decir, como proceso gradual hacia el reacomodo infinito de las fuerzas dominantes ya conocidas. Contra todo lo que se ha dicho en los diez años recientes, no hay cambios visibles, salvo los relacionados al empeoramiento de la calidad de vida de la mayoría de los mexicanos. En fin, Bunge pregunta y yo trato de contestar:
“¿El régimen político es autoritario?” No lo es a la manera de las dictaduras emblemáticas de América Latina, es decir, para imponerse no actúa abierta y abruptamente; desde muchos años atrás, nuestro régimen supo imponer su ley mediante la cooptación y la represión selectiva; en cuanto a su agresividad, se han dado picos como el del 68, la guerra sucia de los setenta, la persecución salinista al perredismo en los noventa y el embate mediático para anular al oponente durante el segundo lustro de la década actual, pero en general se puede afirmar que nuestro régimen deja hacer hasta cierto punto; luego de eso, actúa represivamente y con métodos distintos, según se ha visto. “¿Está empeorando?” Sí, es un hecho; a medida que la inconformidad llega a límites peligrosos para la supervivencia del sistema, opera en consecuencia mediante formas de represión cada vez más sofisticadas; para muchos, la guerra contra la delincuencia es una forma oblicua, la fachada, de otras guerras.
“¿Se han conocido el golpe de Estado, la dictadura militar o el estado de sitio en el curso del último medio siglo?” No; el caso mexicano muestra rasgos que han maravillado a politólogos como Sartori o a escritores como Vargas Llosa precisamente porque sin albazos, dictaduras verde olivo ni estados de sitio se ha erigido como régimen de piel gruesa y capacidad infinita de readaptación a la adversidad; suena a cliché, pero en México es urgente construir un monumento a Lapedusa.
“¿Hay violencia política?” No en apariencia, pero siempre hay, con los susodichos picos, barbarie motivada por defensa de intereses grupusculares; el caso más reciente y notable fue el de Oaxaca, en la época de oro de Ulises Ruiz. “¿Hay movimientos guerrilleros?” Sí, aunque con poco impacto en la población; han estado allí, sobre todo en el centro y sur del país, pero sus acciones han sido esporádicas y operan sólo en el plano de la latencia.
“¿Suele haber fraude electoral?” Es el pan de cada elección; luego de pocos años y de muchos sacrificios se había garantizado el mínimo de certeza y aseo en los comicios; pasado el 2006, afloraron los peores vicios conocidos y nacieron nuevos; habida cuenta de que el fraude electoral no está sólo en el conteo de los votos, sino en el clientelismo, en el mapacheo, en la compra desproporcionada de espacios mediáticos y demás, el fraude electoral en nuestro país es a mi parecer una de sus características notables.
“¿Hay plena libertad de opinión, cultos, prensa y asociación?” Sí de opinión, sí de cultos, no tanto de prensa en algunos temas y regular de asociación; la libertad de opinión es cierta, pero no hay canales suficientes para hacerla valer; la libertad de prensa en algunos temas ha sido cercenada en los años recientes.
“¿El congreso se limita a corroborar los proyectos que elabora el poder ejecutivo?” No, pero de todos modos se obedece a intereses de grupo más que de bien común. “¿Los ciudadanos permanecen al margen de la política entre elecciones?” Sí, totalmente, y más ahora, pues se ha sembrado la especie de que “todos los partidos y todos los políticos son iguales”, es decir, nefastos. ¿Las mujeres carecen de derecho a voto o del derecho a desempeñar cargos públicos? No; en esto se ha avanzado mucho y por obra de las mujeres. “¿El porcentaje de políticos corruptos supera el 1%?” Caray, por mucho, por mucho más que mucho. “¿La política exterior es dictada por alguna potencia extranjera?” Sí, básicamente por Estados Unidos y más en los años recientes. “¿El país esta peleado con algún vecino?” No bélicamente, claro, pero hay tensiones graves en la frontera con Estados Unidos. “¿Las fuerzas armadas se meten en política?” No. “¿Hay escuadrones paramilitares?” No. “¿La policía es corrupta y prepotente?” Sí, y tal ha sido uno de los problemas atávicos de la realidad mexicana. “¿Los actos de brutalidad policial permanecen impunes?” Totalmente. “¿Los gastos militares superan el 5% del presupuesto total?” 43 mil millones en 2010; no sé qué porcentaje represente esa cantidad sobre el presupuesto general.

jueves, agosto 05, 2010

Preguntas de Bunge (II)



Sigo con la idea 90 sobre “Subdesarrollo”, de libro 100 ideas, de Mario Bunge. Toca el turno a las preguntas sobre el indicador económico, uno de los cinco que el científico argentino propone para acercarnos al entendimiento sobre el subdesarrollo de un país (los otros son el criterio biológico —visto ayer—, el político, el cultural y el ambiental). Debo decir que al final, el domingo venidero, publicaré una parte del artículo de Bunge en esta columna e íntegro en el blog de Ruta Norte. Van pues mis titubeantes respuestas a las preguntas sobre un rubro del que apenas soy algo así como un inframateur:
¿Hay mucha desigualdad de ingresos? Mucha no, muchísima. Es, de hecho, uno de las peores características de la realidad mexicana. Dicho en términos médicos, es el cáncer favorito de nuestro cuerpo, el factor que ha minado el desarrollo de todas las capacidades del pueblo mexicano. Si hasta 1982 era terrible, luego de ese año y los sexenios ulteriores, tras la enajenación, con mecanismos mafiosos, de muchos bienes nacionales a particulares, la desigualdad se ha ahondado hasta dibujar un esquema criminal: por un lado, el hombre más rico del planeta, por otro, millones de familias que sobreviven con mucho menos de lo elemental, a la intemperie del binestar.
Otra pregunta de Bunge: “¿el índice de Gini es muy superior a 0,35?” El índice Gini es una medida de la desigualdad creada por el italiano Corrado Gini; no abundo porque es demasiado técnica para mis competencias, pero sé que estamos harto encima del 0,35 que interroga Bunge. “¿Hay mucha gente que pasa hambre?” Es lo primero que padecen millones de mexicanos desde que nacen; tal vez no sea el hambre extrema de algunos países africanos, pero sí carencia de muchos ingredientes en la dieta diaria del mexicano desposeído; el hambre es tal vez saciada, pero carece de los nutrientes básicos y no es, pues, una alimentación digna de ese nombre; esto repercute obviamente en muchos sentidos: las enfermedades obtienen presas fáciles, el aprovechamiento escolar de los niños es bajo y en general la calidad de vida es deficiente.
“¿La tasa de desocupación involuntaria y crónica supera el 10%?” No llega a ese porcentaje; en los años recientes ha fluctuado entre el 3 y 4%, lo que de todos es alto si consideramos que el actual gobierno se presentó como promotor del empleo; durante el calderonato se ha llegado casi hasta el 5%. “¿La producción está centrada un unos pocos sectores?” No, hay diversidad en este sentido aunque es de todos sabido que padecemos una economía peligrosamente “petrolizada”. ¿Las empresas del Estado son menos eficientes que las privadas? En general, sí, pero las privadas, por distintas razones, no son más eficientes que en otros países. “¿Las importaciones exceden con mucho a las exportaciones?” La balanza comercial ha sido superavitaria en los años recientes; tal vez menos de lo deseable, pero es positiva; en nota de El Economista (12 de julio de 2010) se observa, por ejemplo, que “La balanza comercial del país registró un superávit de 179 millones de dólares en mayo, comparado con el mismo periodo del 2009 y de 653 millones de dólares en los primeros cinco meses del año, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI)”.
“¿La razón de la deuda externa al producto bruto interno supera el 50%? No la supera, pero es alta, de cerca del 40% del PIB. “¿El porcentaje del presupuesto nacional dedicado a la educación y la salud públicas está por debajo del 10%?” Sí, está por debajo; en educación recién ha andado en el 5% y en salud en el 3%.

miércoles, agosto 04, 2010

Preguntas de Bunge (I)



Algunos libros que parecen ocasionales se me quedan en la memoria y los dejo cerca, al alcance de la vista. Vuelvo así a ellos para repensar lo mucho que me sugirieron. 100 ideas (Debolsillo, Buenos Aires, 2009), obra de Mario Bunge, contiene reflexiones breves, cien en total, que a su vez pueden servir como dinamo de nuestra consideración. Ya en otro momento le hinqué el diente a cierta parte de ese libro, y ahora voy a otra: la idea número 90 dedicada a pensar en el “Subdesarrollo”. Es tan bueno ese textito que bien da para tratar de responder a sus preguntas en la semana que hoy empieza para Ruta Norte. Bunge divide sus criterios para medir el subdesarrollo en cinco bloques. Recordemos que es un científico y como tal está acostumbrado a explorar con preguntas la realidad; sus criterios son el biológico, el económico, el político, el cultural y el ambiental. Procederé desmigajando el párrafo de Bunge, lleno de preguntas, para responder de acuerdo a lo que sé de México (entre comillas va la pregunta del autor; de inmediato, mi respuesta).
“¿La esperanza de vida de los habitantes es menor que 70 años?” No, en México es mayor. Se sabe con las cifras más recientes que tenemos una esperanza de vida de 75.4 años en promedio (77.8 para las mujeres, 73.1 para los hombres). “La tasa de mortalidad infantil que 15 por mil nacimientos vivos?” Un poco mayor, de 19.1 muertos por cada mil; esto, por supuesto, se agudiza en las zonas indígenas. “¿Hay enfermedades endémicas tales como el paludismo?” Según la ONU , en México son endémicos la malaria, dengue, leishmaniasis, tripanosomiasis americana y oncocercosis. “¿Las mujeres tienen en promedio más de tres hijos?” El promedio es de 2.13 hijos por mujer al final de su vida fértil; Guerreo y Chiapas tienen un promedio más alto que los demás estados; el DF es el que tiene el promedio más bajo: 1.68.
“¿Es común la paternidad irresponsable?” Vinculada estrechamente a factores económicos y educativos, en México es muy frecuente este problema; miles de niños nacen y no tienen al alcance lo elemental, ni siquiera afecto. “¿El control de la natalidad es infrecuente?” Todavía es bajo, aunque es cierto que tras varias campañas es cada vez más común que las parejas recurran, entre otras medidas, a métodos anticonceptivos. “¿El aborto es legal, inseguro o inaccesible?” La legalidad y la ilegalidad varía en los estados de nuestro país; todos lo permiten por violación y algunos cuando el embarazo pone en riesgo la vida la mujer o por inseminación artificial no deseada; lo cierto es que falta mucha información al respecto y muchas mujeres, por ignorancia o vergüenza, siguen apelando al aborto riesgoso en clínicas inseguras.
“¿Los servicios médicos son escasos y deficientes?” No son escasos, pero sí, en general, deficientes; es una de las grandes quejas enderezadas ya como letanía contra el Seguro Social: la baja calidad de su servicio. “¿La vacunación contra las peores enfermedades es optativa?” No lo es; el sistema de salud mantiene control sobre la vacunación contra enfermedades graves y usa filtros como las guarderías o los jardines de niños para comprobar que las vacunas hayan sido aplicadas. “¿El Estado descuida las condiciones de salubridad en los lugares de trabajo?” En esto el Estado es sumamente laxo; de hecho, no creo que haya rigor sanitario o de seguridad en los espacios laborales; si lo hay, es poco exigente. “¿Se permite el trabajo fabril de niños menores de 14 años?” No se permite, pero se da solapadamente y, lo peor, muchos niños son arrojados al mercado del subempleo, donde además de padecer bajos ingresos, corren peligros y sufren maltratos. “¿La población carece de acceso a instalaciones deportivas?” Hay instalaciones deportivas, pero suelen ser insuficientes y de mala calidad, sin la infraestructura adecuada; La Laguna , por ejemplo, podría tener, por su clima, diez piscinas públicas con dimensiones de competencia, y creo que no tiene una sola. ¿Son pronunciados el sexismo y el racismo?” Sí, más el primero que el segundo; el racismo no existe en apariencia, pero es feroz e intransigente, visible sobre todo contra los indígenas.

domingo, noviembre 15, 2009

Cien ideas de Bunge



Todo mundo sabe (cuando digo “todo mundo” todo mundo debe entender que me refiero a mi escaso lote de lectores) que en 2007 tuvimos en Torreón la visita de Mario Bunge. Creo que al respecto escribí un par de comentarios; en ambos lamenté, por decirlo de una manera amable, la indiferencia de nuestra ciudad ante el intelectual de más calibre que al menos una vez haya estado en Torreón durante sus primeros cien años de vida como ciudad. Alguien dirá, con legítimo escepticismo, que exagero, pero si se asoma a la ficha más accesible que todos tenemos a la vista, la de Wikipedia, advertirá que hasta me quedo corto, que Bunge es un intelectual de dimensiones extremas. El argentino es un científico sensible a los problemas de nuestro tiempo y un hombre cuya sed de conocimiento no lo ha alejado de las preocupaciones cotidianas. Así, armado con una biblioteca en su mente, Bunge lo explora todo, lo que a la postre da la idea de que su cabeza es un amplio centro de análisis en el que cabe lo denso y lo ligero, lo profundo y lo superficial, siempre examinado con un rigor que no admite opiniones epidérmicas.
Hace unos días, al vagabundear por los anaqueles de la Gandhi, me topé con uno más de los libros de Bunge. Su título es 100 ideas. El libro para pensar y discutir en el café. Desde allí podemos notar que en el corpus bibliográfico del argentino se trata de un libro en tono menor, periodístico más que académico. Y sí, eso es: una colección de cien artículos de diferente extensión, todos numerados y encabezados con sencillez. La malicia está en el contenido de cada pieza, que así esté vestido de prosa amena, casi coloquial, nunca abandona la profundidad, el enfoque novedoso, la mirada crítica de un hombre que ni desenfadado deja de ser poderosamente agudo.
Y hay más: 100 ideas… nos muestra que la erudición no está reñida con el humor, pues Bunge desliza en todo momento frases que no mueven a risa, sino a hilaridad. Lejos de la solemnidad, pues, el científico argentino radicado en Canadá va pasando los temas relajadamente, salpicando aquí y allá ironías de estirpe inglesa.
No resisto la tentación de copiar una parte de la ficha que sirve como zaguán del libro: “Mario Bunge, nacido en Buenos Aires en 1919, se doctoró en ciencias fisicomatemáticas, obtuvo quince doctorados honoris causa y pertenece a cuatro academias. Fundó la Universidad Obrera Argentina, la revista Minerva, la Society for Exact Philosophy y la Asociación Mexicana de Epistemología. Fue profesor titular de las universidades de Buenos Aires, La Plata y Nacional Autónoma de México, así como profesor visitante en cuatro universidades norteamericanas y cinco europeas. Es autor de más de quinientos artículos y más de cincuenta libros sobre ciencias y filosofía (…) Algunas de sus obras han sido traducidas a doce lenguas”.
Pese a tal capital curricular, Bunge se presenta en 100 ideas…, como digo, muy cercano al lector de a pie, al hombre no especializado pero con actitud abierta a la reflexión sobre los temas que aletean en cualquier sobremesa. Un listado a saltos del índice permite que nos hagamos de una visión panorámica del libro (nótese el orden alfabético): “Azar”, “Barbarie técnica”, “Cultura y gobierno”, “Deporte”, “Estudiantes”, “Fútbol e intelecto”, “Gobernar sin conocer”, “Incertidumbre”, “Libertad”, “Neofobia” y “excelsofobia”, “Precio de los hijos”, “Quema de libros”, “Sexo industrial”, “Terrorismos”, “Universidad moderna”, “Violencia”. Mostrado así, a brincos, parece el libro de un moderno Montaigne, y si me fuerzan a aceptar que eso es, lo acepto: este de Bunge es un muestrario de ensayitos personalísimos, a la manera de los que dejó para la historia el señor de la montaña al que con justicia le atribuimos la paternidad del género.
Voy a traer un ejemplo sencillo del enfoque que hace Bunge a un tema de todos los días: el futbol, asunto que, por cierto, ha estado muy presente entre nosotros por estos días: “El título de esta nota parecerá absurdo a quienes crean saber en qué se diferencian los futbolistas de los intelectuales. Dirán que es sabido que mientras los primeros patean, los segundos piensan. Pero quien haya jugado alguna vez al futbol sabe que, para patear bien y para meter o atajar goles de cabeza, se necesita una buena cabeza. Y quienes se hayan topado con autores posmodernos saben que hay quienes fingen pensar, cuando de hecho no hacen sino patear palabras, formando oraciones que carecen de sentido, así como hay compositores que simulan hacer música enhebrando notas al azar o repitiendo hasta el hartazgo estrofas primitivas.
Ésta sí que es una diferencia importante entre los dos tipos de personas: hay pseudointelectuales, pero no hay pseudofutbolistas. Se puede fingir pensar, pero no se puede fingir pasar la pelota, defender el arco ni meter goles. Se puede pertenecer al comité olímpico sin practicar deportes, pero no se puede participar en una olimpíada sin ser un deportista excelso. (…)
Lo que motiva a los futbolistas, al igual que a los científicos (y a los artistas y filósofos), es el juego mismo y el deseo de ser apreciado, y acaso admirado, por los conocedores. La diferencia reside en que el público del científico, artista o filósofo es minoritario, en tanto que el juego del futbolista de un equipo mundialmente famoso puede llegar a ser admirado por cien millones de personas.
Pero la fama del deportista suele ser efímera, en tanto que la del científico puede ser duradera, sobre todo cuando lo que ha descubierto o inventado lleva su nombre. Ejemplos: el principio de Arquímides, las leyes de Newton, las ecuaciones de Maxwell, el pascal, el watt, el voltio, el faraday, el amperio, el curie, el bacilo de Koch, la pasteurización. En cambio, no hay tal cosa con la corrida de Joe di Maggio, el raquetazo de André Agassi, el taquito de Pelé o el cabezazo de Maradona. Estas acciones fueron vistas y son recordadas por muchos, pero es todo.
¿A qué se debe esta diferencia? A que la jugada brillante provoca admiración, pero no entra en nuestras vidas como entran las ideas profundas que ayudan a comprender el mundo y a cambiarlo, ni la novela, sonata o pintura que sigue conmoviendo a través de los siglos.
¿Quién se acuerda de los atletas que participaron en las olimpiadas griegas? ¿Y qué recordamos de los Juegos Olímpicos de Munich, aparte del sangriento atentado terrorista? En cambio, seguimos estudiando mecánica cuántica, leyendo a Cervantes, escuchando a Beethoven y admirando a Van Gogh. Estos grandes triunfos de la actividad desinteresada han hecho más que entretenernos un rato: han enriquecido nuestras vidas, y con ello nos han mejorado…”.
Espero que mis lectores vayan a este libro. No tiene página baldía.

sábado, junio 20, 2009

Bunge estuvo aquí



Siempre he tenido la impresión de que los laguneros no sabemos apreciar lo que tenemos y, menos todavía, lo que esporádicamente nos llega de fuera. Doy un ejemplo; hace dos años, en mayo de 2007 si mi memoria no cascabelea, vino a Torreón, traído por la UAdeC, el doctor Mario Bunge. La invitación se la hizo el doctor Roberto Tuda Rivas, de la Facultad de Economía. Ignoro por qué razón no había un auditorio lleno a tronar para ver y oír a Bunge, sino un aula con apenas quince personas que, me cuento, lo atendimos deslumbrados. Puedo presumir, no me apena, que me tomé una foto con él, que es un intelectual de peso apabullantemente completo.
Lo mismo o algo similar pasó en noviembre de 2007, cuando vino el poeta Juan Gelman. Los alcaldes laguneros no fueran a recibir a esa eminencia, lástima, y se perdieron así el privilegio de codearse con quien poco después sería reconocido con el premio Cervantes. En otro momento contaré la anécdota sobre el libro que me envió.
Vienen muy de vez en vez esos tipazos y nos pasan de noche, así que cuando encuentro comentarios como el que citaré, no puedo no pensar que andamos muy lejos del aprecio por lo verdaderamente valioso. Cito algunos párrafos de la reseña “La fuerza de Mario Bunge” publicada recién (13, junio, 09) en el suplemento cultural Babelia del El País de España; su autor es Jesús Mosterín, quien se refiere al libro Filosofía política: Solidaridad, cooperación y democracia integral (Gedisa, 2009): “Mario Bunge, que en septiembre cumple 90 años, es el filósofo hispano (en sentido amplio) más importante de su generación. Nacido en Argentina, se doctoró con el físico austriaco Guido Beck, aunque pronto dejó la física por la filosofía. Después de sonados encontronazos con peronistas y militares, en 1963 tuvo que abandonar Argentina. Tras una estancia en Estados Unidos y en Alemania, se estableció definitivamente en Canadá, en Montreal, en cuya Universidad McGill él y Marta, su mujer, obtuvieron sendas cátedras de filosofía y matemáticas. Trabajador infatigable, todavía no ha reducido su pasmoso ritmo de producción. Su ingente obra está destinada a promover una visión sistémica y materialista del mundo. Todavía su penúltimo libro, A la caza de la realidad (Gedisa, 2006), constituye una vigorosa y penetrante defensa del realismo materialista, entendiendo por materia lo mutable o cambiante, por contraposición a la inmutabilidad de las ficciones y de los constructos abstractos de la matemática. (…) La obra está dedicada a su padre, médico, parlamentario e impulsor de la justicia social en Argentina, que transmitió sus ideales progresistas al joven Bunge, cuya primera empresa consistió en fundar una Universidad obrera. Cuando ya estaba en Canadá, durante la dictadura del general Onganía, sus obras fueron quemadas en el patio de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Buenos Aires, junto a las de Marx. Cuando en 1982 los militares argentinos invadieron las islas Malvinas, y muchos intelectuales blandengues, como el mismo Ernesto Sabato, se dejaron llevar por un patrioterismo irracional a apoyar la acción de la dictadura, los realmente lúcidos, como Borges y Bunge, mostraron su completo desacuerdo. (…) En el prólogo leemos que ‘la mayoría de los filósofos políticos han sido inanes, por haberse limitado a comentar ideas políticas de otros’. Este reproche nadie se lo haría a Bunge, que no tiene pelos en la lengua y es lo contrario de un escolástico: es un auténtico surtidor de ideas originales, iluminadoras a veces y otras insuficientemente digeridas y precisadas. El matiz no es lo suyo y con frecuencia se lo ha comparado al elefante en la cristalería, pero hay que reconocer que se trata de un elefante filosófico magnífico, lleno de fuerza y empuje intelectual”. Y pensar que Bunge estuvo en Torreón. Tal vez sea el hombre más lúcido que ha pisado estas tierras y ni cuenta nos dimos.
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Nota del editor: en la imagen, Roberto Tuda con Mario Bunge en la UAdeC-Torreón. La foto es mía.