El
fin de semana pasado participé en un encuentro de cuentistas celebrado en
Ciudad Juárez. Quedó enmarcado en la Feria del Libro de la Frontera, y reunió a
19 cultores del género provenientes de distintas partes del país. Como no
fueron tantos, los menciono: Adriana Azucena Rodríguez, Agustín García Delgado,
Alberto Chimal, Ana Paula González Aragón. Carlos Martín Briceño. Carlos René
Padilla. César Gándara, Daniel Bernal Moreno, Elpidia García Delgado, Ricardo
Vigueras, Héctor Arreola, Iris García Cuevas, José Alberto García, Mauricio
Carrera, Norma Lazo, Pepe Rojo, Salud Ochoa. Raquel Castro y yo.
El
orquestador del encuentro y de las mesas fue José Juan Aboytia, escritor
bajacaliforniano pero con larga radicación juarense. En las mesas redondas y en
las presentaciones de novedades se habló por supuesto del cuento y sus orillas,
del consabido desdén editorial-comercial, de las orientaciones que ha seguido
el género, de los autores clásicos, de la microficción, del tallereo, de sus
bordes formales y de todo aquello que concierne a la narrativa breve. Fueron
jornadas muy productivas en las que, como síntesis, me quedé con la idea de que
el cuento, pese a los atávicos ninguneos de siempre, goza de una salud estable
en nuestro país, pues muchos escritores hay que lo practican con asiduidad y
empaque.
Semanas
antes de viajar a Ciudad Juárez, Aboytia pidió a los participantes que
respondieran por separado a tres preguntas sobre el cuento. Su idea, su buena
idea era preparar un cuadernillo de notas que regalaría, y en efecto regaló, a
quienes participamos. Como el tiraje de la publicación se ciñó estrictamente al
número de invitados y quizá algunos pocos ejemplares más, comparto en caída
libre y sin comentario lateral seis aproximaciones al cuento contenidas en las
páginas de aquel grato regalo; creo que así pueden servir a los
lectores/escritores de cuento todavía no muy avisados.
Rosina
Conde: “Un consejo para un joven cuentista: No debemos menospreciar el estudio
de las técnicas narrativas ni de las estructuras. Los lectores se dan cuenta
cuando nos equivocamos y nos celebran cuando se han cubierto todos los planos,
así rompamos con la linealidad o la temporalidad en la narrativa, o trabajemos
el verso libre en la poesía”.
Iris
García Cuevas: “Me gusta pensar que cada género narrativo tiene su propósito.
La novela sigue procesos de formación y transformación a largo plazo; la novela
breve capta cómo se reconfigura la vida bajo presión, ante una situación de
emergencia; el cuento fija el momento exacto en que todo cambia, es una
instantánea del ser humano ante la crisis”.
Raquel
Castro: “Un consejo a jóvenes cuentistas. Decide primero el esqueleto de lo que
quieres contar; luego vístelo poco a poco: que sólo le quede encima lo que
realmente necesita. Luego, si quieres, adorna”.
Daniel
Bernal Moreno: “Sugiero escribir un primer borrador sin ninguna restricción de
tema o extensión. Teniendo claro el conflicto, la anécdota o el final, al
escribir sin limitantes podríamos descubrir elementos que enriquezcan nuestro
texto. Después viene el trabajo más difícil que es eliminar todo lo que sobre y
no aporte nada al cuento. Sacrificando incluso frases potentes o imágenes que
podrían ser interesantes”.
Carlos
Martín Briceño: “Los cuentos surgen de instantes, de la morbosa mirada del
escritor que descubre en las acciones de otros, una historia oculta digna de
ser narrada. El cuento es un golpe de sol en los ojos, un paseo por las
entrañas de la condición humana, y debe ofrecer a los lectores, como ‘El Aleph’
de Borges, ángulos inadvertidos de la realidad”.
Pepe Rojo: “Me gustan los cuentos que cortan. Me gustan los cuentos que cantan. Me gustan los cuentos que no te dejan dormir. Que te hacen llorar y sonreír a la vez. Esos que, al acabar de leerlos, te dejan en una realidad distinta a la que estabas cuando los empezaste”.

