Tuve el miércoles pasado una larga conversación con Franco Vitali, secretario de políticas socioculturales del Ministerio de Cultura del gobierno argentino. Franco es argentino, aunque nació en México durante el exilio de sus padres motivado por la dictadura. La charla avanzó por muchos temas y uno de los que nos detuvo fue, como casi siempre acá, el del futbol. Él es hincha de Boca, es socio del club y está, como la inmensa mayoría en su país, siempre pendiente del calendario en todos los torneos que desahoga su equipo y la selección.
Apilado junto a un muro, había en su oficina un buen número de lienzos trabajados,
creo, con la técnica del acrílico. Por lo que pude apreciar, todos habían sido
creados por manos de buenos artistas, tanto que los cuadros no desentonarían
en las mamparas de cualquier museo. Pregunté por esos cuadros y recibí una
explicación digna de ser escuchada. Antes de compartirla debo enfatizar que acá
no hay prurito de los artistas, de los intelectuales, de los políticos, de los
empresarios y de nadie para vincular su posición en la sociedad con el deporte,
principalmente el futbol. O sea, no existe un ápice de temor o vergüenza en
decir, por ejemplo, que el tenor o el filósofo o el diputado son además hinchas
de Huracán o de Racing o de Lanús o del equipo que sea.
Aclarado
el punto, Franco me explicó que los lienzos habían sido pintados en diferentes
estadios y por diferentes artistas. La idea fue que durante un partido de
futbol, es decir, durante noventa minutos, un pintor trabajara desde cero un
cuadro con motivo futbolístico. El resultado me saltaba a la vista, y era más
que afortunado. Pregunté por el destino final al que llegarían los cuadros y el
joven funcionario me explicó que cada uno sería donado a una escuela o centro
cultural.
Luego
de recibir esta información pensé que es, mutatis
mutandis, una idea muy interesante. Dado que el deporte suele tener más
prensa y por ello más penetración social, no suena desdeñable establecer, allí
donde sea posible, una vinculación entre ambos rubros. En esto los mexicanos
tenemos un menú más amplio, pues hay afición marcada por varios deportes como
el box, la lucha, el beisbol y otros. No está de más echarle cabeza y ver si el
arte puede acompañar al deporte, o al revés, que da lo mismo.