Mostrando las entradas con la etiqueta guerra. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta guerra. Mostrar todas las entradas

miércoles, abril 15, 2026

En materia de maldad

 









Uno de los problemas del mundo actual es la cantidad desorbitada de información y la poca capacidad que asiste a cada consumidor para procesarla. ¿Cómo ser experto en todo si sobre cada tema hay toneladas y toneladas de datos disponibles? ¿Cómo animarse a opinar de lo que sea si en cada tema hay decenas, cientos de especialistas concentrados más que nosotros en tal o cual asunto? La superabundancia de información ha creado las condiciones para la propagación de noticias falsas, como primera consecuencia, pero también para que en el ruido emerjan voces disonantes, mentirosas, violentas como la de Trump.

El manual de la comunicación política actual incluye el ruido, el demasiado ruido. Mantener atenta y confundida a la comunidad es una de las tácticas más socorridas del momento en el accionar político. Quien mejor representa la sordidez de esta gramática de la confusión es el presidente norteamericano, quien a diario, en raptos que parecen brotar de la cabeza de un psicópata, escupe una mentira, una amenaza, una crítica, una vulgaridad a cualquier punto. De aquí a que el mundo no especializado en política internacional descifra qué ha dicho, el gobernante naranja ya soltó una más de sus aberrantes declaraciones, de suerte que jamás hay tregua ni para los periodistas y académicos expertos en el tema.

En estos tres últimos días, Trump se le tiró a la yugular al papa. Unas declaraciones del pontífice enunciadas durante su viaje a Argelia sirvieron para que el magnate devenido truculento político lo criticara con frases acuñadas a su brutal estilo, ya naturalizado en el mundo. De León XIV dijo que es “pésimo en materia de política exterior” y que “debería concentrarse en ser un gran Papa, no un político”. El pontífice sólo dijo lo que se espera de él, una obviedad: seguir el camino del diálogo para alcanzar la paz.

La patada de mula trumpista sirvió para que Giorgia Meloni, la primera ministra italiana considerada una política de derecha hasta por quienes no saben nada, saliera al paso en defensa del papa. Calificó de “inaceptables” las declaraciones del megalómano rubio, quien ahora apuntó contra su hipotética aliada: “Es ella la que es inaceptable”, y añadió con su proverbial soberbia: “¿Meloni le gusta a la gente? No puedo imaginarlo. Estoy sorprendido. Yo pensaba que ella tenía coraje y en cambio me equivoqué”.

Trump tiene al planeta en vilo. Para él, la única razón es la que le otorga la razón sin titubeos. Lo digo por enésima: es el peor ser humano que hoy habita sobre la tierra, y conste que tiene competidores de tremendo nivel en materia de maldad.

miércoles, abril 01, 2026

El peor de todos








 

Unas diez veces al menos he escrito donde he podido una frase que me impuse como consigna para estos turbulentos años. No es la mera expresión de un enojo o el efectista desahogo de quien se quiere hacer el interesante, sino el sincero parecer de alguien, yo mismo, profundamente convencido de la verdad encerrada en un puñado de palabras. La consigna es esta: Donald Trump es el peor ser humano que habita hoy sobre la tierra.

La afirmación no supone a mi juicio ninguna hipérbole. Creo honestamente que el actual presidente norteamericano es el peor ser humano que habita hoy sobre la cáscara del globo. No se me oculta que entre los 8 mil millones de personas que en el mundo hay no faltarán sujetos igualmente inmorales, soberbios, mentirosos, déspotas, ruines, degenerados y malévolos que el señor naranja, pero sin un atributo que éste tiene y los otros no: el poder de la, todavía, principal potencia armada.

Luego entonces, saber que Trump es poseedor de tantos atributos negativos y al mismo tiempo de un poder de decisión inmenso, tan grande que puede invadir países e iniciar guerras, no hace sino confirmarme que es el peor ser humano, una especie de campeón indiscutible de la podredumbre y la peligrosidad, y conste que en muchos rubros tiene competidores con capacidades formidables para dañar.

Alguien podrá invocar prudencia y decir que no podemos saber exactamente qué es o cómo es el inquilino principal de la Casa Blanca. Creo que no es necesario ser muy brillante para entender que Trump es su gestualidad y su discurso, formas expresivas en las que le escurre la abyección a borbotones. Son elocuentes la mirada, el ceño, la sonrisa, la rabia que se dibujan en su cara de acuerdo a los temas que farfulla, pero más lo son sus frases: una máquina de insultar y de mentir.

Por esta razón vi con optimismo las manifestaciones denominadas “No Kings” del 28 de marzo en muchas ciudades grandes y pequeñas de EUA, una de ellas encabezada admirablemente por Robert De Niro. Saber que se va creando una fuerza mayoritaria de repudio es un signo quizá no tan pequeño de que el mundo, después de todo, todavía conserva algo de sensatez y en las horas más difíciles es aún capaz de caminar en una misma dirección.