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miércoles, enero 11, 2023

Diez niponismos


 









Suelo eludir esa gastronomía, pero hace poco caí en un restaurante de comida japonesa y al ver su menú noté que varios de los ofrecimientos eran expresados con un —así lo llamaré tentativamente— niponismo, es decir, con una palabra japonesa. Pensé entonces en las que de tal origen se han incorporado a nuestra habla, es decir, que ya son parte del léxico no especializado que a diario usamos en la vida cotidiana. Allí mismo, frente a mi hija, armé la lista de los que recordé y de paso pude hacer un brevísimo resumen de este fenómeno lingüístico: un país económicamente poderoso, como Japón, exporta no sólo sus productos, sino también su cultura, y con ella sus palabras. Al contrario, y dado que Somalia no nos influye en lo económico, no tenemos un solo “somalismo” en nuestra habla.

Las primeras palabras que se arraigaron entre nosotros fueron marcas comerciales, casi todas asociadas al mundo de la tecnología: Nissan, Sony, Mitsubishi, Sanyo, Toshiba, Toyota, Honda, Kawasaki... Luego llegaron las de índole más cercana a lo cultural. Ordenadas alfabéticamente, estas son sólo diez que, creo, usamos e identificamos de manera ya natural en nuestra habla:

Geisha. Literalmente significa “persona de las artes”, es decir, que se dedica al entretenimiento musical, narrativo o dancístico.

Godzilla. Uno de los personajes ficticios más famosos de la cultura japonesa. Descrito como un gran dinosaurio.

Kamikaze. “Viento divino”, asociado hoy en occidente con los ataques suicidas japoneses de la Segunda Guerra.

Karaoke. Palabra compuesta derivada de kara, “vacío”, y oke, abreviatura de “orquesta”, orquesta que toca en el vacío.

Karate. Igualmente, la parte kara significa “vacío”, y te, “mano”, mano vacía, como se practica esta y otras artes marciales.

Kimono. Prenda tradicional japonesa, significa “cosa para usar” o simplemente “prenda”, aunque sabemos que su uso y sus características son mucho más que eso.

Manga. Historieta japonesa.

Sake. Bebida alcohólica derivada del arroz.

Samurai. Guerrero japonés. En México fue el apodo del cantante Pedro Vargas, de ahí que la palabra sea usada desde hace mucho por acá.

Sushi. Platillo preparado con arroz, el más popular en el mundo de la cocina japonesa.

Tsunami. Maremoto.


sábado, junio 11, 2022

Palabras agazapadas

 








Nos asaltan en cualquier conversación, aparecen en el habla como chispazos de ingenio y con el tiempo puede ocurrir que adquieran carta de permanencia hasta convertirse, algunas, en lugares comunes, en pinchazos que por desgaste terminan perdiendo el brillo de su inicial sorpresa. Las llamo “palabras agazapadas”, expresiones que laten ocultas en otras palabras y a la menor provocación emergen para asestar una humorada. Todas tienen un fin burlón o minusvalorativo, son puñaladas contra algo o contra alguien.

Pueden ser, técnicamente, calambures o metátesis, pero lo de menos es su categorización retórica. Lo demás es su malicia. Traigo diez ejemplos. Con ellos quedará más claro, supongo, el sentido de este apunte.

Uno. En alianza con el subprocurador Pablo Chapa Bezanilla, cuando la vidente Francisca Zetina, alias la Paca, dizque descubrió el cráneo del diputado Manuel Muñoz Rocha en el predio El Encanto, no faltó que la apodaran con un juego de palabras que raya en lo sublime: Paquita la del Cráneo.

Dos. Siempre se supo del grupo famoso por controlar toda la política en el Estado de México. Se le conocía como Grupo Atlacomulco. El guiño de malicia fue inevitable, y la palabra agazapada salió a la luz: Grupo Atracomulco.

Tres. Una avenida nunca bonita de Torreón es la Presidente Carranza. Apoyados en esto, los cábulas de acá la rebautizaron con un puyazo devaluatorio: avenida Pestilente Carranza.

Cuatro. Ciertos columnistas famosos por asestar golpes, periodicazos, provocaron que sus víctimas se refirieran a esos espacios con una palabra agazapada: “¿Viste lo que en su calumnia publicó fulano?”

Cinco. De un ingenio desbordado es la frase que bajaba el precio a los trabajos de difusión cultural emprendidos por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, cuando existía. Los maloras lo rebautizaron Consejo Nacional para la Costura en las Tardes.

Seis. Oí de Gilberto Prado esta expresión también genial. Al referirse a pedir un “permiso sin goce de sueldo” en la chamba, transfiguró esta fórmula laboral como “permiso chingoce de sueldo”.

Siete. La palabra “taquete” obviamente tiene algo de relación con “taco”. Con base en esta asociación, alguna vez escuché que Alfredo Máynez hablaba de cenar unos “taquetes de triplay”, donde se vinculan de maravilla los campos semánticos del mundo maderero y de los tacos de tripas.

Ocho. También en el universo taquil, una vez me invitaron al restaurante Juanchorrey, sitio donde sirven tacos de excelente calidad. Quien me convidó hizo la broma: “Te invito a la taquería Juanchorrillo”.

Nueve. Hubo aquí una poeta a la que algunos lectores no consideraban eficaz, sino todo lo contrario. A diferencia de Sor Juana, “La Décima Musa”, esta mujer fue considerada “La Pésima Musa”.

Diez. Célebre por su cerrazón a ultranza, por su conservadurismo ubicable en la prehistoria de la humanidad, un cardenal mexicano fue rebautizado como “cavernal Juan Sandoval”. Otra genialidad.

miércoles, junio 16, 2021

Sarta de locuciones

 









Es relativamente fácil distinguir diferencias en el vocabulario del español hablado y escrito en las distintas regiones del mundo hispánico, y la comunicación actual nos muestra esos matices evidentes mediante películas y canciones, entre muchos otros productos. Más difícil es percibir cambios que están más allá del léxico, de la palabra aislada, en frases que alcanzan distintos grados de fijación y se convierten en formulaciones que aparecen y reaparecen en el habla cotidiana y la escritura informal. Al respecto he tratado de parar la oreja para detectar algunas locuciones que a mi parecer tienen un frecuente uso local, aunque por supuesto no descarto que también puedan aparecer en el habla de otros países.

La idea de detectar estas locuciones me nació hace algunos años, cuando un grupo de amigos argentinos me pidió que le explicara el significado de la expresión “ni modo”. Pensé, claro, que para los mexicanos es obvia, y me asombró no haber reparado en lo vago que podía resultar su inteligencia en un ámbito de comunicación distinto al nuestro.

Traigo pues, aquí, una sarta de expresiones recurrentes en nuestra habla. Insisto que no son palabras, sino frases, locuciones adverbiales, verbales o nominales. Por limitación de espacio e incompetencia personal no agoto la descripción ni los usos de cada una. Casi me limito pues a enumerarlas, bordear su significado y dar un ejemplo de cada una.

A poco. Generalmente aparece como introducción de una duda dentro de una pregunta. “¿A poco no te gustó la sopa que preparé?”

Al ahi se va. Modifica sobre todo al verbo “hacer” cuando algo fue elaborado o ejecutado desprolijamente: “Todo lo hace al ahi se va” (es importante observar que el adverbio “ahí” se pronuncia sin acento: “ahi”).

Así como así. Expresa espontaneidad, que algo se hace sin tomar demasiados previsiones o recaudos. “Entró a la fiesta sin invitación, así como así”.

De a tiro. Locución que intensifica ciertas afirmaciones, que las lleva al extremo de su significado: “Es de a tiro pobre”.

Hacer de pedo. Desafiar, reclamar, provocar por rechazo a alguien o a algo. “Llegó y la hizo de pedo porque no estaba lista su comida”.

Hecho la mocha. Rápida, veloz, diligentemente. “Salió hacia su casa hecho la mocha”.

Luego luego. Inmediatamente, sin solución de continuidad. “Llegó a la oficina y luego luego se puso a trabajar”.

Mero mero. La persona más destacada de un conjunto: “Es el mero mero de toda la oficina”.

Mira mira. Locución útil para mostrar escepticismo o criticar con cierta burla. “Mira mira, te crees muy culto”.

Muy muy. Ironiza sobre alguien presuntuoso. “Se cree muy muy, el que se viste mejor”.

Ni a cuál irle. Pone en entredicho la falta de un buen elemento entre varias opciones. “Ninguno de los jugadores es bueno, no hay ni a cuál irle”.

Ni modo. Frase de resignación ante cualquier tropiezo, adversidad o fatalidad. “Ni modo, se descompuso mi computadora”.

No le aunque. Expresión adversativa para marcar terquedad en un deseo o propósito. “Le pediré que sea mi novia, no le aunque me diga que no”.

No que no. Introduce una duda irónica en ciertas preguntas. “¿No que no te gustaban los camarones?” Hay otra parecida que enfatiza una afirmación “Iré a la fiesta, sí que sí”.

Por si las moscas. Marca una precaución, que un acto se realiza para evitar un contratiempo o desaguisado: “Compré otro neumático por si las moscas”.

Qué esperanzas. Exclamación que expresa expectativas nulas o bajas respecto de un propósito o deseo. “No terminará su carrera, ¡qué esperanzas!”

Qué le hace. Frase que mitiga o anula el peso, la importancia o el valor de una situación. “Qué le hace que no tengas dinero, vámonos de viaje”.

Quién quita. Locución que añade duda sobre el posible fracaso de una acción: “Vamos a reparar la silla aunque no tengamos herramienta, quién quita y quede bien”.

Tal por cual. Descalificación eufemística. “Nadie le presta dinero, todos sabemos que es un tal por cual”.

Va que va. Afirmación. “Me pidieron que ayudara y va que va, acepté”.