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viernes, agosto 07, 2009

Un pequeño triunfo



Ganan una millonada por su alta competencia y para hacerlos, se supone, incorruptibles, pero de todos modos son mexicanos, están en México y todo es posible. Me refiero a los magistrados de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, quienes ayer hicieron que algunos corazones palpitaran de desahogo al aceptar que fuera creada una comisión que investigue si se registraron violaciones graves a las garantías en el percance de la guardería ABC. Fueron ocho votos a tres, goliza que demuestra la pertinencia de que un problema como el suscitado en Hermosillo sea llevado a los más altos foros de la justicia mexicana y siente un precedente inmediato, ejemplar e inolvidable.
Tampoco será esto, claro, un castigo a los culpables, pero el hecho de que la SCJN entre en escena demuestra el tamaño de la atrocidad perpetrada en Sonora contra pequeños en edad de protección extrema. La intervención de la Suprema es, en el escenario de escepticismo que padecemos, un buche de agua fresca que permite renovar un poco la fe en la sana intervención del Estado cuando la ciudadanía sufre atentados en contra de sus más elementales garantías, el derecho a la seguridad y la vida en una etapa, la niñez, que en teoría depende sólo de las decisiones que toman los adultos, en este caso los administradores de las guarderías.
María del Rosario Mota Cienfuegos y Carlos Ronzón Sevilla fueron designados por la Suprema Corte para encabezar la investigación. Ellos reunirán y analizarán la documentación que permita aclarar qué dosis de omisiones y errores administrativos permitieron el desaguisado de la ABC.
El plazo que se dio para establecer un informe sobre los hechos fue de seis meses. En ese lapso, los encargados de la comisión deberán explorar, en efecto, todo lo relacionado al caso específico de la guardería hermosillense, pero de paso deberán extender sus resultados al examen de todo el cuestionado sistema de guarderías en el país. “Los ministros Sergio Valls Hernández, José Ramón Cossío, Genaro Góngora Pimentel, Olga Sánchez Cordero, Juan Silva Meza, José de Jesús Gudiño Pelayo y Fernando Franco González Salas, coincidieron en que existen elementos para presuponer que se registraron actos y omisiones de servidores públicos que generaron violaciones de garantías no sólo a causa del incendio, sino antes y después de los hechos”, aclara la nota.
Gracias, entonces, al interés de algunos ministros como Sergio Valls Hernández, Genaro Góngora y Juan Silva Mesa, quienes hicieron suyas las peticiones de los padres de familia afectados, el brutal incendio de la ABC pasó a tener un interés capital para la justicia mexicana, dado que a partir de aquí no se perderá en el enredo exculpatorio de las instancias judiciales que hasta el momento han investigado el hecho y, como siempre, tiran la bolita para todos lados y ninguno. La intervención de la Suprema permitirá alcanzar alguna luz de verdad sobre el hecho concreto del incendio ocurrido el 5 de junio, pero también se sentará el precedente sobre la atención que reciben los niños en las guarderías del país y sobre el manejo administrativo que se está dando en el sistema nacional de guarderías. Se verá, entonces, si todo avanza por el camino adecuado, qué tanto son un negocio de primos y compadres y qué tanto son espacios de atención a los hijos de trabajadoras que, sin otra alternativa, deben recurrir a los servicios de las estancias que, ya se vio, en muchos casos están siendo manejadas por logreros cercanos a los grupos de poder y no por ciudadanos con espíritu de servicio. No hay que echar, es verdad, hurras de alegría, pero creo que es un mínimo motivo de contento, un pequeño triunfo, que la SCJN ya tenga los ojos colocados en el funesto incendio de la ABC.

miércoles, agosto 05, 2009

Góngora en Facebook



Tal vez luego, pero hasta ahora no le he entrado al Facebook, espacio que tal vez prejuiciosamente ubico en los dominios de un quinceañerismo ocioso y chirinolero. Por eso, cuando me llegan invitaciones las arrojo en la papelera del buzón y me sigo conformando con mis dos herramientas de comunicación internética: el mail y el blog que a estas alturas ya parecen, para la juventud, chácharas pesimonónicas.
Para mi apolillada sorpresa leí ayer una nota cabeceada así: “Proyecto sobre guardería propone no atraer el caso”. La complementaba este sumario: “Publica el ministro Genaro Góngora Pimentel, a través de su página en Facebook, que su compañero, el ministro Sergio Aguirre Anguiano, le propuso no crear una comisión investigadora”. No sé qué me dejó más lelo: saber que el ministro Aguirre no quiere crear una comisión investigadora sobre aquel delito de lesa niñez sonorense o saber que el ministro Góngora (quien por cierto me cae muy bien) usa Facebook para comunicar sus jurisperitas inquietudes.
Sea cual fuere el medio, eso sí, la revelación del ministro con espacio en la “red social” advierte sobre el pocamadrismo al que se puede llegar para detener un procedimiento que, por otro lado, no está de más; la nota añade (El Universal de ayer, firma Carlos Avilés): “Góngora Pimentel explica que el proyecto que presentó Aguirre Anguiano ante el Pleno propone no ejercer la facultad que les confiere el artículo 97 de la Constitución para indagar violaciones graves de garantías, ‘porque ya están en curso investigaciones por parte de las autoridades competentes’”.
En la última cuenta que hice antes de mis vacaciones me quedé en 47 niños muertos; ya van 49, más, obviamente, los heridos graves que permanecen hospitalizados. Por eso, “Minutos después de que Aguirre diera a conocer, durante la sesión pública de ayer, que solicitó informes en torno al caso de la guardería a la Procuraduría General de la República, al Instituto Mexicano del Seguro Social, a la Secretaría de Gobernación y a la Comisión Nacional de Derechos Humanos y de que repartiera su dictamen, el ministro Góngora Pimentel colocó el siguiente comentario en su página: ‘A estudiar cuidadosamente el proyecto del Ministro Aguirre’”.
Claro que tal propuesta debe ser cuidadosamente estudiada mañana jueves. Ojalá los ministros la contradigan, pues parece blanda en relación a la gravedad del caso. No se sabía cuál era su contenido, pero Góngora Pimentel lo aclaró como respuesta a uno de sus contactos en Facebook: “El proyecto propone no ejercer la facultad de investigación porque ya están en curso investigaciones por parte de las autoridades competentes”. Si eso es cierto, habrá que recordarle al ministro Aguirre Anguiano que precisamente porque ya están metidas las autoridades “competentes” es por lo que no debemos esperar nada nuevo ni bueno. Pasa siempre: ocurre una desgracia, un crimen, algo, lo que sea, y de inmediato actúan las autoridades “competentes”. Luego de eso pasan semanas, meses, y todo se diluye en papeleo, en notas periodísticas cada vez más pequeñas que en menos de lo que uno piensa son engullidas por la indiferencia y el olvido.
En el caso de la guardería ABC, por supuesto, que las autoridades competentes sigan desarrollando su competente examen de los hechos y al final ofrezcan sus competentes resultados, pero eso no debe obstruir ni posponer el ejercicio de una facultad que tiene la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que es exactamente, como lo sugiere el ministro Genaro Góngora, la de indagar si allí hubo o no violaciones graves a las garantías constitucionales que se supone arropaban a los niños y sus familias. Dicho eso, vale lo mismo que el foro de tal propuesta haya sido Facebook o cualquier otro. Lo importante es no darle la razón al ministro Aguirre.