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jueves, marzo 19, 2009

Canal 11 en La Laguna



Recién he visto que la empresa Megacable hizo movimientos en el acomodo de los canales de su servicio básico. En realidad, no soy televidente adicto, aunque tampoco puedo ocultar que me gusta ver algunos canales de deportes, los canales científicos, los que pasan películas y los culturales, principalmente el 22 y el 11 de la ciudad de México. El lunes pasado, a propósito, quise sintonizar el programa Primer Plano, pero no hallé el Canal 11. Quise creer que no busqué bien, pero luego me inquietó una carta enviada por el señor Héctor Astorga Zavala, asiduo lector de La Opinión Milenio. En ella, el señor Astorga apunta que no pudo ver Primer plano y comentó que la empresa Megacable tal vez suprimió el Canal 11 de su lista de canales básicos, lo cual es, y yo coincido con él si eso es verdad, un grave error de la empresa de televisión vía cable. El Canal 11 es, para muchos, una opción de suyo valiosa. En estos tiempos de supuesta apertura es muy importante tener alternativas mediáticas de todo tipo, más de aquéllas que tradicionalmente encajan en el rubro cultural gracias a que su señal parte de instituciones educativas y/o gubernamentales, como es el caso de los Canales 11 y 22.
En una segunda carta, el señor Astorga Zavala amplía su inquietud: “Amigas y amigos: Es muy probable que ya sea de su conocimiento que con la re-programación de Megacable, esta empresa eliminó (en la Región Lagunera) al Canal 11 del Politécnico, canal esencialmente cultural y noticioso de muy buen nivel, según los conocedores del ramo. Dentro de su programación, Canal 11 cuenta con el programa Primer plano, mesa de análisis político de altísima confiabilidad dada la capacidad y neutralidad de quienes la integran: Lorenzo Meyer, María Amparo Cazar, Francisco José Paoli Bolio, Leonardo Curzio, Sergio Aguayo y José Antonio Crespo (citados no precisamente por orden de importancia).
Este programa contribuye, según mi punto de vista, muchísimo a la democracia tan ansiosamente buscada por la sociedad mexicana. Sin embargo, Megacable decidió eliminar este canal de su programación regional (ignoro en que otras regiones del país se tomó la misma medida).
Dado lo anterior, me permití dirigirme a la empresa Megacable para quejarme por privarnos de la programación de Canal 11 y mi queja supuestamente va a ser atendida según me hacen saber en contestación que me envían como respuesta y que me permito anexarles. Por ello, acudo a ustedes para solicitarles que si a bien lo tiene, envíen una protesta similar por la medida de cancelación que tomaron para ver si es posible que logremos que dicho canal vuelva a su programación anterior. Igualmente agradecería a quienes no radican en la Región Lagunera, me informen si esta cancelación no se dio también en sus respectivas ciudades.
Ojalá que con nuestra protesta generalizada logremos que Megacable reinstale este canal tan importante para la difusión cultural y democrática de nuestro país.
Un saludo respetuoso para todas y todos. Héctor Astorga Zavala.
P.D. Igualmente sería muy conveniente que ésta iniciativa la compartan con todos sus contactos. Un abrazo”.
La empresa Megacable, por su lado, le envió esta carta al señor Astorga: “Hemos recibido su caso y está siendo asignado. Recibirá por correo electrónico cualquier modificación o seguimiento que se haga al mismo pero es muy importante notar que si necesita respondernos o darnos más información, no nos responda este correo directamente, en su lugar utilice la siguiente página que fue creada específicamente para ello: Haga Clic Aqui". Esperemos pues una respuesta; ojalá sea positiva y vuelva a nosotros la programación del Canal 11, empezando por Primer plano.

sábado, marzo 07, 2009

La regresión según Crespo



A mediados de 2008 Manuel Espino puso en circulación su libro Señal de alerta. Advertía allí, recordamos, el peligro de una regresión política debida sobre todo a dos factores: los errores del PAN en el poder y el avance hacia Los Pinos de Manlio Fabio Beltrones. José Antonio Crespo, columnista de El Universal y analista del programa Primer Plano, opinó sobre el tema e hizo un planteamiento que, pese a la fugacidad del discurso opinativo, no ha caducado. Ahora sí que, como dice Manzanero, parece que fue ayer cuando escribió sobre las señales de alerta espinistas y el retroceso en marcha.
Hemos visto en poco más de dos semanas que el pacto coyuntural PRI-PAN entra a una bolsa de turbulencia en la medida en la que se acercan las elecciones de julio. Saldrán chispas, y mientras allá se dan con todo el lopezobradorismo trata de reacomodar su mensaje de verdadera oposición. El 16 de julio de 2008 Crespo vaticinó tal cual lo que ya estamos viendo:
Manuel Espino, en su libro Señal de alerta. Advertencia de una regresión política (2008), advierte a los ciudadanos, a su partido y a Felipe Calderón del riesgo de una regresión política. Eso, en caso de que en 2012 el senador Manlio Fabio Beltrones llegase a la Presidencia. Si lo hace alguien más del PRI, no hay inconveniente (sería parte de la alternancia democrática, considera Espino). El problema estriba en que la regresión política se encuentra ya en plena marcha. Y lo más lamentable es que no fue provocada por el PRI, sino por el PAN, a poco de alcanzar el poder. Espino asegura que hay una creciente percepción en sentido de que “el PAN aprendió demasiado rápido del PRI” (proceso que documentó ampliamente Álvaro Delgado en su libro El Engaño; prédica y práctica del PAN, 2007). En efecto, aprendió las mañas, pero no el oficio político de los tricolores. El “pequeño yunque”, que según Germán Martínez llevan los panistas, y el “pequeño priista”, que también albergan, de acuerdo con Calderón, se fusionaron en la peor combinación imaginable: corrupción, falta de honestidad, componendas electorales e impunidad —típicos vicios del PRI—, fusionados con ineptitud, torpeza, insensibilidad política y fariseísmo —rasgos propios del PAN—. Es el resultado de la decisión panista de conducirse según las recetas de Maquiavelo, pero sin lo que el florentino llamaba virtú politica, es decir, el talento, el oficio. Ejemplos de eso son los siguientes:
1) Espino incluye en su lista de actos ilícitos cometidos por Beltrones el tráfico de influencias. Pero nada dice acerca del que se cometió durante el gobierno de Vicente Fox, sobre todo por Marta Sahagún, de quien sólo se queja de haber querido sustituir al esposo en Los Pinos. Protesta Espino por la impunidad hacia los priistas bajo el gobierno de Calderón, pero calla la que prevaleció durante la administración de Fox.
2) Espino reconoce que el famoso desafuero era percibido por la opinión pública, no tanto como una torpe forma de manejar un asunto jurídico menor, sino una estrategia que tenía “un claro propósito político”. Y justo eso provocó la ruptura del frágil acuerdo democrático signado en 1996, pues implicó el uso del Estado para fines político-electorales. Algo reprobado por Manuel Gómez Morín, según cita Espino: ‘Un partido (gobernante)… no tiene derecho de utilizar los recursos del poder… la estructura jurídica y administrativa… para perseguir y hostilizar adversarios’. Justamente lo que hizo Fox, con lo que dio así inicio a la regresión política. 3) Espino califica a Beltrones como otro ‘peligro para México’. Pero tales caracterizaciones son en sí mismas un indicio más de regresión, pues ya vimos cómo las resuelve el PAN: si un candidato de cualquier partido se percibe como un peligro para el país o la democracia, hay que pararlo como sea