miércoles, agosto 27, 2025

El género “comentario”


 











Alguna vez escribí sobre el “perfil”, infragénero literario originado por la emergencia de las redes sociales. Fue, obvio, una especie de guasa. Hoy quiero referirme a otro que se puede asumir con la misma zumbona actitud: el género “comentario”, texto que los usuarios añaden para opinar sobre tal o cual foto, video, meme y todo lo que infesta las redes sociales.

Esta forma de escritura, habitualmente breve, se ha convertido a veces en lo más visitado al calce de cualquier posteo. Tanto es así que con un mínimo de malicia es posible anticipar qué mensaje detonará opiniones y qué otro pasará de noche. El menú es muy variado, pero es posible trazar algunas líneas de interés: los posteos racistas, sexistas y clasistas, por ejemplo, tienen una capacidad inaudita para estimular a los usuarios, quienes en los comentarios eyectan pus que puede tener alguna utilidad antropológica, pues mediante el humor o el enojo muestran las orientaciones de la mentalidad dominante en el presente.

Traigo un caso. Cierta cuenta muestra una imagen muy realista de un supuesto neandertal. El texto sobre la imagen es breve, y no importa si es cierto o falso: “Así lucían los neandertales 400.000 y 40.000 años atrás”. El pie adicional añade esta información que igualmente da lo mismo si es verdadera o falsa: “Los neandertales habitaron Europa y Asia entre 400.000 y 40.000 años atrás. De complexión robusta, con frente prominente y cejas marcadas, fueron cazadores-recolectores que dominaron el fuego, fabricaron herramientas y pieles, y hasta usaron pigmentos minerales. Se ha comprobado que su ADN sigue presente en los humanos modernos, lo que señala un cruce entre especies y nos ayuda a comprender de mejor manera la evolución lingüística, social y cultural que nuestra especie hoy representa”.

Con esto es suficiente para desatar una catarata de comentarios. Es evidente que la mayoría busca la risa, pues la imagen es un balón servido para rematarlo en ese sentido. No modifico su ortografía, que también supone algo: el total relajamiento con el que hoy se escribe.

Unos aprovechan el mensaje para descargar su tirria contra algunos países:

“De esos aún existen en México”.

“Parecían Mexicanos”.

“Ponle un sombrero grande y se parece a un mexicano”.

“Toda vía hay en Argentina y Perú”.

Otros destacan su clasismo:

“Lo vi manejando un microbus hace rato”.

“Se parece al Don de la panadería”.

“Su principal actividad en esa epoca era la caceria y escuchar corridos tumbados”.

“Así lucen los que aceleran la moto cada centímetro que avanzan”.

“Ese es el que me vino a arreglar la estufa”.

“Pensé que era nodal”.

“En la 5 de mayo hay varios bajo el puente”.

“Este lo conozco yo se quien es trabaja en el bar manolo”.

Otros más sudan racismo:

“Tengo un vecino muy parecido... ”.

“Es mi tio”.

“Mi tío cuando se sale de echar un baño….”.

“El Brad pitt de entonces”.

Y por supuesto, no falta el comentario con algún ingrediente seudopolítico:

“Se parece a noroña”.

“Parece uno de VOX” [en referencia al partido español de ultraderecha].

“El abuelo de baradel” [Roberto Baradel es un sindicalista argentino de la Educación].

“De ahí viene trump”.

“Los chairos con kinder trunco jajajaja”.

“Se parece a Maduro el dictador”.

Nada es inocente. Lo que pasa como sandez al vuelo indica tendencia de pensamiento, introyección colectiva. El propio uso de la caja de comentarios indica algo, al menos la superabundancia, el caos, la ligereza y la violencia de la comunicación actual.