domingo, octubre 31, 2010

Coplas en Nuevo Extremo



Uno de las mejores sorpresas que me ha dado el 2010 es el encuentro con Coplas de sangre, del chileno Rodrigo Atria, novela y autor finalistas del Premio Planeta Argentina 1998. He dicho sorpresa porque eso fue: ¿qué andaba haciendo esta novela perdida en El Libro Usado de Torreón? ¿Cómo llegó acá? Es una prueba más, sin duda, del caprichoso destino de los libros. Compro de segunda mano porque disfruto ese azar, el encuentro fortuito de libros que son ejemplares únicos en toda una ciudad. La novela de Atria llegó pues a La Laguna, quiero pensar, para promover un comentario, éste.
Atria nació en Santiago de Chile en 1952. Hizo estudios parciales de periodismo en la Universidad Católica de su país y los concluyó en la Universidad Autónoma de Bellaterra, en Barcelona. Es doctorado en Ciencias Políticas por la Universidad de Notre Dame, en Indiana, Estados Unidos. De 1974 a 1982 trabajó como periodista en España, tanto en Radio-Televisión Española como en los periódicos El Diario de Barcelona, El Noticiero Universal, Tele Express y en la revista Opinión. En Chile, fue editor de la revista APSI y asesor periodístico de Teleanálisis. Ha publicado el reportaje Nosotros, los chilenos (1972) y en coautoría Chile, la memoria prohibida; además, el libro infantil Siete cuentos (1978) y las novelas La despedida (1982) y La hija del mercader de Venecia (1995). Hasta el presente de la ficha biográfica que localicé (1999) se desempeñaba como Jefe del Gabinete del Embajador de Chile en Argentina.
Ignoro la calidad de los otros libros publicados por Atria, pero puedo afirmar que Coplas de sangre es una novela extraordinaria, buenísima desde cualquier focalización. Su prosa, requisito elemental para aquilatar lo literario, es bella y eficaz, espesa de aciertos en todos los pasajes, más si consideramos que apeló a un registro con cierto aire antiguo sin caer en la calca paródica que tan atinadamente cuajó alguna vez, por ejemplo, Juan Eslava Galán en En busca del unicornio. Atria nos instala en el pasado colonial chileno, más o menos en 1630, y allí su narrador omnisciente pinta el tapiz de una sociedad, la avecindada en Nuevo Extremo, donde los habitantes viven con el miedo adherido al corazón pues siempre está latente el ataque de los casi irreductibles indios mapuches.
El personaje protagónico es una delicia de personaje protagónico. Se trata de Dámaso Alcáñiz, un escribano profesional que rompe, así sea secretamente, con el talante de quienes radican en Nuevo Extremo. Es un solterón próspero sin llegar a rico, bien acreditado en la sociedad del lugar, con fama de prudente y listo. Para los tiempos que vive, ya es casi viejo, pues tiene como sesenta años. Su caligrafía, gala principal del oficio que desempeña, es primorosa. Pero más que escribir, le gusta leer, por eso mismo se lamenta de que la inquisición sólo deje pasar por sus severas aduanas unos pocos libros, muchos de ellos inservibles para el goce y la reflexión. Clandestinamente, como regalo de la viuda Ángela Urzúa, recibe el prohibido y peligroso Elogio de la locura, libro que nos da claves sobre el pensamiento librepensante de Alcáñiz.
Coplas de sangre está dividida en tres apartados. “La ciudad de Nuevo Extremo”, “Las coplas de sangre” y “Ley y justicia”. En la primera, sin que haya página ajena a lo que creo es una prosa de excelencia, se nos describe el ambiente del entorno en el que vive Alcáñiz. No sólo en términos físicos, sino, principalmente, espirituales. Como todos en Nuevo Extremo, el escribano sabe que radica en una zona de alto riesgo; los mapuches no se han dado ni se darán por vencidos y cuando atacan no dejan ni un pelo vivo al enemigo. La ciudad respira entonces sumida en la zozobra, siempre con pánico a los indios que en cualquier instante llegarán con su ulular de gritos para aniquilar definitivamente al invasor español y a los siervos indios y negros que se les hayan anexado. No es fácil, por tanto, la vida en Nuevo Extremo. Se trata de uno de los asentamientos españoles más alejados de la metrópoli donde está el rey y por lo tanto su gobierno es muy complicado, la comunicación tarda y los refuerzos militares son costosos. Los mapuches, aguerridos entre los aguerridos, requieren el concurso de una fuerza bélica superior, y es allí donde entra en acción la figura del recién venido gobernador Javier de Medina, un militar que había actuado en Flandes y era dueño de una catadura feroz y unos cojones taurinos.
Medina llega y pronto su reciedumbre pone a raya la fiereza mapuche. Son exitosas las expediciones que emprende para pacificar la región y mantener aplacados a los guerreros nativos. Eso es bien apreciado, al principio, por los novoextremeños, pues por fin parece que gozarán de paz luego de décadas envueltos en el miedo. Lo que no saben es que Medina y sus huestes, ensoberbecidos por los triunfos, se convertirán en una plaga, en una punta de rufianes que impondrán el terror en las calles y en las casas de los lugareños. Amafiado, si se puede usar ese anacronismo, con Buenaventura Segovia y fray Hueso, Medina logra bloquear todos los caminos burocráticos para la queja con las autoridades superiores y se convierte en azote de la ciudad. El remedio resulta, entonces, peor que la enfermedad, pues del pánico a los aborígenes se pasa al pavor a los militares y sus compinches, quienes cometen todo tipo de iniquidades en Nuevo Extremo.
“Las coplas de sangre”, el segundo tranco de la novela, narra el nacimiento de la oposición a los vicios autocráticos de Medina y su bárbara gentuza. Por la ciudad, por debajo de las sombras, comienzan a correr ciertas coplas satíricas contra los nombres de Medina y Segovia. Los versos, mediocres desde el punto de vista literario, no lo son desde el político, pues corren como viento y pasan por todas las orejas hasta llegar a sus destinatarios. Hay que decir, a propósito, que Alcáñiz compone coplas con fervor, pero la creatividad no le da para mucho. Ama la literatura, ama los libros, pero su única verdadera virtud es la caligrafía. Eso no impide, o más bien provoca, que caiga bajo su tutela el joven Martín Gómez, hijo de la hermosa viuda Urzúa, amada en secreto por Alcáñiz. Gómez es impetuoso, inteligente pero poco sosegado, lo que provoca que se meta en frecuentes problemas. El escribano le comparte lecturas, le enseña algunos secretos de la caligrafía y junto a él practica coplas.
Cuando los versos burlones hierven en la plaza pública, nadie sabe quién los escribió. La rabia de Medina y Sogovia no se hace esperar, y de inmediato buscan reprimir el brote de literatura subversiva. Las carambolas de la búsqueda, obvio, terminan por dar con Alcáñiz, quien se declara inocente de los cargos y aunque sospecha que el autor de las coplas es su joven discípulo Gómez, jamás declara nada. El escribano es aislado en una mazmorra, allí lo enflaquecen en un proceso judicial largo y tortuoso, lo humillan y destruyen toda su hacienda. Se nota en ese momento que más de una autoridad lo envidiaba y tenía como afrentosa la buena fama de Alcáñiz, sus ideas un tanto descarriadas, así que se le hace pagar con un juicio que revela los usos y costumbres del poder cuando es ejercido sin escatimar cizaña. El destino del escribano Dámaso Alcáñiz prueba que nadie está a salvo en un régimen de terror y que cualquier hombre, por inocente o acomodado que se crea, es cosa desechable frente los designios de quienes en verdad detentan la fuerza.
La metáfora central de Coplas de sangre es poderosa, además de espléndidamente narrada. Es a su manera un tratado político, una lección que debemos aprender, para evitarla. En uno sus trancos, Atria señala: “En las casas de los ricos donde entraban los soldados a prender un súbdito, desaparecían ropas y joyas. En las casas de pobres se perdía más de una inocencia. Las palizas, si no las palizas, las amenazas, sellaban hasta los labios de vecinos conspicuos”. Y a propósito de leyes, declara páginas adelante: “Sin embargo, muchos de los oidores tenían atrofiada la vista introspectiva, por lo que se asustaban ante los poderosos y, peor, se confabulaban con ellos. De tal modo que su justicia era como la tela de una araña: fuerte para los seres diminutos y débil para los grandes”.
Coplas de sangre, del chileno Rodrigo Atria, es por todo lo dicho y principalmente por lo no dicho, una novela impecable y atemporal sobre la permanente necesidad de acotar el poder y, con ello, desactivar las bombas de la impunidad.

sábado, octubre 30, 2010

Diego hoy tiene cincuenta



La secta es más grande de lo que imaginamos y hoy celebra que su patrono cumple medio siglo. El tótem, bautizado como Diego Armando Maradona, nació en Lanús, Argentina, el 30 de octubre de 1960, y se crió en Villa Fiorito, un barrio caracterizado sobre todo por su insultante miseria. En los baldíos de aquel lugar, llamados allá “potreros”, comenzó a jugar futbol. Pronto, demasiado pronto se vio que el chico estaba hecho con otra madera. El mito, que en este caso no es un mito sino una verdad borrosamente recordada y sin video testimonial, es que antes de los diez años ya hacía maravillas con el balón, tantas que nunca requirió de cazadores de talento o castings de prueba. Hasta un beisbolista podía saber que aquel enano había sido diseñado por la naturaleza para jugar al soccer con un dominio pasmoso de cada movimiento necesario para el fut, con un trato de la pelota que parecía producto de la ingeniería divina.
En efecto, el muchacho de Fiorito tenía una zurda que parecía educada en la Sorbona. Con ella, el balón jamás desentonaba. Aquella zurdita, calzada con zapato chico, dominaba la pelota mejor que una mano; sabía golpearla con una precisión que era mezcla entre lo científico y lo poético, con el tiempo, la fuerza y la distancia tan milimétricamente justos que el futbol en ese pie parecía cosa cercana a la alucinación. Aparte de ese pie, el pibe de arrabal tenía otro, el de la pierna derecha, y también sabía usarlo; igual pasaba con los muslos, con el pecho, con la cabeza, con los hombros, con la espalda y hasta con las manos. En general, el petiso de Lanús se movía en la cancha con una luz especial, inverosímil pese a la evidencia de sus gambetas, sus pases, sus tiros y sus goles.
Una jugada cualquiera, ejecutada por ese organismo en movimiento, era como una pincelada de Leonardo sobre el lienzo de la Gioconda. Digamos que le cae un balón circunstancial a media cancha; la acción parece no tener nada, el enano está solo, pero se da la vuelta y levanta el pechillo y así comienza el avance; sus ojos miran hacia adelante, cuadriculan el espacio en un segundo y jamás vuelven a concentrarse en el balón, es decir, la mirada está en el panorama mientras el balón no se separa de la zurda, todo en un flujo ininterrumpido y veloz. A medida que le salen los defensas, el enano los elude con zigzagueos de ratón, con cortes imprevisibles, fulminantes, tan rápidos que prácticamente no hay cintura capaz de recuperarse tras el dribling. Si el enano, quien además de los pies tiene el cerebro más despejado del futbol, ve de repente muy cerrados los accesos por una defensiva numerosa o bien escalonada, no hay problema, siempre malicia un pase, un taquito, un túnel, un sombrerito, una pared, algo para dejar libre y frente al gol al compañero.
Por eso era indetenible. Con el balón en sus pies eran posibles todas las jugadas que podía imaginar un rival, a las que deben sumarse las que el mismo Maradona creaba de la nada en un instante, sin ninguna insinuación corporal previa, con el cuerpo en acomodos inauditos para virajes y trazos inéditos. Si el futbol, como cualquier deporte, es una combinatoria de tiempo, fuerza, distancia y velocidad, con Maradona hay que añadir un elemento a la enumeración: la sorpresa. ¿Qué se podía hacer frente a un jugador que además de dominar todas las condiciones del futbolista perfecto cambiaba de planes sobre la marcha en una fracción de segundo? Esa dislocación abrupta de flujos habituales no sólo provocaba que el ritmo de la jugada no se perdiera, sino que de pronto discurriera por un rumbo mucho más peligroso.
El enano, lo sabemos bien, ganó todo y cargó (carga) sobre sus hombros de proletario la fama que quizá no ha tenido otro hombre en el mundo. He platicado con el poeta argentino Carlos Dariel la jugada maravillosa de México 86. Al compararla con la de Messi al Getafe, le digo a Dariel que la Pulga hace lo mismo que Diego, pero algo pasa en su cuerpo que no ocurre en el de Maradona. Dariel, experto al fin en futbol y en poesía, resume mi observación con una frase: “¡Claro!, se nota que Messi va luchando y Maradona no; Maradona flota”. Pues bien, ese enano que flotaba, ese constructor de perplejidades en la cancha, cumple hoy cincuenta años. La secta de los maradonistas lo celebra.

viernes, octubre 29, 2010

Setenta de Saúl



Saúl Rosales cumple hoy setenta años. En este aniversario dejo constancia, otra vez con el énfasis de la palabra impresa, de mi agradecimiento y el de muchos que no tienen el privilegio de un espacio público para expresarse pero sí la gratitud para reconocer a quienes, como Saúl, han edificado una trayectoria abultada de logros y guiada siempre por el norte de la generosidad.
He contado en otras cuartillas lo que Saúl ha hecho por la cultura lagunera desde 1982 a la fecha. Marco ese año como arranque del trabajo emprendido por Saúl en La Laguna porque en enero del 82 retornó a Torreón luego de radicar dos décadas en la capital del país. Saúl acopió allá la experiencia no sólo literaria, sino vital, que luego sería fundamental para el desarrollo de la cultura lagunera. En el DF se fogueó, aprendió, escribió, militó. Su roce con los espacios culturales del centro del país le abrieron la visión, lo acostumbraron a pensar en las posibilidades de la palabra como instrumento sensibilizador.
Con lúcida tenacidad, a los 42 años de su edad Saúl comenzó aquí una tarea que hoy continúa. Los pasos de su reinserción laboral fueron difíciles. Si en México había batallado para ganarse el sustento y la respetabilidad, en La Laguna le fue doble o triplemente complicado hallar espacios para desempeñarse. Sosegadamente, sin alharaca, con la modestia y la constancia de un trabajador que en principio debe ganar para lo básico, Saúl ramificó su hacer en al menos tres vertientes: el periodismo cultural, la docencia universitaria y tallerística y el armado de una obra literaria personal. El valor del suplemento Opinión Cultural fue determinante para que a mediados de los ochenta muchos laguneros (me incluyo) accedieran a textos y autores que aquí eran desconocidos, además de encontrar en sus páginas la posibilidad de publicar. A la par, Saúl dio clases en aulas formales y en el heterodoxo magisterio de los talleres literarios; para todos es un hecho que los dos principales espacios de formación literaria en La Laguna reciente han sido el taller Botella al mar y el taller del TIM. El número de escritores que de allí han destacado da para pensar que tal es uno de los mejores frutos de Saúl. Su obra literaria, por último, es, como se dice hoy, un referente de las letras laguneras cuya mejor valoración, creo, nos aguarda en el futuro.
No es este modesto tributo a su trayectoria lo único que haré para que el susodicho futuro nos alcance. Por lo pronto, muestro un inédito “decálogo de doce puntos” que logré arrancarle a Saúl hace algunos años; allí está expuesta, mejor que en mis renglones, la profesión (en el estricto sentido de lo que profesa) de este escritor, maestro y amigo. Saúl declaró:
1. Ser fiel a mi vocación de escritor, anteponerla a otros intereses en la medida en que lo permita el ganarse el salario de cada día.
2. Intentar ser mejor en cada obra.
3. Tratar de creer siempre en mi obra, que la maldita inseguridad no demerite sus valores.
4. No escatimar el valor de autores y obras para que sus cualidades y ejemplaridad iluminen la mía. Evoco la inmensa sabiduría de La Celestina: “Miserable cosa es pensar ser maestro el que nunca fue discípulo”.
5. Releer y releer a los clásicos.
6. Procurar que la atmósfera que se respire en cada texto sea la libertad.
7. Escribir lo más que pueda.
8. Borrar lo más que pueda. Dejar libre el paso devastador y desbastador de la autocrítica.
9. Leer lo más que pueda.
10. Preocuparme por el estilo para que sea siempre lo que convencionalmente se puede considerar literario, sin esta preocupación la obra acabará siendo palabra de comerciante, de chatero de internet.
11. Preocuparme por las estructuras de la obra para que en su solidez se apoyen nuevas estructuras. La literatura de por sí es revolucionaria.
12. Creer en la literatura porque es un bien de la humanidad cuya materia prima es la palabra usada no sólo explorando y explotando todas las potencialidades de su dualidad significante-significado, sino porque el uso que se hace de ella es de propósito artístico. Así como la humanidad se ganó el derecho de crear con otros materiales cosas bellas para su gozo, igual conquistó el derecho de crearlas con la palabra y debe ejercerlo.

jueves, octubre 28, 2010

Sobre Kirchner



Inevitablemente se atraviesa el tema político en conversaciones con argentinos. En mi viaje de mayo pasado me interesaba pescar la percepción sobre el actual gobierno de Argentina y con pocas variaciones lo que escuché fue esto: “Frente a la mierda de la oposición, no queda más opción que el kirchnerismo”. Por supuesto que lo mío no era una encuesta, algo sistematizado, sino la inquietud de un viajero en busca de pareceres sueltos que de todas maneras sirvieran (me sirvieran) para armar una opinión general sobre el desempeño de un par de gobiernos: el de Néstor Kirchner y el de Cristina Fernández.
La opinión de mis interlocutores se daba siempre con un meneo de cabeza, con el escepticismo propio de quienes ya han visto de todo en política. Ninguno me reveló amor por el, llamémosle así, kirchnerato, pero todos o la mayoría coincidieron en afirmar que luego de las experiencias traumáticas del menemismo, del delarruismo y del duhaldismo, cuando la Argentina estaba sumida en el caos y la incertidumbre, Néstor Kirchner abrió en 2003 una brecha que reinstaló la política donde prácticamente había desaparecido. Ayer, en entrevista de radio con el extraordinario periodista Mario Wainfeld, el diputado Martín Sabbatella señaló que el vacío que queda tras la muerte de Kirchner es proporcional a la huella que marcó en la realidad argentina; “Instaló la política con fuerza y logró vencer en la gente la cultura de la resignación”, dijo Sabbatella.
Por otra parte, Ricardo Forster, a mi parecer uno de los intelectuales más brillantes de aquel país, declaró que “Si Néstor Kirchner transmitió algo es una convicción radical respecto de su profundo deseo de vivir un país más justo y equitativo. (…) Fue un hombre que estaba apasionado con la posibilidad de devolverle al país una dignidad que había perdido y, sobre todo, distribuir mejor para el conjunto de los argentinos”. Añadió que “Néstor Kirchner era un hombre común y corriente con el cual se podía tomar un café en una esquina. Era el amigo del barrio. Un hombre absolutamente festivo y amigo de sus amigos. Un hombre apasionado y que tenía esa fibra para poder tomar decisiones cuando hay que tomarlas (…) mucha gente vio eso de Néstor Kirchner hasta que comenzaron a construir una imagen de un personaje casi monstruoso. El violento, el crispado y yo que sé cuántas cosas más, cuando en realidad era un hombre fiel a sus ideales políticos y con una gran capacidad de escucha. (…) A aquellos que veníamos del mundo de las ideas, de la universidad, de los debates culturales que muchas veces están cerrados sobre sí mismos, nos abrió la puerta a la participación en la vida democrática (…) Creo que a Kirchner, sacando a aquellos que lo han odiado hasta el extremo de desearle la muerte y que son una minoría, el resto lo va a extrañar infinitamente y van a recordar su presidencia entre las más importantes de la historia del país, no me cabe la menor duda de que Kirchner entró por la puerta grande a la historia argentina”.
Entre los temas reinstalados en el debate público por el kirchnerismo está, sin duda, el de los juicios a los militares que cometieron todo tipo de atrocidades durante la dictadura del 76 al 83, y la relación del Estado Argentino con los medios, sobre todo con el poderoso Grupo Clarín. En ambos casos, tanto Néstor como Cristina han dado un ejemplo histórico no nada más a su país, sino a todo el mundo. No sólo es posible, sino imperativo que los crímenes de lesa humanidad cometidos por cualquier gobierno sean juzgados de acuerdo a la más rigurosa ley y castigados según los grados de culpabilidad que revelen los instrumentos probatorios. En este sentido, una imagen vale más que estas palabras: la de Néstor Kirchener presenciando cómo era quitada la foto del recuerdo presidencial del genocida Videla. La otra gran batalla ha sido librada en esencia contra el monopolio mediático de Clarín. Esa lucha está fresca y viva todavía, y ha tenido como eje la construcción de una nueva Ley de Medios que reconfigure las reglas del juego en un país que (como algunos otros bien conocidos) es o era casi gobernado a su antojo por uno o dos grupos mediáticos todopoderosos y bien nucleados con el dócil poder político de turno. Por eso y por bastante más, la figura de Néstor Kirchner será en efecto extrañada por miles, acaso por millones de argentinos.

miércoles, octubre 27, 2010

Maestro David



No todos los maestros se encuentran en las aulas. Hay otros que llegan por los libros, por los tratos al principio casuales en el café, por las circunstancias laborales y en fin, por los mil vericuetos del azar. Ya he dicho en otro momento que reconozco tres magisterios determinantes en mi vida. Uno de ellos es el de David Lagmanovich, quien gracias sobre todo al correo electrónico fue mi maestro y amigo durante poco más de una década. David murió ayer a los 83 años en la ciudad de Tucumán, Argentina, y me deja sin duda un boquete en el corazón. Siento su pérdida como un hachazo, como una mutilación de mi propia existencia. David me hubiera pedido que no fuera amargo, que no hiciera tangos, que eso de la muerte es algo mucho más sencillo de lo que imaginamos y que debemos tomarlo siempre con menos dramatismo.
Lo vi tres veces en persona, todas en su país: en 2004, en Tucumán; en 2007, en la misma ciudad; y en mayo de este 2010, en Buenos Aires. En esos tres encuentros fue conmigo un dechado de amabilidad y fineza, un generoso conversador en el poco rato que pudimos trabar charla. Recuerdo que me invitó a comer cuando cumplí, exactamente un domingo, 40 años, onomástico que me tocó vivir en Tucumán. Pero más allá de las pocas oportunidades que tuvimos de vernos está el inmenso trato postal que sostuvimos. Desde, creo, 1999 comenzamos una relación epistolar que cesó el sábado pasado, día en el que me llegó su última carta. Durante diez años y pico nos escribimos con asiduidad, a diferentes ritmos, siempre con el mismo deseo de saber lo que hacía el otro y de compartir ideas sobre literatura, periodismo, música y vida.
No miento si afirmo que las cartas de David son uno de mis más apreciados acervos postales, o el más, para decirlo ya. Conté velozmente el número de cartas y la cifra anda arriba de 500. Perdí las primeras, pues allá por 2002 se saturó la dirección electrónica con la que comencé en Yahoo mi intercambio epistolar. Eran tiempos de cupo limitado en el servicio de mail, así que al abrir otra cuenta olvidé la primera que luego se disolvió en el ciberespacio. El resto de las cartas, que de todos modos es grande, está bien resguardado y es al menos para mí un ejemplo de respeto por la forma de la carta clásica; como yo, David era obsesivo de esos detalles. Jamás inició una carta sin saludo, jamás escribió con puras mayúsculas o minúsculas, solía usar hasta la convención de las cursivas para títulos de obras y siempre se despidió como lo que era, un hombre educado a la antigua pero son rayar en el almidonamiento.
La carta del sábado pasado, la última que recibí desde su estudio, explica que al final no pudo asistir al congreso de Bogotá donde en teoría nos íbamos a ver y me comenta con su habitual elegancia algo sobre un maquinazo tanguero que publiqué hace poco. Con una disculpa por mi demora, contesté su carta hasta ayer en la mañana. Ya no tuve respuesta. Unas dos o tres horas luego, a mi bandeja de entrada llegó una carta de Fabián Vique, amigo común de David y mío. Informaba que David había partido. Confirmé la noticia en La Gaceta de Tucumán y entonces tomé el teclado para escribir estas modestas líneas.
David nació en Córdoba, Argentina, en 1927. Siendo niño se trasladó con su madre a radicar a Tucumán, donde vivió la mayor parte de su vida. Publicó más de treinta libros de crítica literaria, poesía, narrativa y periodismo. Era Ph.D. por Georgetown University, en Washington. D.C., esto en Lingüística española, teórica y aplicada. Trabajó en universidades de su país (la UBA, entre otras), de Estados Unidos, Alemania y Brasil. Se retiró como docente de la Universidad Nacional de Tucumán, en donde le confirieron el título de maestro emérito. Pese a sus años, asistía con frecuencia y entusiasmo a congresos en América y Europa. Uno de los últimos fue el organizado por el Tecnológico de Monterrey en Monterrey, dedicado a la obra de Julio Cortázar (con mis ojos vi algunas dedicatorias de Cortázar a David, pues llegaron a tratarse como amigos). Poco a poco, luego de la consternación y el apuro por rendir este breve tributo a su amistad, iré organizando sus cartas, esas cartas que son evidencia de que las palabras, sea cual sea el medio por el que viajen, son el mejor cimiento de la amistad. Hoy que David ya no está, me quedan sus miles de renglones, sus consejos, su afecto de maestro y amigo.
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Nota del editor: tomé la foto que encabeza este post y el anterior en 2007, ambas en Tucumán.

martes, octubre 26, 2010

David Lagmanovich (1927-2010)



Hoy murió mi querido amigo David Lagmanovich. Sus parientes y sus muchos, sus muchísimos amigos, estamos tristes.
Tomé la foto de este post en 2007. David posa allí en la fachada del Centro Cultural Dr. Alberto Rugés (de San Miguel de Tucumán, Argentina), institución a la que donó su inmensa y perfectamente catalogada biblioteca.
Gracias por todo, David. Gracias especialmente por los diez años de amistad que compartimos sin otro interés que el literario.

domingo, octubre 24, 2010

Torreón, ciudad heroica



Dos textos del blog Crónica de Torreón sostenido por el doctor Sergio Antonio Corona Páez, cronista oficial de nuestra ciudad, dan una buena noticia a los torreonenses. Lo hacen sin estrépito, mesuradamente, honradas por el reconocimiento y orgullosas de este logro conseguido gracias a la iniciativa del cronista. Los textos plantean lo siguiente:
Hoy [viernes 22 de octubre] a las once de la mañana, el alcalde de Torreón, Eduardo Olmos, acompañado del profesor Matías Rodríguez Chihuahua y de este Cronista Oficial, ofrecimos una rueda de prensa en la Presidencia Municipal para dar a conocer a la ciudadanía que la Comisión de Ciudades Históricas con sede en Zitácuaro, designó a Torreón como “Sitio Histórico de Interés Nacional” y como “Ciudad Heroica”.
El día de ayer, el profesor Matías Rodríguez Chihuahua, miembro de la Comisión Dictaminadora ya mencionada, dio a conocer a este cronista el resultado positivo de las deliberaciones que se llevaron a cabo en Tenango del Valle, con este fin.
Este Cronista Oficial de Torreón envió a la supradicha Comisión las pruebas documentales, principalmente hemerográficas, que demuestran que la población de Torreón ha soportado y sobrellevado con entereza las tribulaciones que le trajeron las diversas tomas y asedios de la ciudad, principiando por la del 15 de mayo de 1911, con el sufrimiento general de la ciudadanía y de manera particular de los torreonenses de origen chino.
Se argumentó asimismo el valor histórico de las tomas de Torreón en el marco de la Revolución Maderista (15 de mayo de 1911) y de la Constitucionalista (otoño de 1913, primavera de 1914). Se argumentaron las dimensiones cualitativas y cuantitativas de dichas batallas, y su significación para el triunfo de las armas revolucionarias. Se aquilató asimismo el valor y la paciencia de la ciudadanía ante los hechos bélicos.
Se tomó en cuenta la cuarta toma de Torreón, en diciembre de 1916, cuando Francisco Villa era ya considerado un disidente. Por último, se trajeron a la memoria los bombardeos de Torreón en marzo de 1929, a manos de la Fuerza Aérea Federal, en el contexto del levantamiento escobarista. En esa ocasión se ordenó el bombardeo disuasivo contra blancos civiles. La población fue ametrallada desde el aire y azotada con bombas incendiarias y explosivas, con bajas civiles como resultado.
Nótese bien que el reconocimiento de “Sitio Histórico de Interés Nacional” se le confiere a Torreón por las famosas e importantes batallas que se libraron aquí. Y el título de “Ciudad Heroica” se le confiere por la valentía de sus habitantes, quienes padecieron los horrores de la Revolución hasta llegar al martirio en muchos casos. Se trata, pues, de una doble condecoración, de un reconocimiento a la importancia y trascendencia de nuestra historia citadina en un contexto nacional, y a nuestra identidad lagunera, como gente valiente, decidida y paciente a la vez, capaz de arriesgar la vida por una causa.
El alcalde Eduardo Olmos ha convocado a la celebración de una Sesión Solemne del Cabildo para el 23 de noviembre próximo. En esa ocasión estarán presentes los cinco miembros de la Comisión Dictaminadora de Ciudades Heroicas, la cual depende de la Asociación Nacional de Cronistas de Ciudades Mexicanas (Anaccim), quienes entregarán al alcalde la debida constancia. Con la presencia de las autoridades e invitados a la ceremonia se procederá también a colocar la placa alusiva.
En otro post, Corona Páez observa lo siguiente (23 de octubre):
Comentaba en mi apunte de ayer viernes, que a las once de la mañana el alcalde Eduardo Olmos Castro, el profesor Matías Rodríguez Chihuahua y este Cronista Oficial nos reunimos en la Presidencia Municipal para ofrecer a los medios regionales una rueda de prensa. En ésta se dio a conocer la designación de Torreón como “Ciudad Heroica” y “Sitio Histórico de Interés Nacional”.
Casi una hora antes del inicio de esta rueda de prensa oficial desde la alcaldía, el Director del Archivo Municipal de Torreón, en un intento de “madruguete” mediático, dio a conocer su propia versión de los hechos al diario El Universal de México (que sirve como fuente noticiosa para muchos otros diarios del país), excluyendo por completo mi gestión como Cronista Oficial.
Sin importar lo que diga, la verdad es que la doble distinción para nuestra ciudad se obtuvo con base el trabajo de equipo, iniciativas y gestiones del Prof. Matías Rodríguez Chihuahua y de este Cronista Oficial de Torreón.
Esto lo manifiesta con toda claridad el dictamen tomado durante la décimo quinta sesión ordinaria del Cabildo de Torreón, de fecha del 30 de julio de 2010, que dice textualmente: “con el objeto de emitir dictamen de la propuesta realizada por el Dr. Sergio Antonio Corona Páez, Cronista Oficial de Torreón, para que la ciudad de Torreón sea considerada y declarada ‘Sitio Histórico’”, propuesta que fue aprobada por unanimidad, como demuestro por las correspondientes copias certificadas de dicha acta, que aparecen al inicio de este artículo.
¿Cómo puede una persona mutilar de esa manera la realidad del presente? Y ¿cómo no mutilará las realidades del pasado, anteponiendo sus propios intereses? Esa actitud poco profesional quedó expuesta cuando llamó a Francisco Villa y a Emiliano Zapata “contrarrevolucionarios” (por oponerse a los designios de Carranza) nada menos que en el Senado de la República, pifia que le valió la ironía y el sarcasmo de Patricia Galeana, ex directora del Archivo General de la Nación y presidenta de los trabajos relativos al Bicentenario.

sábado, octubre 23, 2010

Foro del Proyecto Alternativo



Para todos es un hecho que México está enfermo. Enfermo, muy enfermo y, lo peor, sin el ánimo decidido de curarse, de remediar en algo las dolencias. Precisamente, una de las pústulas más arraigadas en el cuerpo del país es la indiferencia. Parecería que adrede fue creada, desde arriba, la idea de que ya no hay remedio, de que nadie sirve, de que todo se fue diablo y ahora lo que sigue es vivir en una especia de permanente sálvese quien pueda apolítico, apartidista, distante de todo lo que huela a organización para configurar alguna opción concreta y viable.
En efecto, mucho, muchísimo se ha dañado. Los logros que con descomunales esfuerzos históricos alguna vez fueron alcanzados, como la creación de un IFE no sospechoso de parcialidad, han sido minados poco a poco por la atávica corrupción y el uso faccioso del poder. En este escenario de devastación nacional es fácil y hasta comprensible que millones de mexicanos ya no crean en nada ni en nadie. Sin embargo, es obvio que el desastre, igual que la enfermedad, no amainará con indiferencia o quietismo. Lejos de que suceda eso, todo tenderá a agravarse en la medida en la que el ciudadano se desvincule de alguna mínima forma de participación política. Cualquiera que sea la participación, es imperativo buscarla y dialogar sobre las posibles salidas del terco atolladero.
Hoy sábado 23 de octubre a las 12 del mediodía se celebrará aquí una actividad con ese fin. Se trata del Foro Estatal-Coahuila para incorporar propuestas al Proyecto Alternativo de Nación cuyos resultados serán publicados, tras la consulta nacional, en marzo de 2011. La sede será el Auditorio de la Facultad de Medicina de la UAdeC. Como invitada estará la doctora Asa Cristina Laurell, médico cirujano con maestría en salud pública y doctorado en sociología por la UNAM, quien expondrá el Proyecto Alternativo de Nación.
Las ponencias confirmadas son “Cultura ambiental”, de Miguel Ángel Saucedo Lozano; “Hacia una escuela societal”, Leopoldo Camacho Sustaita; “Proyecto pro-defensa de usuarios de servicios jurídicos”, Gustavo Bogar Camarillo Arreola; “Problemática regional de salud y medio ambiente”, Miroslava Sánchez Galván; “Modelo de desarrollo en el sistema agropecuario de Coahuila”, Armando Luévanos González y “Noticias sobre La Laguna: inserción de la comarca lagunera en el periodismo nacional”, de quien escribe estas líneas.
Un resumen del Proyecto Alternativo de Nación que impulsa a la participación en la consulta nacional fue elaborado mediante una comisión integrada por Arnaldo Córdova, Enrique González Pedrero, Luis Javier Garrido, José María Pérez Gay, Víctor Flores Olea, Lorenzo Meyer, Rogelio Ramírez de la O, Adolfo Hellmund, Juan José Paullada, Octavio Romero Oropeza, Luis Linares Zapata, Ignacio Marván Laborde, Julio Scherer Ibarra, Jaime Cárdenas, Luciano Concheiro, Héctor Díaz Polanco, Elena Poniatowska, Laura Esquivel, Víctor Manuel Toledo, Cristina Barros, Víctor Suárez, Bolívar Echeverría, Armando Bartra, Jesusa Rodríguez, José Eduardo Beltrán, Agustín Díaz Lastra, Antonio Gershenson, Claudia Sheinbaum Pardo, Asa Cristina Laurell, Raquel Sosa Elízaga, Martha Pérez Bejarano, Bertha Elena Luján Uranga, Eréndira Sandoval y Jesús Ramírez Cuevas. Lo tengo a la mano y los interesados pueden solicitarlo a rutanortelaguna@yahoo.com.mx o a partir de mañana domingo verlo en el blog de Ruta Norte. En él, quienes lo pensaron afirman, entre muchas otras ideas, ésta: “El proyecto de Nación que ponemos a consulta es un punto de partida para el debate nacional sobre el México que soñamos y queremos construir. Este documento fue elaborado por un grupo amplio y plural de intelectuales y especialistas comprometidos con el cambio democrático. Lo ponemos a discusión para que sea enriquecido con las experiencias, propuestas, ideas y demandas de todos los sectores. El México que queremos debe ser construido entre todos”. El foro de hoy será, pues, una expresión de ese propósito. Por allí nos vemos.

viernes, octubre 22, 2010

Borges mientras espero



Todavía no soy dueño de mi tiempo y no sé si algún día lo seré. Mi hija más pequeña está en este momento en una piñata celebrada en el Peter Piper Pizza del remoto, para mí, Intermall. La columna debe estar lista en una hora, pues tendré una presentación en la noche y apenas ajusta el tiempo para todo lo que se apiña en un par de horas. Ignoro por qué no puedo tener conexión de internet, así que hurgo en mis carpetas a ver si emerge algo por allí; si no hallo nada, tendré que torturar a las musas. Tengo la suerte (o tal vez la desgracia) de escribir para varios espacios, así que nunca falta algo inédito o algo rancio y poco difundido. Si la gente supiera cómo y dónde sale a veces la columna. No he mentido cuando digo que con frecuencia la escribo en un concurrido Oxxo donde afortunadamente ya me tratan, resignados, como de la familia. En fin. Ahora hallé, perdido en el cajón de sastre (desastre) de mi lap, un textito titulado “Enfermos de Borges”. ¿Dónde lo publiqué? Sepa. Lo he releído y, como decía el propio ciego, creo que no me deshonra. Es éste:
Jorge Luis Borges Acevedo murió en Ginebra, Suiza, el 14 de junio de 1986. Había nacido el 24 de agosto de 1899, en Buenos Aires, y esos 87 años le bastaron para imponerse como el escritor más original del mundo durante el siglo XX. Ya no lo limito, como antes, al contexto de la lengua castellana, y me atrevo a instalar su protagonismo en todo el orbe. Pocos como él para acaparar sobre su obra una cantidad de lectores tan amplia, heterogénea y exigente. Tanto lo es que citarlo es para muchos un signo de categoría intelectual, el mejor pasaporte para acceder al reino del buen gusto. Pero más allá de los esnobismos y las modas, la obra de Borges despertó, despierta y despertará, como todo clásico, el respeto de los lectores serios simplemente porque nada hay en ella que permita anticipar su senectud y su muerte. Al contrario, los libros de Borges tienen la rara peculiaridad de verse más lozanos a medida que transcurre tiempo, como ocurre con la voz de Gardel, con los filmes de Chaplin o con los cuadros de Picasso.
Lo leí por primera vez, como les pasa con frecuencia a los autodidactos, en un periódico. Fue en La Opinión Cultural, suplemento literario coordinado por Saúl Rosales cuando Velia Margarita Guerrero era directora de este diario. Conservo el ejemplar, y en él pude encontrarme con “La intrusa”, cuento que, como otros pocos de muy pocos escritores, he releído innumerables ocasiones sin dejar nunca de sentir la presencia de la genialidad. La lectura de aquel relato me dejó pasmado, tanto que de inmediato comencé una campaña de localización urgente de todo lo que en Torreón pudiera hallar sobre aquel deslumbrante narrador.
Pronto supe lo básico sobre Borges. Adquirió fama en Buenos Aires desde la década del veinte, cuando comenzó a circular su nombre en revistas y periódicos. En 1924 inició la publicación de libros de poesía y ensayo, y sus trabajos de carácter narrativo aparecieron hasta 1934, cuando dio a la estampa Historia universal de la infamia. Diez años después, en 1944, entre el periodismo, las conferencias, el café, la conversación, la polémica, la poesía y los problemas visuales publicó Ficciones, obra a partir de la cual afirma los cimientos de lo que después será, si se le pudiera llamar así, el “universo Borges”. Allí están, entre otros, relatos hoy canónicos como “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius”, “Pierre Menard, autor del Quijote” y “El jardín de senderos que se bifurcan”.
En un reciente prólogo a Ficciones, José Luis Rodríguez Zapatero, actual presidente del gobierno español, señala: “Durante un tiempo, cuando era más joven, estuve enfermo de Borges, y todavía no estoy seguro de haberme curado. Cuando uno enferma de Borges se pregunta por qué la gente sigue, seguimos, escribiendo. Todo está en Borges y él lo sabe”.
Yo también, muchos también, en años diferentes, en contextos culturales distintos, enfermamos de Borges, y eso es incurable, como lo supo Cioran y como lo sabe Umberto Eco. Escritores vendrán, escritores se irán, pero el ilustre ciego permanecerá inamovible, privilegiado, en un punto muy luminoso del luminoso aleph.

jueves, octubre 21, 2010

Patria para precoces



Es un hecho: por muchísimo, son jovencitos los caídos durante el ya prolongado sismo violento del sexenio en marcha. Según las evidencias, entre los 17 y 35 años está el grueso de los mexicanos que por las razones que queramos escoger ha caído en el pandemonio que es nuestro país. Fácil es concluir por qué: a la impulsividad y la inconciencia, los jóvenes suman el resentimiento por la falta de oportunidades, el deseo de ser alguien en la vida cueste lo que cueste. Son, pues, presas fáciles de una oferta peligrosa, aunque redituable si llega a cristalizar en el logro concreto del dinero en abundancia vinculado al mundo de la delincuencia. Ante la falta de otra puerta y la permanente tentación de los lujos (camionetas, casas, joyas, placeres…) que sólo se consiguen con dinero, muchos jóvenes ven la posibilidad de ascenso o de desquite en aquello que más los expone al peligro.
Es verdad que de un lado tenemos la sobrepoblación de jóvenes, pero no es menos cierto que del otro también hay mexicanos de corta edad que se alistan en policías municipales, estatales y federales para, en teoría, luchar contra contemporáneos suyos metidos en actividades ilícitas. El duelo en sí, por ello, se libra entre muchachos, entre paisanos nuestros que nacieron en los ochenta y hoy deben lidiar, en uno u otro flancos, con la muerte diaria, con el peligro de los oficios y el país que les cupieron en suerte, en muy mala suerte.
Pese a lo dicho, deja atónito la nota propagada ayer en los medios sobre la nueva encargada de la policía en Paxedis G. Guerrero, municipio de Chihuahua. Su nombre es Marisol Valles García, es casada, estudia criminología y tiene apenas veinte años. Si hubiera sido un veinteañero sería asombroso, así que más lo es, y triste también, que sea una joven quien, por esas pinceladas de locura que siempre traza nuestro país, asume un cargo de alto peligro en una de las zonas de más alto peligro del mapa nacional. “Aquí toda la gente tiene miedo (...), todos tenemos miedo”, declaró la nueva titular de policía en “Praxedis”, como es conocido coloquialmente aquel municipio chihuahuense.
Según la nota, Valles García jefaturará a 19 elementos, y con ellos hará lo posible por contener la ola de muerte que en los años recientes ha golpeado esa parte de Chihuahua. Praxedis está localizada a unos cien kilómetros de Ciudad Juárez, “la urbe más violenta de México con más de 6 mil asesinatos desde 2008. Esta semana fueron asesinados el comisario municipal de El Porvenir (que pertenece a Praxedis), Rito Grado Serrano, de 59 años, y su hijo Rigoberto Grado Villa, de 37 años”, publicó El Universal. “En la zona del crimen peritos de la fiscalía del estado de Chihuahua hallaron 22 casquillos percutidos de fusil AK-47, usado habitualmente por las organizaciones criminales en el país”.
La joven Marisol, quien está a punto de terminar su carrera de criminóloga, es a decir de José Luis Guerrero, alcalde de Praxedis, una contratación muy buena y cumple con el perfil, pues aunque es joven tiene “los valores y los principios” necesarios para ocupar el cargo. Todo parece, por supuesto, una broma, una de esas alelantes pinceladas, reitero, en el lienzo macabro del México contemporáneo.
Se sabe que Marisol Valles aceptó un cargo que ya nadie quiso. Ahora se le puede ver en una fotito (la que circuló ayer por todo internet) en su modesto y carcelario escritorio de trabajo, frente a su compu de pantalla plana, con dos macanas negras por allí, un florero con una rosa de papel, con su blusa de mangas fucsia y tirantitos negros y su mirada atenta al monitor desde unos lentes pequeños e intelectualosos. Es una niña, en realidad. Una niña que nomás por haber aceptado esa cosa que simula ser un cargo público, merece no sé si nuestro respeto o nuestra conmiseración. Pobre juventud, la mexicana.

miércoles, octubre 20, 2010

Traductores de internet



Las mil y una reflexiones sobre la traducción y sus orillas debe agregar ahora el caso de los traductores internéticos. ¿Son fieles? ¿Sirven para un trabajo literario o sólo para sacar de apuros? ¿Todavía es necesario aprender idiomas o poco a poco nos vamos acercando al esperanto de la digitalidad? ¿Es posible convertirse en políglota sin haber tomado una sola clase con maestros de carne y hueso? ¿Cuántos idiomas podremos traducir en el futuro gracias a internet? Las preguntas pueden multiplicarse y llegar incluso a la filosofía, pues, como en todo, la revolución del conocimiento también toca el problema de la traducción. Algo pasará con ella, lo sabemos, pero yo no sé que vaya a ser exactamente.
Hice por lo pronto un experimento entre muchos que podemos intentar con, por ejemplo, el traductor de Google. Redacté un parrafito soso, sin literatura, y lo pasé del español al inglés al italiano al francés al alemán al chino y al final, otra vez, lo que quedó del párrafo, al español original. El resultado no es perfecto, pero algo quedó del castellano primigenio, así sea un poco disparatado. Veamos:
La casa de mi hermano es bonita. Tiene cuatro habitaciones, dos baños, cocina y sala. Además, tiene un amplio jardín. En la sala hay una televisión y tres sillones muy grandes. El baño principal es color azul. En la recámara más importante tiene un equipo de sonido, pues a él le gusta mucho oír música. También ve películas. En la cochera guarda su coche y afuera de la casa hay un gran árbol que da mucha sombra.
My brother's house is pretty. It has four bedrooms, two bathrooms, kitchen and living room. It also has a large garden. The living room has a television and three large chairs. The main bathroom is blue. The largest room has a stereo, because he enjoys listening to music. Also watch movies. In the garage keeps your car and out of the house is a large tree that gives lots of shade.
La casa di mio fratello è abbastanza. Ha quattro camere da letto, due bagni, cucina e soggiorno. Essa ha anche un grande giardino. Il soggiorno ha una televisione e tre sedie di grandi dimensioni. Il bagno principale è il blu. La sala più grande dispone di un impianto stereo, perché gli piace ascoltare la musica. Anche guardare i film. Nel garage perfettamente alla tua macchina e fuori la casa è un grande albero che dà un sacco di ombra.
La maison de mon frère assez. Il dispose de quatre chambres, deux salles de bains, cuisine et salle de séjour. Il dispose également d'un grand jardin. Le salon a une télévision et trois grandes chaises. La salle de bains principale est bleu. La plus grande salle a une chaîne stéréo, parce qu'il aime écouter de la musique. Également regarder des films. Dans le garage maintient votre voiture et à l'extérieur de la maison est un grand arbre qui donne beaucoup d'ombre.
Das Haus meines Bruders genug. Es hat vier Schlafzimmer, zwei Badezimmer, Küche und Wohnzimmer. Es hat auch einen großen Garten. Das Wohnzimmer hat einen Fernseher und drei Stühlen. Das Badezimmer ist blau. Der größte Raum hat eine Stereoanlage, weil er gerne Musik hören. Auch Filme. In der Garage hält Ihr Auto vor dem Haus ist ein großer Baum, der viel Schatten gibt.
我的兄弟的家就好了。它有四个卧室,两个卫生间,厨房和客厅。它也有一个大花园。客厅里有电视和三把椅子。浴室是蓝色的。最大的房间里有一个立体的,因为他听音乐。甚至电影。在车库,你的车停就是一棵大树,让大量的阴影在房子前面。
La casa de mi hermano está muy bien. Tiene cuatro dormitorios, dos baños, cocina y sala de estar. También tiene un gran jardín. Sala de estar con TV y tres sillas. El baño es de color azul. La sala más grande tiene tres dimensiones, porque no puede escuchar la música. E incluso películas. En el garaje, el coche es un árbol grande, así que un montón de sombras en la parte delantera de la casa.

domingo, octubre 17, 2010

Variada Acequias 53



Un menú muy interesante de colaboraciones reúne la edición 53 de Acequias, revista de la UIA Laguna. Sergio Antonio Corona, Mauricio Beuchot, Saúl Rosales, Raúl Olvera, Gabriel Trujillo, Laura Orellana, Magda Madero, Salvador Hernández Vélez, Eve Gil, Víctor Manuel Pérez, Édgar Salinas y Leonor Domínguez, entre otros, suman sus ideas en un ejemplar al que no se le puede pedir más. Como sabemos, su circulación es gratuita. Acequias puede ser solicitada en la Ibero o a su editor, Julio César Félix (acequias@lag.uia.mx).
Otra opción para leerla es la web: http://issuu.com/iberotorreon/docs/acequias_53
Yo colaboré con este ensayito:

El verbo madrugar en La sombra del Caudillo

Jaime Muñoz Vargas

En el Libro V Capítulo I de La sombra del Caudillo, el general Protasio Leyva charla con los diputados hilaristas que le informan sobre la necesidad de frenar a quienes impulsan la candidatura del general Ignacio Aguirre. Le comentan que es una labor en apariencia sencilla, pero complicada en el fondo. Leyva, pragmático como nadie, responde: “Eso quiere decir que sólo necesitamos valernos de los grandes procedimientos”. Los “grandes procedimientos” son, si aclaramos la ironía que aquí carece de contexto, aniquilar a los rivales, fulminarlos a punta de pistola, madrugarlos antes de que estén mejor acomodados en el tablero político. En esencia, La sombra…, novela publicada en 1929 por Martín Luis Guzmán, relata eso: el ascenso de los enemigos del caudillo/presidente y el modo brutal con el que fueron marginados, mediante un despiadado madruguete, de toda aspiración. Se trata, pues, de un testimonio literario sobre los modales nada exquisitos de nuestra política, un fresco en el que quedó retratado el maquiavelismo a la mexicana que alcanzó su punto de esplendor en la década de los veinte.
“La mejor novela política que registran nuestras letras”, escribió hace varias décadas Carlos González Peña, coetáneo de Guzmán. A la fecha, si no la mejor, La sombra… sí es una de las más logradas y una de las primeras en registrar los alcances inaugurales de la Revolución, cuando ésta recién “degeneró en gobierno”, como gustaba afirmar Ranato Leduc. Se trata sin duda de una sinfonía narrativa, de una pieza literaria cuya prosa exacta y poética la convirtió de inmediato en referente no sólo de nuestras letras, sino también de nuestra forma de relacionarnos con el poder y de aspirar a él, es decir, La sombra… es asimismo un documento con flecos sociológicos. Por ello, la afirmación de González Peña sigue vigente: son muchos y variados los aciertos de Guzmán al adentrarse en las tripas de una realidad que, de tan enmarañada, hubiera sido un jeroglífico para escritores menos solventes.
La sombra… evidencia lo que sabemos sobre la vida de su autor. Tenía formación de periodista, de escritor y de funcionario público, oficios que desempeñó desde muy joven. Nacido en Chihuahua en 1887, sumaba apenas 23 años cuando estalló la Revolución. Para entonces, pues, su experiencia ya se había nutrido de un precoz quehacer periodístico que quizá fue la actividad donde tuvo mayores logros, además de un contacto estrecho con los agitados mentideros políticos de aquellos años y, fundamental en su formación, de un dialogo estrecho con los ateneístas Caso, Herníquez Ureña, Reyes, Vasconcelos, Torri, entre otros, lo que afinó sobre todo las armas de su estilo literario y la hondura de sus observaciones sobre la realidad mexicana.
Mucho se ha escrito sobre el valor de La sombra… Cierto que algunos críticos han destacado sus defectos (que los tiene), pero es unánime el dictamen que tras resaltar sus méritos concluye en calificarla como notable. A mi juicio, lo que vale más en La sombra… no son tanto su trama, ni sus peripecias, ni la pintura del ambiente ni la de los personajes; es algo más profundo: la capacidad para “leer” la atmósfera turbia, difusa, de la política mexicana en un momento en el que llegaba al colmo el uso de la fuerza para conquistar el poder. Desde lejos, en el exilio madrileño, Guzmán supo interpretar las noticias que le llegaban sobre México y ensamblarlas con su propia vivencia para desembocar en una verdad atroz: nuestro país ya presumía de estabilidad y democracia, pero lo cierto era que todo estaba patinado por la sombra de un caudillo que no iba a escatimar violencias para conservar sus fueros; entre otros, y acaso el más importante, el de elegir a sus sucesor.
En su Historia de la literatura hispanoamericana, el argentino Enrique Anderson Imbert observa que

'La sombra del Caudillo' aventaja a este libro ['El águila y la serpiente'] por lo pronto en su mayor ambición literaria, en su organización como obra de arte. Puesto que es una novela y no un ensamble de crónicas —como 'El águila y la serpiente'— uno exige más. A causa de esa exigencia artística —exigencia que suele quedar insatisfecha—, por momentos el gusto del lector vacila y no sabe cuál de los dos libros mide mejor el real talento del autor. Comienza 'La sombra del Caudillo' con frases artísticas, ricas en cromatismos impresionistas. El torbellino de la acción arrebata la prosa y acaba por hundirla en una crónica de infamias, traiciones, ignominias, crímenes, abusos, vicios que transcurren en la época de las intrigas políticas de Obregón y Calles, a fines de 1927, en la ciudad de México y sus alrededores. La Revolución Mexicana aparece en plena farsa electoral. No hay una sola figura noble: ni siquiera Axkaná convence, pues si bien con más escrúpulos, también está complicado en las turbias intrigas de los demás. Da horror la fría precisión con que Guzmán describe el pistolerismo de la política mexicana. No ha creado ningún carácter memorable porque su interés fue más bien sociológico. La novela carece de unidad. Los primeros capítulos insinúan una situación (Rosario-Aguirre) que luego ni se desenvuelve ni cobra importancia. Tampoco tiene unidad estilística: preciosismo impresionista en los primeros capítulos, prosa objetiva después. Lo más interesante, con tono de novela, es la intriga, la conspiración y la violencia al final. Buena novela, con todo.

La larga cita, que es lo que dice sumariamente este crítico sobre La sombra…, sirve para mostrar el doble sentimiento que ha producido la novela en muchos receptores: algo tiene de desigual, de incompleta, de informe, pero al final convence, gana al lector, lo mueve a pensar que el escenario donde se desarrollan las acciones ha sido bien decorado y que Guzmán, avezado actor e intérprete de la acción política nacional, ha sabido procesar y condensar en unas páginas el aroma violento que irradia una sombra, la sombra del Caudillo.
Otro lector fuereño, John Broshwood, ha destacado en México en su novela la peculiar viscosidad que se siente al atravesar los capítulos de La sombra

La novela constituye probablemente un cuadro preciso de la política personalista. Es repugnante la falta de sentido del deber social de los dirigentes. Y las personas son muy reales, a pesar de alguna torpeza que podemos descubrir en la descripción de las relaciones sociales. Como Guzmán relataba la crónica de una trama política, atendió a la narración en su conjunto más que a escenas aisladas (…) El libro es casi una gran novela, pero no lo es del todo precisamente porque el autor, excelente periodista, careció de la imaginación del novelista. Su capacidad de recrear no estuvo a la altura de su habilidad para describir lo observado. Las fallas de 'La sombra del caudillo' no le impidieron ser una novela muy buena; pero carece de los alcances de 'El señor presidente', de Miguel Ángel Asturias, novela guatemalteca sobre un tema semejante.
El valor principal de 'La sombra del caudillo' estriba en las implicaciones de la palabra sombra. El poder del caudillo gravita pesadamente sobre todos, aun cuando no se encuentre presente. Es la fuente de la decisión final. Su autoridad existe de modo que trasciende nuestra idea normal de la influencia o de la capacidad de persuasión de una persona. Y aunque la novela, evidentemente, constituye un ataque contra el régimen de Calles, resulta más que eso, pues la sombra, más que el hombre, es lo importante. La sombra existe en una suerte de poder sobrenatural, como si estuviese inevitablemente presente. Los subordinados se pliegan ante el poder. El agente material del poder puede ser atacado y aún sustituido, pero la voluntad de aceptar el dominio de la sombra es constante. La sombra y su aceptación son el obstáculo principal que se levanta en el cambio de la democracia en México y el resto de América española.

La preocupación de Guzmán estaba enderezada entonces no tanto, como en otras novelas más ortodoxas, hacia la anécdota; las peripecias importan menos que el objetivo final: sentar un testimonio literario, con referentes históricos harto reconocibles, sobre la podredumbre de nuestro hacer político cuando ya presuponíamos no sólo el triunfo, sino el asentamiento y los beneficios sociales de la Revolución; La sombra… es una cruda negación de ese supuesto estatus: México todavía arrulla con balazos su naciente vida institucional, y en 1929 lejos estamos todavía de anular tal atavismo.
Más que novelar, Guzmán reporteó y examinó. De ahí que su imaginación no haya operado como lo hace en otros escritores; el chihuahuense observaba y concluía, y esa capacidad radiográfica es de hecho lo más visible en sus primeros libros. En La querella de México (1915), por ejemplo, apunta que como país “Nacimos prematuramente, y de ello es consecuencia la pobreza espiritual que debilita nuestros mejores esfuerzos, siempre titubeantes y desorientados”. O en una entrevista con Eduardo Blanquel: “Sigo creyendo que uno de los graves males de México, de los peores, es su falta de virtud y, por lo tanto, su inmoralidad. La inmoralidad, no sólo en cuestiones económicas, no sólo en cuestiones pecuniarias, sino en todos los órdenes”.
Los análisis de Guzmán sobre nuestra política lo obligan a pensar con pesimismo, pero, como Axkaná González (personaje que ha sido considerado el alter ego del autor en La sombra…), su idealismo no le permite darse por aniquilado. Maltrecho y todo, defectuoso de origen y lo que sea, el trabajo político debe ser desarrollado y acabar con la empistolada barbarie para que el lugar sea ocupado aunque sea por alguna pálida forma de democracia. Sobre esto no se hace muchas ilusiones y el asunto de su relato deriva en una matanza que es calca de otra real, pero el hecho de que Axkaná termine como termina en la novela da la impresión de que el autor cree en el futuro, en la salvación del ideal redentor que seguirá luchando.
Ahora bien, el fleco sociológico, antropológico incluso, de La sombra… fue magistralmente mitigado por la belleza envolvente de la prosa. La adjetivación, el ritmo, el logro de imágenes perfectas para describir hasta los detalles más pequeños —un gesto, un diálogo, un paisaje— hacen de esta novela un dechado de composición literaria desde el punto de vista estilístico. Emmanuel Carballo, en una acotación al margen de la famosa entrevista publicada en sus Protagonistas de la literatura mexicana, dijo: “Su estilo es el desquite de la inteligencia en un país en el que triunfan los sentimientos”. En efecto, si algo sugiere la prosa guzmaneana es que procede con una especie de cálida frialdad, si se permite el oxímoron: cálida por los hechos que narra, ardorosos y agitados; y gélidos porque el narrador parece observarlos como un científico social que antes de tomar partido está forzado a consignar lo que ve. En este sentido, no es irrelevante el “tratado” sobre política mexicana (política a la mexicana, vale aclarar) subyacente en La sombra… Con esa prosa maestra, fina, serenamente armada aunque sepamos que fue escrita con cierto arrebato, Guzmán filtra, mediante su narrador o sus personajes, otra querella de México donde podemos aquilatar la moral que mueve a nuestros gobernantes y sus rémoras; dice Emilio Olivier Fernández: “En política nada se agradece, puesto que nada se da”; “En política no hay más guía que el instinto, y yo, por instinto, sé que Aguirre no es sincero cuando rechaza su candidatura”. O un lambiscón cualquiera ante el general que ya huele a candidato: “—Ya sabe usted, compañero —le declaraban a Aguirre, o ‘ya sabe usted, mi general’—; usted cuenta conmigo para todito lo que se le ofrezca, de veras, sin recámaras. Soy de los que lo apoyamos con el corazón en la mano, no de los falsos y traidores. Y si alguien le viene con el chisme de que yo ando o yo hablo con el general Jiménez, no cavile por eso; tómelo a broma; que, de hacerlo, es tan sólo para no dar a los otros pie por donde puedan sospechar. Ya usted sabe cómo hay que irse bandeando en estos negocios”. También, esta declaración de Axkaná, premonitoria del destino que esperaba al ministro general Aguirre: “En el campo de las relaciones políticas la amistad no figura, no subsiste, Puede haber, de abajo arriba, conveniencia, adhesión, fidelidad; y de arriba abajo, protección afectuosa o estimación utilitaria. Pero amistad simple, sentimiento afectivo que una de igual a igual, imposible. Esto sólo entre los humildes, entre la tropa política sin nombre. Jefes y guiadores, si ningún interés común los acerca, son siempre émulos envidiosos, rivales, enemigos en potencia o en acto. Por eso ocurre que al otro día de abrazarse y acariciarse, los políticos más cercanos se destrozan y se matan. De los amigos más íntimos nacen a menudo, en política, los enemigos acérrimos, los más crueles”. Y otra de Axkaná: “Porque en México (…) no hay peor casta de criminales natos que aquella de donde los gobiernos sacan sus esbirros”. Remigio Tarabana, claridoso achichincle de Aguirre, también tiene sabiduría política: “¿Y qué pasa aquí, en cambio, con el funcionario falso, prevaricador y ladrón, me refiero a aquel a quien se calificaría de tal en las naciones donde imperan los valores éticos comunes y corrientes? Que recibe entre nosotros honra y poder, y, si a mano viene, aun puede proclamársele, al otro día de muerto, benemérito de la patria. Creen muchos que en México los jueces no hacen justicia por falta de honradez. Tonterías. Lo que ocurre es que la protección a la vida y a los bienes la imparten aquí los más violentos, los más inmorales, y eso convierte en una especie de instinto de conservación la inclinación de casi todos a aliarse con la inmoralidad y la violencia (…) Total: que hacer justicia, eso que en otras partes no supone sino virtudes modestas y consuetudinarias, exige en México vocación de héroe o de mártir”. Los enemigos de Aguirre también sabe opinar: “Cada dos años, cada tres, cada cuatro, se impone el sacrificio de descabezar a dos o tres docenas de traidores para que la continuidad revolucionaria no se interrumpa”. Y otra vez Olivier, animal político si los hay en La sombra…, quien aquí expone dos variaciones sobre un mismo tema, quizá el vertebral en la novela: “El que primero dispara, primero mata. Pues bien, la política en México, política de pistola, sólo conjuga un verbo: madrugar”; “La regla, la daré desde luego, es una sola: en México, si no le madruga usted a su contrario, su contrario le madruga a usted”.
En verdad, la sentenciosa enciclopedia política a la mexicana de Olivier y sus correlatos Axkaná, Tarabana y compañía, es el sustrato, lo que bajo la anécdota quería expresar Martín Luis Guzmán. Entre todo lo dicho, entre el ir y venir conspirativo de los personajes, una verdad se impone: la de madrugar, la de anticiparse al movimiento del enemigo y lanzar a tiempo el zarpazo. Al desoír el consejo, al tardarse un segundo más de lo recomendable en tomar providencias, el general Aguirre y los suyos probaron el plomo suministrado de “los grandes procedimientos”, esos que en México han sido usados para compensar, siempre madrugadora y violentamente, nuestro déficit democrático. Martín Luis Guzmán (“el más grande escritor que produjo la Revolución: un prosista diáfano, un ingenio travieso y penetrante, un observador y un investigador sagaz”, a juicio de González Peña) tomó como empréstito algunos hechos fabricados por la realidad, imaginó algunos otros, desplegó peripecias no desdeñables, pero eso le importó menos, tal vez mucho menos, que deslizar una turbadora axiología en las páginas de su relato.
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Comarca Lagunera, 16, septiembre y 2010

sábado, octubre 16, 2010

Top five de mis tangos



A veces me doy tiempo para oír tangos. Lo hago a ratos, entre los pendientes que nunca faltan. Mientras lo oía ayer, recordé una conversación con Quique Ruslender. Le dije que a mi juicio el mejor tango de la historia es “Sur”; él me respondió que “Pasional”. Sé que eso es una elección atravesada por la más terca subjetividad, así que da lo mismo que uno prefiera lo que sea, pues para el caso el mejor tango es todos los tangos, cualquiera; todo es cuestión de que nos guste. Me hice ayer la pregunta: ¿cuáles son mis cinco favoritos? Creo que quito a “Sur” del primer sitio y pongo otro. Hasta yo me contradigo y en ocasiones pongo a “Sur” en lugares que no son el primero. Ayer, nomás ayer, mi top five era el siguiente, en este orden:
Confesión” (Enrique Santos Discépolo): “Fue a conciencia pura / que perdí tu amor... / ¡Nada más que por salvarte! / Hoy me odias y yo feliz, / me arrincono pa’llorarte... / El recuerdo que tendrás de mí será horroroso, / me verás siempre golpeándote como un malvao. / ¡Y si supieras, bien, qué generoso / fue que pagase así tu buen amor! / ¡Sol de mi vida!, fui un fracasao / y en mi caída / busqué dejarte a un lao, / porque te quise tanto, ¡tanto! / que al rodar, para salvarte / solo supe hacerme odiar. // Hoy, después de un año atroz, te vi pasar: / ¡me mordí pa’no llamarte!... / Ibas linda como un sol... / ¡Se paraban pa’mirarte! / Yo no sé si el que tiene así se lo merece, / sólo sé que la miseria cruel / que te ofrecí, me justifica / al verte hecha una reina / que vivirás mejor lejos de mí”.
Uno” (Enrique Santos Discépolo): “Uno busca lleno de esperanzas el camino que los sueños / prometieron a sus ansias... / Sabe que la lucha es cruel y es mucha, pero lucha y se desangra / por la fe que lo empecina... / Uno va arrastrándose entre espinas y en su afán de dar su amor, / sufre y se destroza hasta entender: que uno se ha quedao sin corazón... / Precio de castigo que uno entrega por un beso que no llega a un amor que lo engañó... / ¡Vacío ya de amar y de llorar tanta traición! // Si yo tuviera el corazón... (¡El corazón que di!...) / Si yo pudiera como ayer querer sin presentir... / Es posible que a tus ojos que me gritan tu cariño / los cerrara con mis besos... / Sin pensar que eran como esos otros ojos, los perversos, / los que hundieron mi vivir. / Si yo tuviera el corazón... (¡El mismo que perdí!...) / Si olvidara a la que ayer lo destrozó y... pudiera amarte / me abrazaría a tu ilusión para llorar tu amor... // Pero, Dios, te trajo a mi destino / sin pensar que ya es muy tarde / y no sabré cómo quererte... / Déjame que llore como aquel que sufre en vida / la tortura de llorar su propia muerte... / Pura como sos, habrías salvado mi esperanza con tu amor... / Uno está tan solo en su dolor... / Uno está tan ciego en su penar... / Pero un frío cruel que es peor que el odio / -punto muerto de las almas / tumba horrenda de mi amor, ¡maldijo para siempre y me robó... / toda ilusión!…
Garúa” (Enrique Cadícamo) ¡Qué noche llena de hastío y de frío! / El viento trae un extraño lamento. / ¡Parece un pozo de sombras la noche / y yo en la sombra camino muy lento! / Mientras tanto la garúa se acentúa con sus púas / en mi corazón... // En esta noche tan fría y tan mía / pensando siempre en lo mismo me abismo / y aunque quiera arrancarla, / desecharla y olvidarla / la recuerdo más. // ¡Garúa! / Solo y triste por la acera / va este corazón transido con tristeza de tapera. / Sintiendo tu hielo, / porque aquella, con su olvido, / hoy le ha abierto una gotera. // ¡Perdido! / Como un duende que en la sombra / más la busca y más la nombra... / Garúa... tristeza... / ¡Hasta el cielo se ha puesto a llorar! // ¡Qué noche llena de hastío y de frío! // No se ve a nadie cruzar por la esquina. / Sobre la calle, la hilera de focos / lustra el asfalto con luz mortecina. / Y yo voy, como un descarte, / siempre solo, siempre aparte, recordándote. / Las gotas caen en el charco de mi alma / hasta los huesos calados y helados / y humillando este tormento / todavía pasa el viento / empujándome”.
Y ya no cupieron las dos mejores: “Sur” y “Los mareados”. Luego las traigo y comento el conjunto íntegro.

viernes, octubre 15, 2010

Proyecto Alternativo de Nación



Es tiempo de reconstruir a México. La actual crisis moral, económica, ambiental, política y social marca el fin de una época. Esta degradación ha causado grave daño a las conquistas históricas de los mexicanos y pone en riesgo nuestra viabilidad como nación.
La rapacidad de la mafia del poder no tiene límites: Concentra la riqueza en unas cuantas manos, a cambio de condenar a millones de mexicanos a una vida de pobreza y exclusión inaceptables, cancelando el futuro de jóvenes y niños. Esa oligarquía se considera dueña de México y nos han convertido en uno de los países más desiguales del mundo. Con ambición desmedida, ha secuestrado las instituciones, atropellado las garantías constitucionales, entregado los bienes nacionales a extranjeros y devastado el medio ambiente.
La única manera de terminar con estas injusticias es una transformación profunda del país. Por eso convocamos al pueblo mexicano a defender sus derechos, a llevar a cabo una revolución de las conciencias, de alcances históricos, para reconstruir la nación desde sus cimientos, para hacer realidad la libertad, la fraternidad, la justicia y la democracia.
El renacimiento de México necesita de la participación de todos los ciudadanos libres que trabajen en la construcción del bien común. Queremos un país que dé seguridad y bienestar a sus habitantes, que respete las libertades y la diversidad; una nación de personas dignas, solidarias y dichosas: mujeres, hombres, jóvenes, indígenas, campesinos, obreros, profesionistas, empresarios, estudiantes, niños, ancianos.
Este país ya está cambiando. La energía social está en marcha. Somos millones quienes estamos comprometidos con la transformación. Nuestra guía es la historia de las gestas populares, el ejemplo de Hidalgo al fundar la nación independiente; el de Morelos quien hizo valer la soberanía popular; el de Juárez al defender la República y el Estado laico; el de Madero que convocó a una revolución por el sufragio efectivo. Retomamos la bandera de Zapata por tierra y libertad, recuperamos el espíritu justiciero de Villa y el compromiso de los Flores Magón por acabar con la injusticia y la explotación. Nos inspira el general Lázaro Cárdenas quien defendió la soberanía y la independencia económica del país.
Estamos convocando al pueblo de México a unir voluntades y esfuerzos colectivos en un proceso constituyente: para crear la organización ciudadana que defienda los derechos de todos y las nuevas instituciones públicas que hagan de México una nación democrática, incluyente y soberana. Es la hora de actuar, de organizarse desde abajo y desde la izquierda, de luchar pacíficamente. Aspiramos a sumar a esa mayoría que quiere un cambio porque defendemos una razón fundada en el amor a la igualdad y en el aprecio a la diversidad.
El proyecto de Nación que ponemos a consulta es un punto de partida para el debate nacional sobre el México que soñamos y queremos construir. Este documento fue elaborado por un grupo amplio y plural de intelectuales y especialistas comprometidos con el cambio democrático. Lo ponemos a discusión para que sea enriquecido con las2experiencias, propuestas, ideas y demandas de todos los sectores. El México que queremos debe ser construido entre todos. Hasta diciembre de 2010 se recogerán las aportaciones individuales, colectivas y de los foros de discusión que se realicen; en marzo de 2011 será presentado el resultado de la consulta nacional.
El Proyecto Alternativo de Nación definitivo será obra de la participación, amplia y plural, del pueblo mexicano.

10 puntos para el renacimiento de México
1. Promover la revolución de las conciencias y un pensamiento crítico

Frente a la degradación de la sociedad, el desmantelamiento de las instituciones públicas, la destrucción de la naturaleza, la desigualdad, la corrupción, la deshumanización, la concentración del poder y de la riqueza, es imprescindible e impostergable un profundo cambio político, económico, social, cultural y, sobre todo, moral, ético.
Alcanzar el crecimiento económico, la democracia, el desarrollo y el bienestar, sólo será posible con una revolución de las conciencias sustentada en la cultura del pueblo mexicano, en su vocación de trabajo y en su generosidad; con valores sociales como la solidaridad, el respeto a la diversidad, el sentido de comunidad, el amor al prójimo y a la naturaleza y la protección del medio ambiente, que impidan el predominio del dinero, del engaño, de la corrupción y del afán de lucro, sobre la dignidad, la moral y el bien común.
Superar la crisis moral
La actual crisis de valores tiene su origen en los principios neoliberales de la oligarquía que justifican el individualismo, la desigualdad social, el abuso de poder y la antidemocracia. Esa minoría que domina la economía y el poder, impone sus concepciones y sus intereses, por encima del interés público, de las necesidades y del bienestar de la mayoría de la sociedad.
Una nueva forma de vida
Impulsaremos una forma de vida donde cada mujer y cada hombre —sin importar condición social, étnica, creencias o preferencias sexuales— valga por su trabajo, sus acciones solidarias, su fraternidad, su lealtad a las normas de convivencia y sus aportes al bienestar de la sociedad; una sociedad en la que prevalezcan la dignidad, el honor, la ética y la búsqueda de la felicidad. Un país donde la virtud sea el hábito de hacer el bien, en el que la mayor satisfacción de cada uno sea el bienestar de todos, y donde se recupere el espíritu de servicio a la comunidad.
Recobrar el sentido de comunidad
Esa es la piedra angular de este proyecto. Hay que colocar a la comunidad y a la vida comunitaria en el centro de la nueva sociedad. Recuperar los valores de las comunidades rurales y urbanas que aún existen y resisten por todos los rincones del país, y que aún forman parte de la idiosincrasia nacional. Superar el individualismo y el egoísmo, mediante el ejercicio crítico frente al poder, la violencia de la desigualdad, la ignorancia y el oscurantismo.
Establecer una ética política
La vida pública ha sido corrompida por la subordinación de los políticos a los intereses del mercado y de los potentados. La corrupción, la demagogia, el corporativismo, el clientelismo, el paternalismo y el autoritarismo, son prácticas perversas de la política. La ética política demanda la participación del pueblo en los asuntos públicos y el cumplimiento de la obligación de actuar en función de los intereses de los ciudadanos por parte de los servidores públicos. La sociedad debe adoptar una actitud conjunta contra la injusticia, el racismo, el sexismo, la opresión, la desigualdad y la corrupción que forman parte del sistema de dominación. Y entender la justicia como un bien común, como equidad de trato hacia todos y deberes colectivos para eliminar cualquier tipo de opresión.
Crear instituciones de participación
La democracia efectiva es el poder del pueblo. El espíritu republicano nace de la convicción de que el interés público corresponde al interés general. La comunidad democrática proviene de la intervención de la ciudadanía en la vida pública. La recuperación ciudadana de las instituciones requiere la ampliación de la democracia representativa, comunitaria y participativa: con elecciones limpias, rendición de cuentas de partidos, gobernantes y representantes populares; creando figuras electorales ciudadanas y de participación social en la decisión y ejecución de planes y programas de gobierno; con el reconocimiento y respeto de la democracia comunitaria que se practica en pueblos y comunidades indígenas; y con la instauración de mecanismos de participación ciudadana.
Promover una cultura democrática
Una conciencia de la responsabilidad entre ciudadanas y ciudadanos, implica aceptar la pluralidad, entender que todos tenemos los mismos derechos y reconocer la desigualdad de oportunidades que actualmente impera y, por tanto, la necesidad de la equidad.
Hacerse cargo de las tareas públicas, proponer, vigilar y participar en las decisiones de gobierno. La cultura democrática se construye en el ejercicio de los derechos, en la convicción de que el Estado somos todos. Esta cultura democrática también implica el diálogo y la acción de los ciudadanos hacia un fin común, la solidaridad de todos, el respeto y la ayuda mutua de los diferentes, así como la existencia de un Estado plural y justo.
Impulsar una visión integral de los derechos humanos
Los derechos y las garantías individuales deben ser firmemente asegurados, junto con los derechos colectivos económicos, sociales y culturales. En esto consiste el enorme poder moral de los derechos humanos, hoy negados en la práctica en México. Las libertades civiles y políticas sólo pueden ejercerse a plenitud si se cumplen el derecho al bienestar, a la educación, a la seguridad social, a la propia identidad y a las condiciones de vida que hacen la felicidad de los hombres en sociedad. Es un imperativo ético incorporar plenamente los derechos humanos a la Constitución y hacerlos cumplir. Para ser completamente libre, una persona requiere satisfacer sus necesidades más elementales de sobrevivencia (alimentación, vestido, salud, habitación, seguridad de vida) y de convivencia.
Diversidad biológica y cultural
México es uno de los tres países con mayor diversidad cultural y biológica del mundo. El corazón de esta doble riqueza, herencia milenaria, está en los pueblos indígenas y en las comunidades agrarias, en sus relaciones con la naturaleza y en la vida comunitaria. El colonialismo cultural ha negado la diversidad, imponiendo una visión nacional única y excluyente, de la misma forma que los modelos agroindustriales acaban con la enorme variedad de recursos de la naturaleza. Un México pluricultural y biodiverso implica crear nuevas condiciones democráticas, de igualdad y equidad para los pueblos originarios, no sólo culturales sino también económicas, políticas y sociales, así como formas de producir que conserven la riqueza biológica. La autonomía indígena es una forma concreta de ejercer el derecho a la autodeterminación en el marco de la unidad nacional, potestad reconocida por las leyes internacionales.
Por una modernidad alternativa
Nuestro proyecto está inscrito en el contexto planetario. Hoy se vive una crisis de la civilización industrial, del capitalismo tardío, materialista y tecnocrático. El destino de la nación no está aislado de lo que ocurre en el mundo. El reto político del país es también un dilema civilizatorio: o seguir alimentando una modernización que explota, margina y enajena a la ciudadanía, que vuelve al mundo un lugar de mayor degradación, que es una amenaza ecológica, que concentra los capitales y pone a la política alservicio de las élites; o, por el contrario, una modernidad alternativa basada en el equilibrio ecológico, el uso democrático y racional del agua, la energía, la biodiversidad, la tecnología y los conocimientos científicos, el control social del mercado y de los poderes políticos, la democracia participativa y la recuperación de la cultura en tanto riqueza diversa y factor dinámico de nuestra historia. Esto supone reconocer la necesidad de descolonizar el pensamiento. Asumimos como referentes las visiones basadas en el “buen vivir” y las valiosas innovaciones culturales, morales, políticas e ideológicas nutridas en la vida de nuestros pueblos originarios y afroamericanos. En consonancia, la transformación que proponemos representa un cambio democrático del poder político y la reconstrucción del poder social.
El nuevo espacio de lo público
Hay que detener la mercantilización de los espacios públicos y convertirlos en centros de la vida democrática. Frente a la apropiación privada de todas las esferas de la vida (la salud, la educación, la ciencia, la cultura, el ocio…), promovemos la creación y ampliación constante del espacio de lo público (lo que es bueno para todos y el espacio común de todos), para que se constituya en lugares, ámbitos, dimensiones, en donde confluir, habitar, dialogar y convivir los unos con los otros. Un espacio de la diversidad y la pluralidad cultural.
2. El Estado debe estar al servicio del pueblo y de la nación
Actualmente, el Estado mexicano se encuentra bajo el control de una minoría que utiliza el poder público para su propio beneficio. La oligarquía tiene secuestradas a las instituciones. Por eso, como pueblo, debemos recuperar democráticamente al Estado, a través de la participación activa y del voto ciudadano, y reintegrar las riquezas y los bienes públicos que han sido enajenados en forma anticonstitucional. En especial, deben revisarse concesiones y contratos en los casos de la minería, la industria eléctrica, el espacio radioeléctrico y el petróleo. Es indeclinable e inalienable el dominio directo de la Nación sobre el territorio, el subsuelo, los litorales, el espacio aéreo y los recursos estratégicos, que deben ser administrados en beneficio de los mexicanos.
La soberanía reside en el pueblo
Hay que restablecer el principio de la soberanía popular para que el Estado esté al servicio de los ciudadanos y de la nación, y para que las leyes garanticen los derechos del pueblo.
Establecer un Estado social y democrático
El Estado debe asumir su responsabilidad con la sociedad, combatir la desigualdad, tener un papel activo en la economía para impulsar el desarrollo y el bienestar del pueblo, restablecer el Estado de derecho y la participación ciudadana en las decisiones de gobierno. Un gobierno democrático defiende el voto popular, garantiza elecciones limpias, equitativas y sin dispendio de recursos; dialoga, hace acuerdo y respeta todas las expresiones ideológicas y políticas; asegura el ejercicio de la crítica, la expresión libre y el derecho a disentir.
Los Poderes de la Unión deben estar sujetos al imperio de la ley y de la Constitución, representando en todo momento los intereses generales de la sociedad y no sólo a una minoría. Impulsaremos una verdadera división de poderes que dé lugar a una mutua vigilancia que limite todos los excesos en el ejercicio del poder, que cumpla con los objetivos que se fijan en las leyes, la rendición de cuentas y sean acordes con la voluntad popular. La administración pública federal obedecerá a los principios de estricta legalidad y transparencia en sus actos y la permanente rendición de cuentas.
El nuevo federalismo
La relación entre la federación y los estados y municipios debe replantearse y dejar de lado el centralismo o el faccionalismo a la hora del reparto del prepuesto público. La capital de la República debe recuperar su condición de entidad fundadora de la Federación y tener plena igualdad de derechos respecto a las demás. La refundación democrática del Estado debe comenzar desde el municipio.
En nuestro país la justicia tiene precio y la impunidad constituye el pilar fundamental del sistema político mexicano; los tribunales legalizan los atropellos y los despojos cometidos por los poderosos y castigan a los indefensos y a los que oponen a las ilegalidades. El Poder Judicial de la Federación debe ser un auténtico garante y defensor de la Constitución y sus leyes. Los jueces deben ser intérpretes de la Constitución y actuar con independencia. Se propone elegir democráticamente a los ministros de Corte para que representen los intereses de los ciudadanos y no del poder. No hay democracia sin justicia para todos.
Construir un Estado democrático de Derecho
En tanto que en México no hay Estado de Derecho, proponemos que el ejercicio del poder sea democrático, transparente y rinda cuentas a la sociedad; que existan vías efectivas para garantizar todos los derechos humanos; que el principio de supremacía constitucional sobre el resto de las normas legales sea una obligación para cualquier autoridad; mejores mecanismos de control de constitucionalidad y de las controversias constitucionales; reconocer la figura jurídica de acciones colectivas para proteger derechos colectivos e intereses difusos, sobre todo de los consumidores; establecer mejores mecanismos de rendición de cuentas; que existan herramientas participativas para que la ciudadana influya permanentemente el comportamiento de las autoridades (referéndum; plebiscito; revocación; iniciativa popular; presupuesto participativo; acción ciudadana de inconstitucionalidad; auditoría ciudadana; inconstitucionalidad por omisión legislativa, administrativa o de otras autoridades; audiencia pública; cabildo abierto; consulta popular).
En un Estado democrático la tarea de la seguridad pública es garantizar la vida, la integridad física, las propiedades y la tranquilidad de la población. Frente a la actual crisis de seguridad pública y la violencia desbordada por la equivocada política de combate al narcotráfico sólo mediante medidas coercitivas. La solución de fondo, la más eficaz, es combatir el desempleo, la pobreza, la pérdida de valores y la ausencia de alternativas sociales. Las fuerzas armadas no deben ser usadas en funciones civiles o para reprimir a los movimientos sociales. No se permitirán más actos de impunidad desde el poder y se investigarán las violaciones a los derechos humanos.
La recuperación democrática del Estado será posible con una insurgencia cívica que reconstruya la República desde abajo, creando modalidades de poder ciudadano, las nuevas instituciones públicas, los nuevos instrumentos legales y políticos para gobernar con el pueblo y para el pueblo.
Reconstruir la política exterior
La política exterior debe estar fundada en la igualdad soberana entre los estados, en la no intervención y la solución pacífica de las controversias entre naciones y la solidaridad entre los pueblos, que defienda los derechos de los migrantes, proyecte los valores históricos de independencia y libertad.
Ejercer la soberanía nacional médula de la política exterior

Ante la realidad de un mundo desigual, dominado por grandes centros de poder económico y político, es indispensable procurar la equidad económica, la igualdad soberana y jurídica de los Estados, la solidaridad internacional y el apoyo a la expresión democrática de los pueblos. La fuerza de la política exterior será la justicia y la estabilidad internas. La soberanía nacional se refuerza con una política que promueva el desarrollo y la democracia, y que nos haga respetados y respetables en el mundo.
Recuperar nuestro lugar en AL y diversificar las relaciones
México debe recuperar su pertenencia a América Latina y el Caribe y diversificar las relaciones internacionales hacia todas las regiones y continentes, con países como Brasil, India y China.
Nuestra unión solidaria con los países del Sur se inscribe en los objetivos de descolonización y liberación política, económica y cultural que compartimos con esos países.
Con Estados Unidos, una relación equilibrada, de cooperación, respetuosa de las soberanías y conciente de las asimetrías
La relación con Estados Unidos debe ser equilibrada, de cooperación, de beneficio mutuo y respetuosa de las soberanías, haciéndose cargo de las asimetrías. Debe revisarse el TLCAN. La agenda bilateral debe dejar de estar centrada en el tema del narcotráfico para proteger nuestra seguridad y soberanía. Ha de comprender diversos rubros como la migración, la energía, el agua y el medio ambiente. El gobierno democrático está obligado a defender a los derechos humanos de los connacionales que viven y trabajan en la nación vecina. El clima de intolerancia y de violencia contra los migrantes es inaceptable, los consulados les deben brindar todo el apoyo legal y la ayuda necesaria. Nuestra frontera común representa un desafío y una oportunidad para ambos países pero sin militarización ni muros que nos dividan y confronten. Generaremos proyectos de desarrollo regional en la frontera para mejorar los niveles de vida y reducir el flujo de migrantes.
Privilegiar una política multilateral
La política multilateral será el ámbito privilegiado de la acción internacional de México para recuperar la historia de liderazgo en la defensa de la paz mundial, de la no intervención, la autodeterminación y el diálogo del Norte y el Sur. La globalización a que aspiramos es la de la solidaridad y la cooperación; opuesta a la discriminación o segregación; afirmativa de los principios de pluralidad, tolerancia y reconocimiento del otro y de los otros, así como de la integridad cultural de las comunidades en cualquier parte del mundo.
3. Democratizar el acceso a los medios de comunicación
Es inaceptable que un pequeño grupo posea el control de la televisión y de la radio, y medre con la ignorancia, el sensacionalismo y la desinformación en función de sus intereses. Las señales radioeléctricas, de televisión, telefonía e Internet son bienes públicos concesionados para cumplir una función de beneficio social. El Estado debe hacer cumplir el mandato constitucional de garantizar el derecho a la información y el acceso a los medios de comunicación. La sociedad debe contar con medios propios para expresar su pluralidad y su diversidad.
El control y la manipulación que ejerce la oligarquía a través de los medios de comunicación electrónicos es uno de los principales obstáculos para instaurar la democracia en México. La transformación del país reclama un cambio de las relaciones entre la sociedad y los medios, por eso proponemos:
Democratizar el acceso a los medios de comunicación y a las nuevas tecnologías
La libre competencia y la desconcentración de las concesiones que otorga el Estado evitará los monopolios de radio y televisión. Estas medidas abaratan, democratizan y universalizan el uso de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación.
Abrir los canales de televisión y de radio suficientes para brindar este servicio público indispensable y acabar con los monopolios.
La ley debe impedir su concentración en unas cuantas manos y regular la relación de los medios con la sociedad y el Estado.
Garantizar el derecho a la información de los mexicanos
Establecer figuras como el derecho de réplica y de información sobre asuntos de interés público. Crear una defensoría del público y de los derechos de la audiencia, encargada de recibir y canalizar consultas, reclamos y denuncias del público de la radio y la televisión. Formar un fondo de fomento para la producción de programas educativos, culturales y de entretenimiento de calidad para niños y adolescentes y jóvenes. Vincular la formación educativa a los contenidos de la televisión. Promover el cine nacional en la televisión abierta y por cable.
Promover el acceso a los medios de comunicación de toda la población, sobre todo a la radio y a la televisión
Los medios audiovisuales son un servicio público, de interés nacional y son esenciales para el desarrollo cultural y social de la población. Representan la materialización del derecho inalienable de expresar, recibir, difundir e investigar informaciones, ideas y opiniones sin ningún tipo de censura.
Establecer medios públicos que cumplan con el derecho a la información
Medios públicos que reflejen la pluralidad política, étnica, social y cultural de los mexicanos. Estos medios públicos, al ser entes de interés colectivo, contarán con presupuesto público, patrimonio propio y los regulará un consejo ciudadano.
Impulsar y garantizar el funcionamiento de medios comunitarios
Se promoverán las radiodifusoras y televisoras locales y regionales que permitan el acceso y el manejo de estos medios a pueblos indígenas, comunidades campesinas, jóvenes, escuelas, universidades y centros de formación educativa y cultural.
Garantizar el acceso universal a Internet como parte del derecho a la información y de acceso a las nuevas tecnologías y medios de comunicación.
4. Por una ética republicana y el combate a la corrupción
La revolución de las conciencias y la participación popular y ciudadana en los asuntos públicos crean las condiciones para que florezca una ética republicana que regenere a la nación, moralice la política, con servidores públicos con vocación de servicio. El servicio público es una distinción en sí misma y no debe basarse en altas remuneraciones y derroches que ofenden a los gobernados.
Austeridad republicana
Toda vez que en la vida política e institucional existe gran dispendio de recursos públicos, excesivos salarios y prestaciones de la alta burocracia, proponemos, entre otras medidas: la reducción de la mitad de los salarios de todos los servidores públicos de mandos medios y superiores, en los tres niveles de gobierno, eliminando bonos extraordinarios y privilegios de los altos funcionarios, así como acabar con los dispendios en la operación del gobierno.
Combate a la corrupción
La corrupción implica la violación al sistema normativo para obtener un enriquecimiento ilícito, mediante el tráfico de influencias, el clientelismo, el cohecho y el fraude, prácticas ilícitas que en la actualidad no son castigadas casi nunca. Queremos acabar con las conductas indebidas y la impunidad; aprobar una ley general que evite los conflictos de interés; que establezca el delito de corrupción y que castigue el uso electoral del presupuesto público.
Comisión para investigar la corrupción
Los órganos de fiscalización actúan bajo consigna, no son independientes y carecen de competencias para revisar el ejercicio de los recursos públicos. Frente a los graves niveles de corrupción en la administración pública federal proponemos crear una comisión de que investigue la corrupción y haga públicas sus conclusiones; hacer de la
Auditoría Superior de la Federación un órgano constitucional autónomo con mayores atribuciones que las que ahora tiene; eliminar los fondos y fideicomisos en la administración pública; aprobar una Ley General de Contraloría Social para abrir canales de participación ciudadana y control social; rechazar la aprobación de la Ley de Asociaciones Público-Privadas que pretende liquidar las áreas estratégicas y la rectoría del Estado en ámbitos fundamentales de la vida nacional como educación, salud, seguridad pública, comunicaciones e infraestructura.
Transparencia
La fiscalización efectiva por parte de la sociedad y de la opinión pública depende de la transparencia. Más vigilancia sobre los poderes formales y fácticos mediante la autonomía constitucional del IFAI y órganos equivalentes en los Estados; se requiere una ley de transparencia y acceso a la información pública, para todos los poderes y órganos del Estado; una ley de transparencia que obligue a abrir su información a partidos, sindicatos, organizaciones empresariales, empresas nacionales, trasnacionales y medios de comunicación electrónica, entre otros; los fideicomisos, fondos, mandatos o figuras análogas, vigentes deberán ser totalmente transparentes; construir un sistema nacional de transparencia, fiscalización y rendición de cuentas que sustituya a las actuales instituciones y mecanismos anticorrupción.
Un sistema electoral democrático
Si la recuperación democrática del Estado implica la participación electoral de los ciudadanos para ganar la mayoría a favor del cambio verdadero, y si el actual sistema electoral carece de legitimidad suficiente y permite prácticas fraudulentas, se deben tomar medidas como la garantía plena de la equidad electoral mediante una nueva ley de radio y televisión que evite la desmedida y distorsionadora influencia de los medios de comunicación electrónica; disminuir en más de la mitad el financiamiento público y el costo de las campañas; aprobar el derecho de réplica y reglamentar la publicidad gubernamental; eliminar el financiamiento privado; crear instituciones electorales nacionales que sean realmente ciudadanas e independientes del gobierno, partidos y poderes fácticos; establecer acciones afirmativas de género en las candidaturas a cargos de elección popular y en las instituciones públicas; garantizar el voto de los mexicanos en el exterior; sancionar cualquier mecanismo de clientelismo y corporativismo en las elecciones; establecer mecanismos para impedir la intervención de los cárteles de la droga en elecciones, y perfeccionar la fiscalización de los partidos, coaliciones, candidatos, dirigentes partidistas y de quienes intervengan en los procesos electorales.
Acabar con la exclusión social y política
En tanto que el sistema político no le da suficiente voz y representación a sectores como los pueblos indígenas, las mujeres, jóvenes, y “minorías” como los homosexuales, proponemos un sistema político que garantice los derechos humanos de todos y el acceso efectivo de los ciudadanos a los cargos públicos mediante un sistema de acciones afirmativas.
5. Crear una nueva economía
La actual crisis financiera y económica mundial revela que el mercado, sin la regulación apropiada del Estado, no es capaz, por sí mismo, de ofrecer un desarrollo económico balanceado, eficiente y a la vez justo. Por esta razón el papel del Estado en la economía ha adquirido un perfil más activo, concorde con la evolución de la economía y el mundo. Los gobiernos para fortalecer sus economías están retomando el espacio que cedieron al mercado y al capital financiero, a la vez que introducen nueva supervisión y regulaciones en diferentes actividades económicas y financieras.
En México, el fracaso del modelo económico neoliberal, implantado hace más de un cuarto de siglo, ha sido evidente: en la práctica el país no creció, unos cuantos acumularon inmensas fortunas y la mayoría de la población subsiste en la pobreza. La apertura comercial indiscriminada y el sometimiento a los dictados de los organismos financieros internacionales que impusieron los gobiernos neoliberales, no se tradujeron en un desarrollo económico sostenible e incluyente. La realidad es que México es de los países que menos crece, que menos empleo genera, así como la nación con mayor migración y de más grave desigualdad. Estas son las razones prácticas por las que se requiere reformular el modelo económico y la estrategia de desarrollo.
Los gobiernos neoliberales desmantelaron la planta productiva nacional, las instituciones y las políticas sociales y económicas del Estado mexicano, auspiciaron el saqueo con las privatizaciones de empresas y bienes públicos, apostaron todo a la dependencia con el exterior y entregaron el control de la economías a unas cuantas empresas y monopolios; políticos y corporativos formaron un grupo oligárquico que se apoderó del poder público para perpetuar sus privilegios.
El Estado debe asumir su obligación de velar por la prosperidad de la población y no sólo por los negocios de un puñado de empresarios. Estamos comprometidos con un Estado de bienestar y el combate a la desigualdad, que apoye a las empresas y productores nacionales, que impulse las cadenas productivas regionales y la creación de empleo. Un Estado que fortalezca el tejido social y los mecanismos económicos de subsistencia, solidaridad comunitaria, ayuda mutua, asociacion; además del mercado justo y la economía local.
El nivel de vida de la gente será el principal indicador de la nueva economía
El objetivo central del nuevo modelo económico es aumentar el bienestar de los ciudadanos y reducir la desigualdad social, uno de los mayores problemas de nuestro país. Esto se puede lograr reorientando la economía para favorecer la producción y el empleo. El propósito principal no es sólo lograr buenos indicadores financieros, sino mejorar los niveles de vida reales de la gente, a través del crecimiento, el empleo y mejores salarios.
La nueva política económica se enfocará en la economía real, en el trabajo y en la producción de los bienes que necesitamos, en lugar de privilegiar estímulos a los capitales financieros y especulativos. Sin producción no hay empleos, industrias, consumo, mercado, bienestar colectivo, ni economía poderosa, ni nación soberana. La nueva economía debe generar mayor equidad, competencia y competitividad.
Asimismo, se proponen mecanismos para un crecimiento incluyente, cuyos frutos se distribuyan de forma equitativa entre la población, logrando una mejoría creciente y permanente en el bienestar de los mexicanos.
El Estado debe reasumir su responsabilidad de conducir el desarrollo
La nueva política económica debe basarse en la planeación del desarrollo de acuerdo con el interés nacional y el ejercicio democrático. Es fundamental la intervención pública –de sociedad y gobierno– para reactivar la economía y generar empleos, sobre todo en épocas de recesión. Debe anteponerse el interés nacional a cualquier participación de México en acuerdos o proyectos impulsados por gobiernos extranjeros y organismos financieros internacionales, sin detrimento de la continua participación de México en el mundo. El Estado mexicano recuperará su papel de promotor del desarrollo y, con la participación de los sectores privado y social, desarrollará planes para integrar cadenas productivas locales y regionales y maximizar el empleo y el valor agregado nacionales. En el desarrollo nacional es clave el apoyo a la educación, la ciencia y la tecnología.
Las llamadas reformas “estructurales” que impulsa el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial ya están desacreditadas en el resto del mundo –en México justificaron el pillaje, en particular con las privatizaciones y los rescates como el Fobaproa. A pesar del fracaso, el PRI, el PAN y la oligarquía, insisten en continuar la misma política económica y aprobar la reducción de prestaciones y del poder de negociación de los asalariados, la sustitución de impuestos directos por indirectos, haciendo más injusto el sistema fiscal al restarle progresividad y la privatización de la industria eléctrica y petrolera.
Una economía fuerte con mayor competencia interna y competitividad frente al exterior
La competitividad es clave para crecer; la competencia interna es clave para lograr la competitividad, ya que precios altos en lo interno dañan la competitividad. El combate a los monopolios y precios competitivos en los energéticos son requisito indispensable para crecer, así como para evitar la concentración excesiva del ingreso e ir mejorando la equidad social.
Una economía nacional firme en la globalidad
La globalización económica es real y debe tomarse en cuenta. Hay países como Brasil, India y China que han sacado buen provecho de las tendencias globales; otros, como México, se han quedado atrás. En esos países el papel del Estado ha sido central en su desarrollo. Nuestra propuesta considera el contexto internacional para fortalecer nuestra economía interna y aprovechar las oportunidades del mercado mundial. En las relaciones comerciales con el exterior se buscará equilibrio y reciprocidad con los distintos socios comerciales.
Fortalecer la economía popular y la pequeña y mediana empresa
El fortalecimiento de la economía familiar y de la economía a baja escala es parte fundamental de la nueva política económica. Son las pequeñas y medianas empresas las que más generan empleo en México, por lo que habrá programas de crédito y facilidades para el autoempleo para multiplicar este tipo de empresas.
Apuntalar al hogar como unidad económica fundamental
La sociedad no sólo debe recuperar su lugar en la economía local y regional como generadora de bienestar, riqueza y empleo, también debe alcanzar a la propia economía doméstica o del hogar, que es una dimensión habitualmente olvidada de la planeación económica. En plena sinergia con el Estado, los ciudadanos deben tomar acciones en relación con la alimentación, la salud, la vivienda, el agua y el crédito, con conciencia ecológica y social, a fin de adoptar una nueva forma de vida y de edificar hogares seguros, sanos y autosuficientes. Lo anterior significa construir un poder doméstico para enfrentar de mejor manera y solidaria los retos e incertidumbres del futuro.
Planeación sectorial y regional con participación social y privada
La cooperación estrecha de los sectores público, social y privado es un principio básico para construir una economía fuerte y una sociedad más justa. Se debe propiciar la convergencia de la inversión pública y privada mediante estrategias de desarrollo regional. El Estado apoyará la viabilidad y facilitará el diseño y ejecución de los planes, con la participación de los sectores social y privado de las propias regiones, poniendo el énfasis en el incremento del valor agregado y la creación de empleos.
Aumentar la inversión pública en infraestructura
En este rubro, el gobierno recuperará, gradualmente, los niveles que se registraron en los periodos de alto crecimiento económico. La inversión en infraestructura genera mucho empleo y requiere de menos divisas que otras actividades.
Financiamiento accesible y barato para las actividades productivas
A través de diversos canales (banca nacional, banca regional, banca de desarrollo) se instrumentarán esquemas para asegurar financiamiento a la actividad productiva en montos y condiciones comparables a las de nuestros competidores. Se requiere promover el apoyo de la banca privada a este propósito, además de impulsar los bancos regionales y reestructurar la banca de desarrollo para que apoye directamente a los agentes económicos.
Los movimientos de capitales y operaciones financieras especulativas no deben estar exentas de impuestos
Se deben gravar con tasas vigentes de impuestos sobre la renta y con ello evitar ineficiencias en la asignación de recursos o sobrevaluación artificial de la moneda que al final sólo dañan la planta productiva y el empleo.
El Banco de México debe velar por el crecimiento y no sólo controlar la inflación
Que el BM haga un nuevo balance de riesgos en donde es un riesgo la inflación, así como también un alto desempleo de la planta productiva. Se propondrá al Poder Legislativo cambiar el mandato del Banco de México, para que incluya crecimiento y no solamente combate a la inflación.
Revisar los tratados de libre comercio para lograr relaciones equitativas
Se buscará aumentar la producción en el campo, lograr la autosuficiencia alimentaria y crear las condiciones para que los campesinos y agricultores puedan arraigarse en sus comunidades. Debe revisarse el Tratado de Libre Comercio con América del Norte, para que sirva como instrumento para una relación equitativa en la región.
Particularmente, se debe renegociar su capítulo agropecuario, sobre todo en granos como el maíz y el frijol.
La mejor defensa de los derechos de los trabajadores es impulsar la democracia sindical
Para lograr una mejor distribución de los frutos del crecimiento, se buscará garantizar la plena representación de los asalariados, mediante una verdadera democracia sindical, incluyendo el voto secreto, la mayor transparencia y rendición de cuentas del uso de los recursos sindicales y evitando cualquier injerencia patronal o gubernamental. También se impulsará la recuperación del ingreso de los trabajadores. Se alentará la productividad con reparto de beneficios. Se dará protección al trabajo y se promoverá el empleo formal y la justicia laboral imparcial y oportuna.
Todas las políticas de desarrollo y proyectos económicos tendrán en cuenta sus impactos ambientales y serán sustentables desde el punto de vista ecológico
Hoy los recursos naturales y la calidad del aire, suelos y agua, han sido objeto de agudos procesos de deterioro. Ello es especialmente notable en los casos de la minería, el turismo, la extracción petrolera, la expansión urbana, y las modalidades industriales de agricultura, pesca, ganadería y producción forestal.
Consumo responsable
Promover en la sociedad la responsabilidad en el consumo y la información técnica para normar la adquisición de productos naturales sanos y artículos que no dañen la naturaleza. Reducir el consumo de productos contaminantes. Poner en práctica la reutilización y el reciclamiento. Auspiciar el consumo solidario, el pago justo por el trabajo realizado, eliminar discriminaciones, potenciar alternativas sociales y de integración para procurar un nuevo orden social.
6. Combatir los monopolios
Los monopolios producen altos costos económicos y sociales y el enriquecimiento de unos cuantos privilegiados. En México los grandes monopolios están vinculados al poder político y, sin justificación, encarecen bienes y servicios, dañando la economía de sectores populares, clases medias, pequeños y medianos productores, empresarios y comerciantes, que se ven obligados a pagar precios exagerados. Los intereses de los monopolios están representados en la oligarquía que domina la vida política y los protege de la competencia. Sus prácticas disminuyen el poder adquisitivo del salario, dañan a la planta productiva, afectan la calidad de vida de las familias y profundizan la desigualdad social.
Los monopolios y los precios abusivos son anticonstitucionales
La apertura comercial acabó con la mayoría de las empresas nacionales y privilegió a unas cuantas, muchas de ellas extranjeras. Los monopolios imponen su ley en el mercado, a pesar de estar prohíbidos por el artículo 28 de la Constitución mexicana. En este país empobrecido, la población paga más por bienes y servicios que en las naciones ricas, a cambio de pésimas condiciones de calidad.
Es injustificable e inaceptable que, por ejemplo, con un salario mínimo doce veces menor que el mínimo en Estados Unidos, los mexicanos paguemos por el cemento gris 100 por ciento más que los estadounidenses; 17 por ciento más por teléfono de línea fija; 240 por ciento más por llamadas de larga distancia nacional; 205 por ciento más por la electricidad residencial de alto consumo; 20 por ciento más por electricidad de alta tensión; 116 por ciento más por la tarjeta de crédito; 309 por ciento más por servicio básico de televisión por cable; 176 por ciento más por crédito a la vivienda.
Los precios exagerados quitan hasta el 15% de los ingresos de la gente
Los precios exagerados quitan a las familias entre 10 y el 15 por ciento de sus ingresos y reducen el consumo y el ahorro de las familias.
Las grandes empresas privilegiadas están protegidas contra la competencia
Desde del gobierno se protege a los monopolios y se frena cualquier intento de entrada de nuevos competidores. De continuar estas prácticas, México no podrá competir con otros países ni habrá nuevos empleos y, a la larga, tampoco habrá oportunidades para las nuevas generaciones.
Los monopolios acaban con las inversiones productivas y el empleo
Una parte de las utilidades que legítimamente podrían obtener las empresas de menor tamaño o el ahorro que podrían hacer los consumidores, son transferidas en forma de precios altos a los monopolios. Las empresas no favorecidas para operar deben reducir los salarios. Eso obliga a las pequeñas industrias a operar muy por debajo de su potencial y a los consumidores a reducir su consumo.
Con una regulación efectiva contra prácticas monopólicas, la economía crecería más
Si se evitaran los abusos de precios de los monopolios, sin precios exagerados, la economía nacional podría crecer entre 2 y 4 puntos porcentuales del producto interno bruto. Las prácticas monopólicas son un freno del crecimiento económico y el empleo.
La competencia debe ser una prioridad de Estado
La actual Ley de Competencia es ambigua, imprecisa y sin sanciones suficientes; no garantiza eliminar precios abusivos, atiende solo algunas prácticas anti-competitivas, pero está muy lejos de resolver el problema estructural de precios abusivos. La Comisión de Competencia tiene poca capacidad administrativa y regulatoria. México está en la posición número 60 de 134 países en materia de competitividad. Sin competencia, México no crecerá ni creará empleos.
Aplicaremos nueva legislación para acabar con los monopolios y actuar directamente contra los abusos y precios exagerados de productos y servicios, para crecer y crear empleo y oportunidades.
7. Abolir los privilegios fiscales para redistribuir la riqueza con justicia
La economía mexicana atraviesa por una de las peores crisis de su historia; en 2009 la caída del Producto Interno Bruto (PIB) en 8 por ciento, significó un retroceso importante en los niveles de vida de la población. Ante esta circunstancia, las medidas aplicadas por el gobierno de Felipe Calderón han sido totalmente contrarias a las necesidades de la mayoría. Basta mencionar los aumentos al IVA como al ISR, a las gasolinas que repercuten en los precios de los bienes y productos que consume la gente, afectando a los que menos tienen.
Se incrementaron los principales impuestos y se crearon nuevos, por el afán del gobierno federal de aumentar la recaudación inmediata sin planeación alguna. Se instrumentó el Impuesto Empresarial a Tasa Única que no resolvió la necesidad de allegarse recursos financieros importantes. Por el contrario, complicó aun más el cumplimiento de las obligaciones fiscales.
Eliminar los regímenes fiscales preferenciales
Se ha castigado fiscalmente a la mayoría de la población para no enfrentar a los sectores de la economía que gozan de privilegios fiscales y reducen en forma importante los ingresos del Estado.
En México 60 por ciento de la recaudación fiscal del ISR recae en las personas físicas: trabajadores, empleados, profesionistas, pequeños y medianos empresarios, lo que no sucede en otros países con un desarrollo económico similar al nuestro. Las personas físicas, proporcionalmente, pagan más al fisco que los grandes grupos corporativos.
En 2009, el erario público dejó de percibir cerca de 700 mil millones de pesos debido a que las leyes fiscales permiten una serie de privilegios tributarios denominados “Gastos Fiscales” que benefician sobre todo a los contribuyentes de mayores ingresos.
La propia Ley de Ingresos del 2009 reconoce que los grandes corporativos, 420 grupos empresariales constituidos a lo largo del país, pagaron sólo el 1.78 por ciento de sus ingresos totales en materia del ISR.
Los privilegios fiscales, tratamientos fiscales especiales con fines diversos, deben desaparecer ya que son altamente regresivos y benefician mayormente a las grandes empresas. Con la desaparición de estos regímenes, la recaudación se incrementaría en 5 por ciento del PIB, lo que contribuiría a mejorar la distribución del ingreso en beneficio de las clases más necesitadas.
La recaudación tributaria en nuestro país apenas alcanza el 11 por ciento del PIB, y en algunos años de la presente administración ha sido menor. La paradoja es que en México, mientras las empresas producen entre el 55 y 60 por ciento del ingreso nacional, su contribución de ISR es apenas 2.65 por ciento del PIB; en cambio los asalariados, que aportan el 25 por ciento del ingreso nacional, contribuyen con 2.20 por ciento.
Por otra parte, basta mencionar que un asalariado de ingreso medio contribuye con 20 por ciento de su ingreso total en impuestos, en tanto que las grandes empresas lo hacen en un promedio de 3 por ciento de sus utilidades, lo cual es altamente inequitativo.
La autoridad tributaria también ha fallado en su intento de incrementar la recaudación a pesar de la creación del Sistema de Administración Tributaria y del incremento sustancial de la burocracia en esta entidad, que cuenta con más de 20 mil empleados.
Aumentar en tres años la recaudación fiscal en 10%del PIB
La propuesta en materia tributaria que se hace a los ciudadanos busca, en el corto y mediano plazo –en un máximo de 3 años–, aumentar la recaudación en 10 por ciento del PIB.
México ha alimentado sus finanzas principalmente con los ingresos públicos que provienen del petróleo. Esos recursos deben beneficiar a las clases más necesitadas del país.
Incrementar la recaudación con equidad
En primer lugar, se trata de suprimir los privilegios fiscales preferenciales, con lo cual incluso se simplificaría el cumplimiento de las obligaciones fiscales. Entre los principales:
-Gravar los ingresos generados de las ventas de acciones a través de la Bolsa
Mexicana de Valores.
-Eliminar por completo el régimen fiscal de consolidación.
-Eliminar la depreciación acelerada de la Ley del Impuesto sobre la Renta.
-Eliminar los regímenes fiscales preferenciales para las grandes empresas del sector primario y del transporte.
-Eliminar otras exenciones que benefician principalmente a las asociaciones civiles que persiguen fines de lucro.
Hacer eficiente la Administración Tributaria
Es necesario que la administración fiscal sea más eficiente; que el fisco federal recupere recursos derivados de las distintas auditorias que realiza la Secretaría de Hacienda, con una mejor fiscalización y procesos jurídicos adecuados que conlleven a obtener fallos favorables para recobrar dinero para el fisco. Basta mencionar que en 2008, apenas se pudo recobrar el 1.95 por ciento de 463 mil millones de pesos ganados por la SHCP en distintos procesos judiciales.
Fortalecer la fiscalización a las grandes empresas
Las grandes empresas nacionales como extranjeras, debido a su capacidad financiera y a su composición corporativa, eluden al fisco de manera muy considerable, por lo que hay que fortalecer los instrumentos de fiscalización hacia ese sector.17
Certeza jurídica
El contribuyente espera certeza jurídica de largo plazo del sistema fiscal. Hay que reducir al máximo las modificaciones fiscales. Hoy es altamente cambiante el sistema, incluso a través de circulares administrativas se modifica mensualmente, lo que complica el cumplimiento correcto de las obligaciones fiscales y la propia administración fiscal.
Eliminar el Secreto Fiscal
Es necesario transparentar los procesos de recaudación y las aportaciones de los contribuyentes del Sistema Tributario Mexicano. Que Congreso de la Unión y la población en general tengan acceso a la información fiscal con base en la Ley de Acceso a la Información. Esto con el objeto de conocer las razones y circunstancias tanto de las personas físicas como de las empresas que deben de contribuir en forma equitativa y proporcional al gasto público, como lo señala la Constitución de nuestro país.
Eliminar el Impuesto Empresarial a Tasa Única
Este gravamen se originó con el propósito de anular los privilegios o gastos fiscales contemplados en la ley del ISR. El gobierno federal no quiso enfrentar a los diversos sectores económicos modificando la ley del ISR, sino creó un nuevo impuesto, lo cual complica aún más el pago correcto de las obligaciones fiscales. Ese gravamen debería incluirse en la base gravable de la ley del ISR.
La política fiscal debe contribuir a la redistribución justa de la riqueza
México necesita una política tributaria que sea instrumento esencial de una política económica que contribuya a mejorar la distribución del ingreso de los mexicanos. En el mediano plazo, se puede lograr el incremento de la recaudación federal a 10 puntos del PIB, sin subir impuestos ni crear nuevos, a través de una reforma fiscal equitativa y haciendo eficiente la administración tributaria.
8. El sector energético, palanca del desarrollo nacional
Los gobiernos neoliberales, en sistemática contravención del orden constitucional, han provocado el abatimiento del sector energético nacional, especialmente en el ámbito público, reservado al Estado.
Las actividades del sector han sido convertidas en centros de negocios privados. Se han desplazado y sustituido las capacidades nacionales de ejecución y desarrollo tecnológico, al grado de convertir a Petróleos Mexicanos y a la Comisión Federal de Electricidad en simples administradoras de contratos que favorecen predominantemente a particulares, sobre todo extranjeros. Los más recientes ejemplos, son la desintegración de Luz y Fuerza del Centro, el despojo al Sindicato Mexicano de Electricistas y el remate a Televisa de 21 mil kilómetros de estratégica fibra óptica instalada con presupuesto público.
Actualmente campean la corrupción generalizada y la falta de dirección prácticamente en todas las áreas del sector. Como una de sus consecuencias, se han vulnerado los resultados de las inversiones públicas, ya de por sí insuficientes, debido a que el sector energético no ha recibido el tratamiento que su relevancia estratégica requiere. Tal es el caso de la inseguridad de las instalaciones, la falta de mantenimiento preventivo, y los riesgos no evaluados de la perforación en aguas profundas.
Con base en estas consideraciones, proponemos el fortalecimiento del sector energético mexicano, a fin de orientarlo al logro del desarrollo nacional, la equidad social y el bienestar general de la población:
El petróleo al servicio de la Nación
Poner toda la producción y la transformación de hidrocarburos al servicio exclusivo de la Nación, como lo ordena nuestra Constitución. La exportación debe ser consistente con las necesidades del país de optimizar el uso de sus recursos en el corto y en el largo plazo bajo esquemas racionales. Se buscará no exportar ni un solo barril más de petróleo crudo sin valor agregado, ni permitiremos contrato alguno de explotación al margen del espíritu y el mandato expreso y claro de nuestra Constitución.
Restitución integral de las reservas
Restituir gradual y consistentemente el cien por ciento de las reservas que se extraigan cada año. Para lograrlo, se debe reforzar la exploración para encontrar nuevas reservas de hidrocarburos, así como invertir lo necesario donde se tiene evidencias científicas de que existen mayores probabilidades de éxito. Asimismo se debe detener la perforación inútil, donde solamente obtienen ganancias los contratistas.
Tres refinerías para reducir importaciones y precios de combustibles
Hay que disminuir y finalmente eliminar la desproporcionada importación de gasolinas.
Para ello, se construirán tres grandes nuevas refinerías, en los sitios más convenientes para el interés de la nación. Eso permitiría disminuir los precios de las gasolinas, el gas y el diesel a los consumidores y a la industria mexicana. De la misma forma, se requiere promover el uso eficiente de la energía y de los combustibles para evitar su desperdicio.
Reactivar la petroquímica nacional
Aprovechar de forma óptima los recursos nacionales y con ello reducir de manera eficiente y competitiva la importación de productos petroquímicos, mediante la reactivación de esta rama de la industria mexicana, a partir de las materias primas que hoy se desaprovechan y se queman a la atmósfera, principalmente el gas etano, que es imprescindible para múltiples ramas industriales. En vez de privilegios a los monopolios, deben darse estímulos y oportunidades a emprendedores mexicanos.
Acabar con el contratismo en Pemex
Erradicar el contratismo y fortalecer las actividades sustantivas de Petróleos Mexicanos y el Instituto Mexicano del Petróleo. Para ello, se debe incorporar la mayor integración nacional posible. También se debe otorgar preferencia a la formación y la experiencia de nuestros técnicos, profesionales y científicos de altos niveles, a fin de lograr la autosuficiencia, mediante la asimilación y el desarrollo de nuevas tecnologías. Para tales fines, se debe utilizar como puntal y favorecer a la Universidad Nacional Autónoma de México, al Instituto Politécnico Nacional y a otras universidades y tecnológicos de todo nuestro país.
Terminar con la privatización de la industria eléctrica
A fin de recuperar la soberanía en la generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, y para llevar las tarifas eléctricas a niveles justos y competitivos, se debe:
-Cancelar la contratación a particulares para generar energía eléctrica.
-Rescatar para la Nación, las centrales de generación establecidas al margen de nuestra Constitución.
-Reforzar a la Comisión Federal de Electricidad, con la modernización, rehabilitación y ampliación de su parque de generación, sobre todo en la región central donde desde hace décadas no se construyen plantas generadoras.
-Revertir los procesos de privatización del servicio público de electricidad tras la liquidación de Luz y Fuerza del Centro y reconocer los derechos de los trabajadores electricistas, despedidos injustamente, y su participación en el fortalecimiento de la industria eléctrica nacional en el centro del país.
-Dar impulso al Instituto de Investigaciones Eléctricas para el desarrollo de ciencia y tecnología aplicadas a la energía.
Fortalecer la investigación científica y tecnológica nacionales
Otorgar prioridad a la investigación y asimilación de tecnologías para el desarrollo de ingenierías mexicanas como mecanismo de independencia y asimilación tecnológica en el sector de la energía. Impulsar energías alternativas limpias. Tradicionalmente, el sector energético no se ha preocupado mucho en proteger nuestro ambiente natural. Tenemos que ser cuidadosos con nuestro patrimonio ambiental. Para ello, se debe impulsar el desarrollo de fuentes de energía alternativas, renovables y limpias, a fin de limitar y revertir los efectos nocivos que la combustión de hidrocarburos causa a nuestro planeta, como el calentamiento global por efecto invernadero y, en general, la contaminación de suelos, aire y aguas de nuestro país.
Impulsar la transición energética
El mundo vive el fin de la era del petróleo. Por ello se debe impulsar de manera inmediata una política de transición energética que incremente las fuentes de energía renovables (solar, eólica, hidráulica, biomasa, etc.). Se debe impulsar el desarrollo de fuentes de energía alternativas, renovables y limpias, a fin de limitar y revertir los efectos nocivos que la combustión de hidrocarburos causa a nuestro planeta, como el calentamiento global por efecto invernadero y, en general, la contaminación de suelos, aire y aguas de nuestro país.
Comisión de la Verdad para investigar la corrupción en Pemex y CFE
Erradicar y limpiar a profundidad, toda forma de corrupción y daño patrimonial al sector estatal de la energía, con énfasis en Petróleos Mexicanos y en CFE. Asimismo, establecer un sistema de verdadera y total transparencia. Por su importancia para la economía del país y por el gran daño que se ha causado a los mexicanos por los malos manejos en Pemex y CFE, proponemos una investigación a fondo para lo cuál se integrará una Comisión de la Verdad.
Bajar las tarifas de electricidad y los precios de los combustibles
En atención a las características de cada región de nuestro país, aplicar un nuevo sistema de tarifas y precios justos y competitivos de combustibles y de energía eléctrica, que permitan garantizar el suministro suficiente y eficiente, tanto a la industria mexicana, como a los consumidores nacionales.
Estas propuestas corresponden a un nuevo modelo para el sector energético, que defina una nueva cultura energética, una nueva relación entre la energía y la sociedad, basada en fuentes para suministrar y prácticas de consumo de la energía, con procedimientos más seguros, más económicos, más limpios y más eficientes.
La expropiación del petróleo encabezada por el general Lázaro Cárdenas del Río, ha sido escamoteada y, sobre todo, suplantada por una política contraria a su espíritu original, que consiste en que los recursos energéticos sean de beneficio para todos los habitantes y sirvan de base para la independencia económica de México.
Por ello necesitamos encaminarnos hacia un nuevo modelo energético que sea la base de la verdadera independencia, la cabal soberanía, así como el desarrollo económico y social que merece el pueblo de México. En otras palabras, un modelo que actualice los principios históricos que llevaron a nuestro país a nacionalizar el petróleo y la industria eléctrica y que siguen vigentes.
9. El campo y la soberanía alimentaria
Reanimar al campo y a la agricultura
Revalorar y reactivar al agro arruinado por las políticas neoliberales es prioritario y constituye un asunto de seguridad nacional pues de eso depende la alimentación del pueblo mexicano ty el empleo e ingreso de millones, pero también la preservación del medio ambiente, de la cultura y la convivencia y de la seguridad interna. O revitalizamos al campo o seguiremos destruyendo la naturaleza, importando comida, perdiendo nuestra identidad, expulsando mexicanos a Estados Unidos y sometidos al narco que aprovecha la pobreza rural para controlar regiones enteras.
Recuperar la soberanía y autosuficiencia alimentarias
Porque un pueblo que importa 40% de lo que come es un pueblo sometido a las potencias agroexportadoras, ejerceremos el derecho a definir y aplicar nuestras propias políticas de producción, distribución y consumo de alimentos sanos, nutritivos y culturalmente adecuados. Y lo haremos promoviendo, ante todo, la pequeña y mediana agricultura campesina, única que puede ser a la vez socialmente justa, ambientalmente sana y económicamente viable, es decir sostenible.
Preservar el mercado agroalimentario interno y reactivar las cadenas productivas Fracasado el modelo agroexportador y maquilador que sólo ve hacia fuera, habremos de atender de nuevo la demanda nacional y los mercados locales, lo que significa integrar cadenas económicas donde la producción se vuelve mercado de la producción, impulsando sistemas comerciales, agroindustriales y financieros, sobre todo de carácter asociativo.
Proteger y restaurar el medio ambiente con un aprovechamiento responsable y una agricultura orgánica y ecológica
La crisis ambiental resulta de patrones de industrialización-urbanización insostenibles, pero también de una agricultura destructiva que degrada tierra, agua, aire, flora y fauna, al tiempo que envenena al cultivador y al consumidor. Por ello, cambiaremos el rumbo: no más promoción a los agrotóxicos y semillas transgénicas impuestos por las transnacionales, y si en cambio impulso a las prácticas agroecológicas que aumenten la productividad sin dañar a la naturaleza.
Impulsar la economía rural solidaria
Gracias a la Revolución de1910 y la Reforma Agraria, la tierra y los bosques de México son, en su mayor parte, de las comunidades campesinas e indígenas, no así su explotación que es cada vez más privada y depredadora. Devolver el usufructo de estos recursos a sus legítimos poseedores supone respetar y potenciar desde la administración pública las prácticas económicas autogestivas y solidarias, tradicionales e innovadoras, habituales entre indígenas y campesinos.
Defender los derechos del migrante y el derecho a no emigrar
El éxodo campesino a Estados Unidos es un hecho, de modo que defenderemos aquí y allá los derechos de los migrantes, tanto de los nacionales como de quienes en su camino cruzan por México. Pero no podemos conformarnos con que el campo y el país se sigan vaciando. Porque sin el derecho a quedarse la emigración es expulsión, dignificaremos la vida del campo y trabajaremos con el Congreso para darle contenido y exigibilidad a los derechos al trabajo y el empleo digno, que garantiza la Constitución.
Preservar el carácter público y el usufructo colectivo de los recursos naturales y saberes comunitarios
Porque la vida no es una mercancía, defenderemos de la privatización nuestro rico patrimonio físico, biológico y cultural amenazado por empresas trasnacionales que pretenden apropiarse de tierras, aguas, minas y bosques pero también patentar los conocimientos tradicionales y los códigos genéticos de los seres vivos.
Hacer valer los derechos de las mujeres campesinas
A la opresión y marginación que prevalece en el agro se añade, en el caso de las mujeres, la opresión proveniente de la sociedad patriarcal. Por ello haremos prevalecer sus derechos reproductivos, económicos, laborales, sociales, políticos, culturales y agrarios. Cuestión que no se reduce a establecer cuotas por sexo en los programas públicos, sino que demanda asumir ante todos los temas una perspectiva de género, pues hasta ahora el reconocimiento de sus aportes y la aguda visión femenina de la problemática agraria ha estado ausente en la política y la vida publica rurales.
Trabajar para restablecer la esperanza y recuperar para el agro a los jóvenes rurales
El México urbano no tiene futuro sin el México rural, pero las nuevas generaciones campesinas desertan de un agro que sienten cárcel y condena. Es de vida o muerte para el país recuperar para el campo a los jóvenes, igualando los servicios rurales con los urbanos pero también impulsando proyectos de desarrollo agropecuarios, pesqueros y forestales a la altura de sus capacidades y de sus legítimas aspiraciones y expectativas.
Reconocer los derechos autonómicos de los pueblos indígenas
Porque durante cinco siglos los indígenas han sido oprimidos casi hasta la extinción, no puede haber cambio profundo sin abatir el colonialismo interno. Esto significa reconocer sus derechos políticos, socioeconómicos y culturales, lo que incluye formas específicas de autogobierno en sus territorios, derechos colectivos al usufructo de los recursos naturales ubicados en sus ámbitos de dominio, aplicación de normas consuetudinarias de convivencia, preservación y desarrollo de su cultura.
Revitalizar nuestra cultura y nuestra identidad
En el campo están nuestras raíces y México perderá su identidad si no se reconcilia con el México profundo, que es en gran medida el México rural. Pero el agro ha sido postergado por tecnócratas que lo consideran como cosa del pasado. Nosotros, en cambio, vemos al campo también en el porvenir. Impulsaremos, por ello, un nuevo y más justo pacto entre el México urbano y el México rural, y en este marco, una relación más justa y respetuosa entre el gobierno y el mundo agrario.
Fortalecer la rectoría del Estado en la promoción y regulación de los mercados agroalimentarios
Ante el fracaso y distorsiones del modelo de libre mercado y la falacia de la autorregulación de los mismos, fortaleceremos el papel constitucional del gobierno para conducir, promover y regular el desarrollo y funcionamiento de los mercados agroalimentarios, impulsando la participación de los agentes sociales y privados en forma equitativa y realmente competitiva, con una visión de Estado y de largo plazo, propiciando certidumbre y estabilidad para la cadena e incluyendo entre otras acciones el establecimiento de una reserva estratégica de alimentos, precios mínimos garantizados, producción nacional de insumos, control de precios de los mismos y acceso universal al crédito y servicios financieros.
10. Estado de Bienestar y lucha contra la desigualdad
El bienestar de la población debe ser el eje principal de todas las acciones de un gobierno comprometido con la transformación democrática de la sociedad. Las libertades y derechos no pueden ejercerse plenamente si los mexicanos no tenemos resueltas necesidades elementales como el trabajo, alimentación, salud, educación, vivienda, seguridad y tranquilidad social.
Los gobiernos neoliberales de los últimos 28 años adelgazaron al Estado, redujeron el gasto social y desmantelaron instituciones sociales y culturales, ocasionando el deterioro de la seguridad social, salud, educación, cultura y sobre todo el deterioro de nuestra calidad de vida.
Hoy millones de mexicanos tienen como único horizonte el hambre, la pobreza, la desigualdad, la iniquidad, la violencia, la intolerancia y la opresión. No permitiremos más la continuidad de este régimen de injusticia promovido y defendido por políticos, funcionarios y hombres de poder inescrupulosos y voraces, que ponen sus ganancias y privilegios por encima del interés y de las necesidades de todos los demás.
Tenemos la esperanza de que en nuestro país podamos estar seguros, protegidos, acompañados; donde puedan florecer la creatividad, las capacidades, la inteligencia y la bondad de todos y de todas.
Por eso, nuestro compromiso es:
Construir un Estado de bienestar
El primer paso es hacer cumplir los principios constitucionales referidos a los derechos sociales. El Estado asumirá su responsabilidad social para garantizar que cada hombre y cada mujer reciban, desde su nacimiento, una alimentación básica saludable y suficiente; tengan acceso a servicios públicos y gratuitos de salud y educación; puedan ejercer su derecho al trabajo con salarios justos y prestaciones sociales; dispongan de una vivienda digna y servicios públicos básicos de agua, energía eléctrica y transporte; participen libremente de las decisiones colectivas que se tomen y accedan sin condiciones a los programas económicos, sociales y culturales que se establezcan en su beneficio; cuenten con bases materiales, recursos e instrumentos para desarrollar su inteligencia, sus capacidades y su creatividad; con reconocimiento y respeto de sus preferencias, identidad cultural, género y decisiones sobre su vida y su cuerpo; que su patrimonio familiar y su seguridad sean salvaguardados; que reciban una pensión al cumplir los 70 años.
Garantizar la universalidad y gratuidad de los programas sociales
Las inversiones públicas para garantizar los derechos sociales, no son dádivas del gobierno, son una obligación que se debe cumplir. Acabaremos con el sistema de focalización que es discriminatorio y se condiciona su ingreso y permanencia.
Estableceremos mecanismos que garanticen efectivamente la defensa, exigibilidad y cumplimiento de cada derecho.
Erradicar el hambre
El programa de emergencia de erradicación del hambre deberá ser el primer paso para establecer el derecho constitucional de todos a la alimentación.
Derecho a la educación, base de la transformación del país
Es fundamental para el desarrollo del país, garantizar que todo niño o niña, y joven, pueda ingresar, permanecer y concluir satisfactoriamente sus estudios. El fomento a la lectura y la formación artística y cultural deben formar parte de la educación desde la primaria. Se garantizará la educación pública científica, laica y gratuita en todos los niveles. A ningún joven o niño se le negará el derecho a la educación. Se reconocerá a universidades públicas como la UNAM que han aportado mucho al desarrollo nacional.
Para lograr estos objetivos, revertiremos los procesos de mercantilización y privatización de la educación y se buscará asignar un presupuesto público equivalente al 7 por ciento del PIB. Este hará posible garantizar que se disponga de:
-Una infraestructura suficiente, adecuada y digna;
-Becas escolares, útiles, libros de texto, uniformes y almuerzos a todos los inscritos en el nivel escolar básico;
-Becas escolares a estudiantes de bachillerato y nivel superior del sistema público;
-Un programa especial de fortalecimiento y ampliación de los recursos educativos en las zonas de mayor rezago y pobreza del país. En el caso de las zonas indígenas y apoyo con albergues y transporte a estudiantes de comunidades aisladas. Es indispensable involucrar a los pueblos indígenas en el diseño de una educación que respete su identidad cultural.
-Una transformación profunda de los objetivos, procedimientos y programas de todos los niveles educativos, para asegurar el desarrollo integral de los estudiantes y el reconocimiento de maestros, trabajadores y autoridades, al servicio del pueblo de México.
Servicios públicos de salud y medicamentos gratuitos para todos
La promoción, prevención y atención a la salud deben ser consideradas las bases en que pueda erigirse el bienestar físico, espiritual y emocional de nuestra población. Se garantizarán servicios de salud en todas las etapas de la vida accesibles, eficaces, con calidad, dignos e integrales. Se ampliará la infraestructura pública de salud con personal, equipo y medicamentos suficientes. Se reconocerán los aportes de la medicina tradicional indígena y la herbolaria,. Y avanzaremos hacia un sistema público único de salud con acceso garantizado y sin obstáculos económicos, geográficos, culturales o burocráticos.
Reconocer al trabajo como una realización del ser humano
Es urgente que recuperemos el derecho al trabajo como valor fundamental para el rescate de nuestra sociedad.
Estableceremos como divisa fundamental, la organización y el respeto a los derechos de los trabajadores y trabajadoras de la ciudad y del campo, la creación de los empleos que se requieren para reconstruir nuestro país y la apertura de opciones satisfactorias para quienes se incorporan a la vida laboral.
Pensión universal a todos los adultos mayores y un sistema de jubilaciones solidario y redistributivo
Disfrutar de tranquilidad y seguridad después de una larga vida de trabajo es un derecho. Por tanto se garantizará que todos los adultos mayores cuenten con una pensión alimenticia. Y se construirá un sistema de jubilaciones eficiente y justo, rescatando las Afore de manos de los bancos y creando un Instituto Nacional de Pensiones.
Hay que tomar medidas para garantizar que los fondos de los trabajadores administrados por el Instituto sólo puedan canalizarse a inversiones en áreas estratégicas de la economía nacional o en obras de beneficio social.
El cuidado de la naturaleza es una tarea de todos
Enfrentar la catástrofe ambiental mundial, fruto de una modernización neoliberal, implica una ineludible participación personal, familiar y comunitaria de todos los pueblos. Requiere cambiar hábitos, prácticas y costumbres. La defensa del medio ambiente debe ser incorporada a nuestra agenda de deberes ciudadanos. Mantener la biodiversidad, la salud, la calidad del aire, el agua y el suelo a niveles que permitan sustentar la vida y el bienestar de los seres humanos, la vida animal y vegetal es un principio de una responsabilidad ambiental.
Cultura, memoria, identidad y voluntad: las fuerzas del cambio
La cultura lleva necesariamente a la democracia porque la creatividad hace al hombre libre y sobre todo más crítico. El disfrute de la cultura en todas sus manifestaciones también es un instrumento no sólo de respeto por uno mismo, sino de liberación.
Una sociedad como la nuestra, hundida en la tristeza y sometida al terror constante de la violencia y la inseguridad, requiere hacer un inmenso esfuerzo para recuperar los valores y principios que dieron sentido a la formación de nuestra nación y que se hallan plasmados en las obras que constituyen nuestro patrimonio histórico y cultural, así como en el potencial creador de miles de hombres y mujeres dedicados al arte y la cultura en nuestras comunidades y pueblos.
Un Estado fraterno y solidario
La enorme desigualdad social de nuestro país ha provocado la fractura de la convivencia y la armonía de nuestra sociedad, y es uno de los principales problemas de la nación.
Construiremos un estado fraterno y solidario que atenderá a todos, pero en primer lugar a la mayoría de la población que vive en la pobreza. La solidaridad con los desposeídos no sólo es un asunto de justicia, es la manera más eficaz, más humana y más barata para garantizar la tranquilidad y la seguridad pública. Por eso reiteramos que por el bien de todos, primero los pobres.
Se requiere un nuevo pacto social para reafirmar los derechos de la población y la nueva República.
El derecho a ser felices y al bienestar, son la inspiración fundamental del proyecto alternativo de nación. Con ella construiremos juntos, los caminos que conduzcan a la liberación de nuestra patria.
Un México de todos y para todos. Un gobierno democrático del pueblo y para el pueblo.
Esta propuesta fue elaborada por una comisión integrada por Arnaldo Córdova, Enrique González Pedrero, Luis Javier Garrido, José María Pérez Gay, Víctor Flores Olea, Lorenzo Meyer, Rogelio Ramírez de la O, Adolfo Hellmund, Juan José Paullada, Octavio Romero Oropeza, Luis Linares Zapata, Ignacio Marván Laborde, Julio Scherer Ibarra, Jaime Cárdenas, Luciano Concheiro, Héctor Díaz Polanco, Elena Poniatowska, Laura Esquivel, Víctor Manuel Toledo, Cristina Barros, Víctor Suárez,