jueves, noviembre 23, 2006

Feroz ensotanado

El sábado pasado fue una delicia ver en Olla de grillos al padre Rodríguez Tenorio, el más acabado ejemplo lagunero de la intolerancia y el abuso de su investidura sacerdotal. ¿Qué se cree este señor? ¿Supone que por su edad y por su condición de cura puede arremeter con gritos y aspavientos contra cualquier persona? Con una prosa oral farfullante y desarticulada, gritona y verdulera, este pastor de la iglesia católica no sólo quiere hacer valer su papel de administrador de lo sagrado, sino que, como todo párroco provinciano, opina sobre la homosexualidad y lo primero que le viene a la mente para atacar es que dicho comportamiento es contranatura, como si la contención sacerdotal no lo fuera. En fin, estos señores sueltan su rabia sobre cualquier tema; no argumentan, sólo vociferan sin respeto por el prójimo y a la hora de ver las vigas en sus ojos inventan todo tipo de coartadas. Son un caso, el mejor ejemplo de la inquisición que sobrevive disfrazada de buena voluntad.