viernes, agosto 25, 2006

Dos sin zacate

No puedo explicar sin sonrojo la horrible imagen que encabeza esta opinión. Es, en el lunfardo de nuestra creativa pelusa, una forma procaz de señalar que a alguien lo fastidian dos veces seguidas sin pausa, casi simultáneamente, sin sacar el arma ofensiva antes de arremeter por segunda ocasión. La uso ahora casi con horror, pero me aguanto como los meros machos porque así, de manera harto vulgar, gandalla, los ultros que ahora manejan el balón político quieren sepultar los reclamos de la coalición. Es esa, pues, la vieja y conocida técnica que los entendidos conocen como el “dos sin zacate”, o “sin sacate”, para los no puristas de la ortografía.
Fueron ellos quienes orquestaron la campaña más viscosa que recuerde la historia de México y fueron ellos los que embrollaron, antes y después del 2 de julio, el proceso electoral. Ahora, luego del caos inducido, luego del río revuelto y la ganancia de los pescadores con swástica, culpan de cualquier descomposición social a sus víctimas. Es como el Tuerto reclamando cárcel para Peje el Toro.
Noto que el influjo de esa campaña (joder y acusar al jodido de joder) ya rinde buenos dividendos en la percepción de la gente. El malo del film es sólo AMLO, y eso lo repite cualquier ciudadano ya cansado de las cantilenas mediáticas. Hace unos días, al hacer un trámite bancario, cierto funcionario me comentó, inocente, que el asunto que yo solicitaba tendría luz verde hasta que el “loco” terminara de reclamar sus pendejadas.
El “loco” es, entonces, responsable de la parálisis a la que vamos entrando. Nadie acusa a Fox y nadie repara en los usos y costumbres de la ultra que envenenó el agua de nuestra realidad política y escondió siempre la chapucera mano. Lo asombroso es que nunca han dejado de pasar (ni Fox ni la ultra que lo asesora y/o le hace muñeca de cochino al mandatario) por limpios y pacíficos. Vivan entonces las escopetas; mueran los patos.
La coalición no sólo es la agredida inicial, sino que, ahora, pasa por desestabilizadora y renegada. Operación maestra de los sinarquistas. El típico dos sin zacate.