domingo, noviembre 08, 2009

Leer con las orejas



El miércoles pasado publiqué aquí un comentario sobre la mesa redonda que se abrirá en la FIL 2009 para discutir el futuro del libro ante las nuevas tecnologías. Di allí mismo mi parecer sobre el destino del libro de papel, al que le auguro cada vez menos lectores y, por tanto, un irreversible proceso de extinción. Los lectores, creo, están migrando hacia todas las formas posibles del monitor, incluido el del Kindle o lector de e-books creado por Amazon.
Sobre ese texto recibí una carta que juzgo interesante y por ello deseo compartir; me la mandó Federico Ramos, y dice:
“Jaime: Muy interesante el artículo en el que haces un recuento de las circunstancias en las que se envuelve el futuro del libro impreso en papel. El tema es fascinante.
Tal vez gentes como tú, o yo, quienes crecimos junto a los libros, nos veremos obligados a ser anticuados si mantenemos esa costumbre maravillosa de convivir con el libro de tus preferencias, en una especie de diálogo continuo, o, incluso, de romance perenne, pues por lo menos a mí me pasa que ante una duda que surge, de inmediato resorteo de mi sillón y me acerco a mi librero para tomar la enciclopedia y ejecutar el acto de ‘consultar’ algo: una fecha, una biografía, un dato técnico; no así mi hijo o mi mujer, quienes se movilizan rápido a la computadora, si es que no tienen el artefacto portátil en la mano o sobre sus rodillas, como ya suele suceder (convirtiéndose en los nuevos bebés que acurrucas y meces y los cargas para todos lados).
O quizás seremos de los pocos que quedaremos con una pequeña dotación de libros en el buró de la recámara, para tomar alguno, antes de dormir, sea para usarlo como soporífero, pues es agradable agarrar sueño leyendo algo; o para recrear la imaginación, informarse, divertirse, aprender, experimentar o tantas otras cosas más que ofrece la buena lectura. En reciente viaje por carretera, manejando, tuvimos la oportunidad de escuchar la lectura de La tía Tula y del Robinson Crusoe en un CD, ambos recursos, nuevos para mí, me resultaron muy entretenidos, a pesar de paradas, topes, vueltas y tráfico de todo tipo. El caso es que muy probablemente nos veremos obligados a ‘convivir’ con las nuevas tecnologías, aunque seamos premodernos en esencia y sigamos buscando el papel impreso para satisfacer nuestra costumbre. ¿Por cuánto tiempo más? Quién sabe. Te envió un saludo afectuoso. Federico”.
Además de mi agradecimiento, en mi respuesta le expuse a Federico una pregunta que no hice el miércoles y me parece al menos atendible: “Estimado Federico: Tú y yo, aunque sabemos picarle a la compu, somos animales alimentados con papel. Así seguiremos, pues es muy difícil acabar de golpe con un hábito tan arraigado. Pero he visto a los jóvenes de no más de veinte: ya no les importa el papel, sino su lap con internet. Allí encuentran todo, absolutamente todo. Luego de mandarlo al periódico, pensé que a mi texto de hoy le hizo falta una pregunta. Bueno, ya tendré tiempo para hacerla: ¿puede un hombre actual llegar a ser muy culto sin tocar un milímetro cuadrado de papel? La respuesta es contundente: sí. De allí concluyo, otra vez, que el libro, la revista y el periódico de papel están condenados. ¿Cuánto tiempo les queda? No sé, pero su suerte ya está echada, pese a nuestras nostalgias y/o nuestras alarmas. Mi abrazo más cordial”.
La computadora e internet nos hicieron reflexionar seriamente, pues, en el destino del libro (o, en un sentido más amplio, del papel) como soporte de la comunicación. Desde hace buen rato, sin embargo, convivimos con recursos tecnológicos útiles como avivadores de la letra impresa en papel. El cine, por ejemplo, le dio un empujón muy importante a la literatura, de la que hoy es frecuente complemento pues de hecho no hay historia que antes de ser llevada al guión nos sea primero, en esencia, un cuento o una novela.
Uno de los medios alternos para llegar a la literatura es mencionado por Federico Ramos en su carta. Se trata del audiolibro. Sirve, creo, para situaciones excepcionales, cuando por alguna razón no hay forma de sostener el libro con las manos y leerlo, como sucede al manejar un coche o en la ceguera temporal o permanente. A propósito de esto, recuerdo que de niño escuché varias veces un disco elepé con cuentos infantiles; aunque el exótico narrador tenía un marcado acento madrileño, las historias me resultaban muy atractivas, y hoy conjeturo que de allí acopié una parte del gusto que todavía tengo por la sonoridad de las palabras. El audiolibro puede ser también útil, creo, para que la niñez entre en contacto con la prosódica belleza de las palabras.
Una variante del audiolibro es lo que la UNAM promueve en su colección Voz viva. Se trata de una serie de obras literarias grabadas por varios autores con su propia voz, sin la intermediación de un locutor. Hace algunos días cayó en mis manos uno de sus más recientes ejemplares, el titulado Antología. Contiene 16 fragmentos de obras con igual número de autores al micrófono. Supongo que todo ese material pertenece a la fonoteca de la Universidad, y la verdad es un gusto escuchar tal miscelánea de timbres, cadencias y respiraciones. Puras lumbreras conviven en ese disco: Alfonso Reyes, Martín Luis Guzmán, Carlos Pellicer, Salvador Novo, José Gorostiza, Pablo Neruda, Octavio Paz, Jorge Luis Borges, Juan Rulfo, Juan José Arreola, Rosario Castellanos, Jaime Sabines, Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez y Carlos Fuentes. Gracias a este testimonio accedemos a notables textos como “Visión de Anáhuac”, “El otro Borges” o fragmentos de Pedro Páramo y Rayuela, pero mejor todavía es sentir la voz de sus hacedores; desconocía las de Guzmán, Pellicer, Gorostiza y Castellanos, que me parecieron familiares, como la de cualquier amigo cercano. Sentí extrañas, tal vez demasiado juveniles, las voces de Paz, Vargas Llosa, García Márquez y Fuentes. Tal y como los recuerdo de cuando los escuché por primera vez, así sentí ahora a Reyes, Novo, Neruda, Borges, Rulfo, Sabines y Cortázar. Y dejo para el final al siempre reconocible Juan José Arreola, perfecto lector en voz alta, tanto como cuando en otro disco lo oí leer poemas de Nicolás Guillén.
Dentro de poco la discusión ya no se centrará, creo, en los soportes de la información, el conocimiento y la imaginación. Discutiremos más bien qué leemos y cómo lo asimilamos. Por lo pronto, con los nuevos sistemas de digitalización y amplio almacenaje se abre, entre otras, la bienvenida oportunidad de leer también con las orejas.

sábado, noviembre 07, 2009

Errores de la guerra



Tendemos a creer en lo que pensamos, es decir, solemos figurarnos un mundo acomodado a lo que vamos apeteciendo. Así, he notado que en las semanas recientes muchos de mis interlocutores habituales o esporádicos se han creado la ilusión de que disminuyó un poco el problema, de que ya salimos de la peor etapa y de que hubo “un pacto”, “una negociación”. Esa percepción parte, por supuesto, de la esperanza que ayuda a crear escenarios deseables, pero inexistentes, tanto que por racimos siguen cayendo ejecutados ora en Chihuahua, ora en Nuevo León, ora en Durango, ora en cualquier otra parte.
Se ha hablado mucho, en este punto del sexenio en el que ya es oportuno ir haciendo severas cuentas, sobre los saldos obtenidos por el actual gobierno en su lucha contra la delincuencia organizada; no parece muy alentador, y las razones son muchas e intrincadas. César Morales Oyervide hace un comentario clarificador al respecto en “Una crítica a la llamada guerra contra el narcotráfico” que he leído en Rebelión. Creo que los cinco puntos de su segundo inciso ayudan a comprender qué pasa en este caso, por qué, pese a que el gobierno actual ha sostenido una política de confrontación militarizada contra los grupos criminales, la realidad da trazas de estar peor.
Resumidos, los cinco puntos plantean supuestos errores de la estrategia militar seguida hasta ahora por el calderonismo:
“1. La pérdida del poder civil frente al castrense. La primera implicación de hacer de la intervención de las FF.AA. la regla en la lucha contra el narcotráfico es el lógico desequilibrio que crea entre el poder civil y el militar. El empleo del Ejército como consecuencia de la debilidad, ineficiencia o corrupción de las autoridades civiles o policiales es un mal remedio pues obstaculiza la evolución normal de las estructuras civiles del Estado y dota de un poder a los militares que puede debilitar el proceso democrático mexicano en un futuro. Esto es peligroso y nunca será baladí advertirlo. Resulta además muy paradójico que precisamente en los años de la ‘democratización’ del país, mientras más democracia formal existe, más poder ganan los militares, que cada vez copan en mayor medida las instituciones de seguridad y procuración de justicia civiles”.
“2. Los problemas de ejecución y coordinación. El siguiente problema que implica el uso de las FF.AA. es que los militares no actúan con una lógica adecuada para el combate a la delincuencia y el trabajo policial en sus operativos: entrenados para allanar y matar, no siempre entregan a los individuos que violan las leyes (o a los sospechosos) a la autoridad competente, convirtiendo esta “mano dura” contra los traficantes en un asunto de castigo y venganza expedita, sin participación del aparato judicial, prácticamente en algo ‘extralegal’”.
3. La (des)confianza y la violación de DDHH. Una de las justificaciones más utilizada en el tema del uso del Ejército es la tesis de la confianza, que se basa en análisis de opinión que muestran que la población considera a las Fuerzas Armadas (junto a la Iglesia) como una de las instituciones más confiables, a enorme distancia de la policía o los políticos. (…) Extraña confianza de la ciudadanía en un Ejército denunciado no sólo por nacionales sino por ONGs como Amnistía Internacional”.
“4. El mito de la ‘miasma’, la incorruptibilidad (…). La otra gran justificación para relegar de la lucha contra la droga a las fuerzas de seguridad civiles es la tesis de la ‘penetración’”, es decir, que las fuerzas civiles han sido infiltradas y que eso hace imprescindible la actuación militar.
“5. Su juego: el golpe que el narco aprovecha. Otra implicación, negativa, de la ‘guerra’ de Calderón es simplemente el uso de una estrategia agresiva. Como apuntó hace poco Gutiérrez en la revista Nexos (septiembre): con un gobierno débil, una política de intervención antidroga agresiva tiende a exacerbar y multiplicar la violencia”. La opinión de Morales Oyervide ayuda a entender algunos de los flecos que tiene la embrollada guerra contra el narco. No sobra reflexionarlos y acaso concluir que en mucho le asiste la razón.

Galería santista 5



























viernes, noviembre 06, 2009

Ya bájenle, trompudos



En los días recientes he recibido cuatro veces, y desde diferentes contactos, un correo electrónico que al parecer está prendiendo entre los usuarios mexicanos de la red. La carta contiene el siguiente ofrecimiento: “Los invito a sumar su voz para exigir que antes del 15 de noviembre se reduzca el presupuesto destinado al financiamiento a los partidos políticos. Actualmente estamos viviendo una crisis económica y presupuestal. El próximo año habrá recortes en el presupuesto de todo: infraestructura, educación, salud, combate a la pobreza, y habrá aumento de impuestos de los contribuyentes cautivos. El único presupuesto que no será recortado es el financiamiento a los partidos. Este presupuesto es el único presupuesto público que está ‘protegido’ a nivel constitucional. Un voto en Brasil cuesta $4 pesos, en Argentina $5, en Panamá $68, y en México ¡$224! Los ciudadanos no podemos seguir permitiendo esto. Es inmoral e inaceptable. Afecta la democracia y los recursos públicos. Les invito a unirse a la campaña ¡YA BAJENLE! Menos dinero a partidos, que Alianza Cívica y otras organizaciones están promoviendo. Su participación es muy sencilla. Cada uno tiene que enviar un correo electrónico a la Cámara de diputados, desde el sitio seguro que envía los correos automáticamente: http://www.yabajenle.org.mx/. Les pido también invitar a más ciudadanos a sumarse a esta campaña. Pueden reenviar este mensaje —o personalizarlo— a todos sus contactos. Necesitamos ser miles para que nos oigan”.
Uno puede adherir con toda facilidad a esa causa con sólo entrar al sitio de yabajenle. Hay que anotar algunos datos personales en un formulario y luego enviar la adhesión, aunque antes es pertinente leer la carta que llegará a los diputados:
“¡Ya bájenle!: Menos dinero a partidos
Estimado Sr. (a) diputado (a)
El único presupuesto blindado por Ley para 2010 es el financiamiento por $3,012 millones de pesos para los partidos políticos. Esta es la única fórmula presupuestal incluida en la Constitución. Habrá reducciones para salud y educación, para seguridad y programas contra la pobreza, para agua y caminos. Si no hacemos algo para evitarlo, el presupuesto para los partidos será intocable.
Un conjunto plural de organizaciones y ciudadanos(as) exigimos al Congreso de la Unión y en particular a la Cámara de Diputados que además de otros recortes a privilegios y gastos onerosos, reduzca el presupuesto a los partidos. Para reducir el monto del financiamiento público a los partidos bastaría cambiar la fórmula de cálculo. Una opción razonable es que en lugar de multiplicar por el número de electores en el padrón, se multiplique por el número de votos válidos.
Esta nueva fórmula puede aplicarse desde el próximo presupuesto para 2010. El monto debe calcularse multiplicando el 65% del salario mínimo por el número total de votos válidos emitidos en la elección de 2009.La fórmula que proponemos permitiría un ahorro de alrededor de 1,700 millones de pesos. Además, genera incentivos para que los partidos políticos promuevan la participación y traten de convencer a la ciudadanía para reducir el abstencionismo. Es una aplicación congruente con un presupuesto por resultados. Exigimos a la Cámara de Diputados que en el Decreto del Presupuesto de Egresos de la Federación para 2010 que apruebe haya una reducción significativa, de preferencia aplicando la fórmula propuesta.
Atentamente, Un(a) ciudadano (a) más que quiere que la política se haga con argumentos, no con dinero”. Estoy seguro que la propuesta es atendible, pues nadie se ha beneficiado más que los partidos en el jugoso río revuelto que hoy es México. Ojalá que muchos mexicanos se tomen la ínfima molestia de exigir, vía internet, que los partidos por fin le bajen a su olímpica rapiña. Como reza un dicharacho brutal: está bien ser marrano, pero no tan trompudo.

jueves, noviembre 05, 2009

Destino del libro



¿Cuál es el destino del libro ante las nuevas tecnologías? Esa pregunta, formulada así o de cualquier otra forma, late en el mundo editorial contemporáneo y se ha convertido en la interrogante principal de un negocio que implica millones de millones, el dineral mayúsculo que mueven la información, el conocimiento y la imaginación. Si hace diez o quince años parecía aún tema de ciencia ficción, las grandes corporaciones dedicadas a la impresión de papel, y sus satélites escritores, libreros, publicistas y lectores, ven como hecho irremediable que la edición cambiará de una manera todavía imprevisible. Ya calculamos que todo derivará en la digitalidad, pero no sabemos bien a bien cómo y mucho menos cuándo.
El tema será debatido en la FIL de Guadalajara, como era de esperarse en el foro más importante que tienen el libro y la lectura en América Latina. “La edición y la librería ante los cambios tecnológicos” es la idea sobre la que discutirán los especialistas. La nota amplía que “El foro tendrá como objetivo contribuir al debate y al conocimiento de las diversas implicaciones de los cambios tecnológicos; y parte del supuesto de que analizar el surgimiento del libro electrónico aislado del conjunto de los restantes cambios en curso es reducirlo a una sola de sus dimensiones. Por esto, la innovación tecnológica se abordará en diferentes perspectivas, desde la editorial y la comercialización, hasta el punto de vista del lector y de los propios autores”. Entre otros, “Estarán presentes investigadores como Bob Stein y Chris Meade, del Instituto para el Futuro del Libro en Estados Unidos. También impartirá una conferencia John W. Warren, quien es director de mercadotecnia y publicaciones de RAND Corp, firma que ha realizado una importante investigación sobre el futuro del libro”.
En otras palabras, la crema de la crema en materia de futurismo editorial hará presencia en la FIL, lo que sin duda añade otro ingrediente de valor a ese encuentro ya de por sí atractivo. ¿Y qué es lo que opina este modesto lector y a veces escritor sobre el porvenir del libro y la lectura? Nunca me ha gustado la adivinación, pero en este caso, apoyado en las evidencias positivas, mi idea es que el papel que sirve para leer está condenado a desaparecer. No en el corto plazo ni totalmente, pero creo que ya hay evidencias tangibles de que muchos lectores, sobre todo jóvenes, hacen lo que parecía imposible para las generaciones formadas a la sombra del papel: leer en una pantalla. Los que opinamos, los que tenemos la edad y la experiencia para ser al menos medianamente creíbles, nos formamos o nos deformamos, según se quiera ver, con periódicos y libros impresos en papel. Por eso nos negamos a que el papel se extinga. Venimos del libro material, el mismo que, con diferentes formatos y distintos modos de reproducción, se posaba en nuestras manos para ser leído, esto desde que a alguien se le ocurrió escribir algo sobre una superficie razonablemente duradera. Pero así ocurre en nuestros días: las palabras mudas entran por la vista (o por el tacto, que también hay libros en braille) y nosotros las revivimos, las re-creamos. Es básicamente lo mismo que leer en una pantalla, así que por allí no está el problema; todo es una cuestión de costumbre, de acomodo. Los jóvenes, al convivir muchas horas frente a un monitor, tienen una tolerancia cada vez mayor a la luminosidad de la pantalla, a las letras y las imágenes hechas de luz y no de tinta. Ellos terminarán por abandonar el papel, como de hecho ya lo está sucediendo, esto a medida que se popularizan dispositivos de lectura con internet, audio, memoria y mil funciones más, lo que en definitiva deja al libro convencional convertido en objeto casi primitivo. Y un detalle extra entre los muchos detalles extras que provoca este debate: el almacenamiento. Llegará el día (¿ya llegó?) en el que un lector cargue con su biblioteca, con miles y miles de títulos, a donde se le antoje. Todo será cuestión de llevar un reproductor con buena pila (cada vez las fabrican más poderosas) para acceder, en cualquier playa, a lo que jamás fue soñado ni en Alejandría. Los lectores como yo, de papel, estamos pues condenados a morir. Ya ni llorar es bueno, sino adaptarse.

miércoles, noviembre 04, 2009

España e Inglaterra

Van veinte fotos de estilacho postalero captadas recién por mi vetusta Fuji en España e Inglaterra:







































Ofrenda al Corona



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Es extraño: no repudio lo moderno, pero me reconozco un hombre inclinado a las tradiciones. La novedad me asusta, aunque sé que es inevitable crear productos diferentes, inventar, desafiar al futuro. Los 39 años del Corona, por ello, me parecían pocos para pensar en su demolición, pero qué le vamos a hacer, si en La Laguna creemos que los cien años de Torreón son la historia de la humanidad. En fin.
No era, ni en broma, un estadio bello, pero fue creando la tradición de que allí, en esa gramilla cercana a las tribunas, en ese elefante gris aledaño al aeropuerto era casi imposible derrotar al equipo local. Y así fue durante muchos años. No precisamente en las épocas de los Diablos Blancos del Torreón, épocas de apuros, de malos resultados, de dificultad incluso para sacar empates.
Luego vino un breve asueto hasta que, en 1983, apareció un equipo microscópico, el Santos Laguna IMSS, que comenzó el más fuerte amorío futbolero que recuerde la historia del balompié local. Los primeros años fueron, como ocurre en casi todos los casos, tortuosos. Si bien los primeros juegos permitieron que el joven equipo destacara en una liga, la Segunda B, no muy fuerte, todo fue que llegara a Segunda A, o que tras la compra de una franquicia llegara a primera división, para saber que la historia no es benévola con los que empiezan, y el que lo dude que les pregunte hoy a los Indios o a los Gallos Blancos. Aquel Santos Laguna de Galindo, de Dolmo, de Flores, de Armendáriz, aquel Santos entrenado por Maturana, por Matosas, se las vio verdaderamente negras para sobrevivir ante los tiburones del máximo circuito, clubes que sin piedad lograron masacrarlo varias veces.
Pero Santos Laguna hizo la hombrada de salir vivo, y eso se debió, creo, al reducto hogareño. Si de visitante cualquiera le ponía la bota encima, de local se mostraba aguerrido, siempre luchón, decidido a no dejarse vencer delante de los aficionados laguneros que pronto acudieron en masa al pequeño pero peculiar estadio para ver cómo se revolvían los verdiblancos frente a quien se pusiera enfrente. El calor, la gente y esa contigüidad estrecha entre la cancha y la tribuna que es propia de los estadios sin glamour, hicieron poco a poco que los Guerreros, como luego serían denominados, sacaran triunfos de la nada, a veces con equipos rabones, faltos de presupuesto pero no de ganas.
Si me pidieran recordar con cuál juego me quedo de todos los que vi, en el estadio o en televisión, del Santos Laguna en el Corona, respondería que con aquel partido contra el América de la temporada 93-94. Lo reseñé en mi libro sobre el tema, y creo que nunca vi ni he vuelto a ver un Santos Laguna como el de aquel choque celebrado el 12 de septiembre de 1993: “Totalmente lleno, el Corona se estremeció durante los 90 minutos y nadie olvidará el desarrollo del cotejo que aquí muy brevemente reseñamos: a pase de Gonzalo Farfán, Antonio Carlos Santos anota el 1-0 con su contundencia habitual; poco más delante, Farfán empuja un balón luego de una jugada entre Zague y Martelotto. América se ponía 2-0, y eso apuntaba a que el marcador sería catastrófico para los Guerreros. Pero esa tarde el Santos salió por todas las canicas y se acercó por medio de Daniel Guzmán, quien remató de cabeza un servicio de Toño Alcántara. Ahora a pase de Adomaitis, Daniel el Travieso clava el del empate con una jugada de torero. Ramón Ramírez, convertido en un maestro de la media, anota el tercero y él mismo, con potente y exacto tiro libre, hace el 4-2 a favor de los albiverdes. Ese día La Laguna abrigó altas esperanzas: si el Santos era capaz de doblar al poderoso América, entonces los grandes logros podían considerarse viables”. Fue la temporada del subcampeonato contra los Tecos, la que preludió los campeonatos venideros. Y todo en el Corona, en ese Corona que ya descansa en paz y al que le doy, con afecto, esta mínima ofrenda de palabras.
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Nota del editor: la luna llena del domingo caminó nostálgica durante la parte final del partido contra los Pumas, él último en el estadio Corona que alguna vez, cuando nació en 1970, fue Moctezuma. El detalle de la luna, creo, le añadió un raro toque simbólico al cierre del viejo escenario. Las fotos que ilustran este post fueron captadas por mi heroica Fuji.

lunes, octubre 19, 2009

Breve paréntesis



Ruta Norte hace una pequeña pausa. Volverá a su ritmo habitual hasta los primeros días de noviembre de 2009.

domingo, octubre 18, 2009

Contorno de la anécdota



A lo largo de dos décadas y poco más me he dedicado a explorar todas las formas posibles de la narrativa. Sé que las más famosas son el cuento y la novela, pero también sé que hay otras. Unas son muy visibles, como el cine o el teatro, que independientemente de sus recursos y sus lenguajes, narran, cuentan historias. De hecho, si nos fijamos bien, casi todo narra, hasta el poema, pero para efectos de definición genérica pensamos que lo narrativo es lo que cuenta algo sobre personajes ficticios que desarrollan una historia o asunto en un determinado plano cronológico. El chiste es también, por ello, narrativo. Ahora bien, ¿en qué sitio se ubican las anécdotas?, ¿qué son? No voy a ser yo el que teorice sobre ellas, si es que requieren una teoría, pero puedo decir, así como de pasadita, que son pedazos de vida real que por algún motivo (una palabra, una frase, un gesto, una situación) mueven a risa o, al menos, a sonrisa.
Tal vez esta primera tentativa que me hago para definirla no es suficientemente clara. No importa. Como en otros géneros o subgéneros, es más importante entrar a ellos que divagar sobre ellos. Así entonces, desde que cobré conciencia de esto anoto las que puedo, sobre todo las que aparecen en mi entorno familiar. Debo decir que lo hago sin disciplina, cada vez que me acuerdo que debo tomar nota de lo que luego podría ser una anécdota. Ofrezco, aquí, algunas que he escrito recientemente; las tres se refieren a Ivana, la más pequeña de mis hijas, quien por sí sola es una fuente de buenas anécdotas para mí, su papá cuervo. Se supone que algún día servirán para un librito de los que a veces hago sin más deseo que el de entretener la mano de editar y tener regalos fáciles a la mano.

Ingenio de mi pequeña
Ivana es una niña muy alegre y sociable. Tiene la virtud del ritmo, y a los cuatro años ya da muestras de su enorme capacidad para inventar pasos o imitarlos a partir de los que ve, sobre todo, en televisión. Sinceramente, y no porque sea mi hija, jamás he visto a una niña de su edad manejando esa sensibilidad motriz, con tanta soltura e ingenio. Lo que en adultos se ve normal, en niños mueve, claro, a risa. Ivana es, pues, como dije, una niña alegre, una niña que baila y canta, que imita voces y caras, que bromea y es burlona, que contragolpea con chispa todo tipo de ataque en su contra. En una ocasión, por juego, le dije que yo era determinado personaje guapo de un programa de televisión de los que suele ver, y que ella era otro, uno feo. Cuando le pregunté cuál es el nombre del personaje que le impuse, me respondió con toda clama, seria: “Se llama Papá es un tonto”.

Calavera adentro
La más pequeña de mis hijas hojea con atención uno de los tomos de la Enciclopedia Snoopy. La información de ese libro es variada, llena de colores y de formas. Vuelve una página más y se detiene en una imagen: la silueta de un cuerpo contiene al esqueleto blanco perfectamente definido en todo su sistema. La niña levanta la cabeza y pregunta con toda su inocencia a cuestas lo que jamás me había planteado así: “Mamá, ¿yo tengo adentro una calavera?”. Su mamá, segura y sin mostrar la sorpresa que la toma por sorpresa: le responde: “Sí, todos tenemos una”. Luego de eso la pequeña se toca la mandíbula, un codo, la rodilla, y concluye: “Sí, aquí está mi calavera adentro”.

La vaca que asusta
Paso a la escuela de mis hijas para recogerlas. Es mediodía. De regreso a casa, platicamos, hacemos bromas. Ivana, siempre atenta al juego, me interrumpe:
—Papá, papá, un juego —dice.
—Bueno, ¿cuál? —pregunto.
—Toc-toc —dice—. Ahora tienes que preguntar “¿quién es?”, papá. Va de nuevo: toc-toc.
—¿Quién es? —sigo el juego.
—La vaca que asusta… —dice—, ahora tienes que decir “¿y quién es la vaca que asusta?”, papá.
—¿Y quién es la vaca que asusta? —pregunto.
—Muuuuuuu —responde.
Luego de eso, repetimos todo, y al final, un poco desconcertado, le comento que no entendí el juego. Le pregunto que si lo ha jugado con sus compañeras, que si se lo enseñó la maestra, y me responde:
—No, lo acabo de inventar.
Tras eso, río a carcajadas y repetimos el juego. Luego la niña me sorprende con una llave doble nelson.
—Te estás riendo porque mi juego no tiene sentido.

Elecciones hoy
Esto ya no es una anécdota, sino el recordatorio de que hoy debemos ir a votar por el partido o el candidato queramos. Esta vez tengo la suerte de saber que votaré confiado, sin titubeos, por el pediatra de mis hijas, un hombre sensible e instruido, con juicios bien apuntalados en el estudio de la realidad. Adelante, doctor Velasco, y gracias por el ejemplo de participación política que a muchos nos ha dado.

Aviso de viaje
Si todo sale como espero, estaré de viaje del 19 al 31 de octubre. He acordado en La Opinión que trataré de seguir con la columna, pero no sé si pueda cumplir, dada la agitación que presupone ese periplo. Lo intentaré.